De vuelta a la punta

- 15 de septiembre de 2014 - 00:00
Ismael Blanco (d) en el momento en que marca el único gol del partido. Esteban Dreer (en el suelo) lo observa. Foto: Eduardo Escobar / El Telégrafo

La hinchada de Barcelona empieza a adoptar a Ismael Blanco como su nuevo ídolo. Su apellido es vitoreado en las gradas y representa ya un catalizador de emociones. Los aficionados han convertido los goles de Blanco en alegría.         

Ayer, el delantero argentino volvió a ser determinante. Su letalidad quedó comprobada una vez más. A los 75 minutos marcó el único gol con el que Barcelona venció a Emelec en el estadio Monumental. Este triunfo fue el desquite que el equipo ‘canario’ ha esperado durante toda la temporada. Los dos clásicos del astillero de la primera etapa los ganó Emelec.  

Blanco es sinónimo de gol en Barcelona. Hasta el momento acumula 4 tantos con la divisa ‘amarilla’: dos en el Campeonato Nacional y dos en la Copa Sudamericana.   
Ese rendimiento lo ha convertido en un elemento fijo en el planteamiento del técnico Rubén Israel. El estratega alternó el equipo para evitar sobrecargas físicas, pero Blanco es inamovible.                            

El partido de ayer tuvo para Emelec un claro punto de inflexión en el primer cuarto de hora del segundo tiempo. Miller Bolaños fue obligado a  dejar el campo de juego a los 12 minutos por una razón casi increíble. Uno de los defensas de Barcelona le rompió la camiseta en una jugada fortuita y este no pudo sustituirla porque en el entretiempo la había intercambiado con su hermano Álex, volante de marca de Barcelona. El árbitro, en fiel apego al reglamento, no dejó que regresara a la cancha.      

Emelec sintió esa variante forzada debido a que, hasta ese momento, Miller Bolaños era el mejor del equipo por su atrevimiento en el juego ofensivo. En su lugar ingresó el argentino Mauro Fernández, pero su aporte fue nulo.      

El cuadro ‘eléctrico’ perdió por completo el control de la pelota cuando dos minutos después de la salida de Bolaños, Pedro Quiñónez también dejó el campo de juego por una lesión muscular.        
Barcelona aprovechó esas ausencias en el equipo rival y tomó el control del partido. Minutos antes de que se produjeran las bajas de Bolaños y Quiñónez, el técnico Rubén Israel había dispuesto el ingreso de Michael Jackson Quiñónez en lugar del hondureño Mario Martínez, cuyo desempeño fue pobre. Michael Jackson, por el contrario, le dio mayor dinamismo al medio campo ‘amarillo’.     

En ese momento, Barcelona tenía un juego colectivo con mayor proyección ofensiva. Todo gracias a las variantes que implementó Israel. Al finalizar el segundo tiempo mandó a la cancha a Pedro Pablo Velasco en lugar del juvenil Jeison Domínguez. Ese cambio le dio más salida por la banda derecha al cuadro local. Fue justamente Velasco quien ganó la línea de fondo en el segundo tiempo y habilitó a Blanco para que marcara el tanto del triunfo.   

Otro acierto de Israel fue arriesgar en momentos de crisis. Cuando parecía que el medio campo de Barcelona se desconfiguraba debido a la lesión muscular del capitán del equipo, el argentino-ecuatoriano Matías Oyola, el estratega uruguayo dispuso el ingreso de Ely Esterilla y su juego ganó más verticalidad. “La presencia de Ely Esterilla en la cancha era necesaria, el ritmo que tenía el partido en ese momento justificaba su ingreso. Quizá la hinchada y ustedes (los periodistas) esperaban que ingresara Flavio o Luis Caicedo, pero teníamos que arriesgar”, explicó el DTdurante la rueda de prensa posterior al partido.

En Emelec las variantes no surtieron los efectos ofensivos que el cuerpo técnico ‘azul’ esperaba. Ángel Mena -quien durante la semana estuvo en duda para jugar este partido- ingresó en el segundo tiempo en lugar del juvenil Robert Burbano. Marcos Mondaíni, que entró a la cancha a reemplazar a Pedro Quiñónez, tampoco fue un aporte ofensivo  determinante.   

La frustración que sentía en la cancha Emelec se reflejó también en las gradas. Las imágenes de la cadena que transmitió el cotejo mostraron al presidente Nassib Neme enojado y recriminando -pese a que era imposible que lo escucharan- a sus jugadores.       
En la próxima fecha el “Bombillo” recibirá al Mushuc Runa en el estadio Capwell, mientras que Barcelona visitará al Deportivo Cuenca.       

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