Cifuente asume su racha goleadora con humildad

- 20 de abril de 2018 - 00:00
El ariete Jhon Cifuente domina el balón durante un partido de Universidad Católica en el campeonato local.
Marco Salgado / EL TELÉGRAFO

El delantero suma 10 tantos en nueve juegos. Recuerda sus inicios en Barrio Lindo (Esmeraldas) y lo que hizo para alcanzar su mejor rendimiento.

Jhon Cifuente estalló. El cambio que hizo el entrenador encargado Marcelo Romano, el año pasado, provocó tal enojo en el delantero que se dirigió al banco de suplentes insultándolo.

En esos momentos, el DT colombiano Santiago Escobar apenas se había incorporado al equipo y tomó la situación con pinzas. Cifuente, arrepentido, pidió disculpas casi de inmediato a sus compañeros, a Romano y a la dirigencia. No quería que eso se repita nunca más.

Hoy, Cifuente ya no reaccionaría así. Repite con inansistencia que aprendió de los errores y está más centrado que nunca en su carrera. Producto de ese cambio de actitud es ahora el máximo goleador del torneo, con 10 tantos en nueve jornadas.

Madurez. Esa fue la clave para mejorar notablemente su rendimiento. Para su entrenador, su gran momento no es una simple coincidencia. “Tiene una racha extraordinaria, propia de un jugador que se está cuidando, que está viviendo para la profesión, que juega con alegría y que ha madurado mucho en su parte personal. Es la racha de un jugador de élite, de talla internacional”.

En ese sentido, Cifuente cumple a rajatabla con sus obligaciones: come bien, cumple con sus entrenamientos y enseguida va a su casa a descansar. Ahí comparte con su esposa Vanessa y sus hijos Fanny, de 7 años y Jhon, de 1.

En su auto, mientras abandona el complejo de Universidad Católica en el sector de la Armenia, la salsa se escucha a todo volumen. Ese es su género favorito, a pesar de que no lo baila muy bien.

En su cabeza, ahora más que nunca, recuerda bien sus inicios en el fútbol y los esfuerzos que hizo para llegar hasta donde hoy se encuentra. En su natal Esmeraldas, guarda los mejores recuerdos del fútbol barrial.

Él se inició en las canchas de tierra, en un equipo comandado por el padre de Pedro Pablo Velasco, jugador de Barcelona. Don Julio lo llamó para sumarse a ese club, pues vivía frente a su casa.

Por esa razón, el lateral de Barcelona es como un hermano para él. Cuando tenía 16 años, con temor viajó a Riobamba. Su tío, José Luis Perlaza, lo llevó para que se sume al Olmedo, donde en ese tiempo actuaba.

Después pasó por Deportivo Quito, Juventud Minera de Bolívar y su mejor rendimiento apareció en la serie B, con Macará de Ambato. Allí fue goleador del equipo, lo que enseguida llamó la atención de Jorge Célico. En dos temporadas marcó 25 goles.

El argentino, hoy entrenador de la sub-20 de Ecuador y coordinador de las divisiones formativas nacionales, no dudó en solicitar su contratación. “Gracias a él pude llegar a la serie A. Siempre me aconsejó mucho, porque no fue fácil en mi primer año. Luego entendí mejor las cosas, para poner lo máximo de mi fútbol”.

Cifuente se describe como un apasionado por el fútbol. En su casa lo mira todo el tiempo; siempre está pendiente de si hay algún partido de Copa Libertadores, Champions League o del torneo local. Si no, mira videos para perfeccionar sus movimientos técnicos frente al arco.

Su gesto en los festejos ya lo hacía desde que marcaba goles con Macará de Ambato en la B. Pero recién en la serie A, con la “Chatoleí”, surgió su apelativo de “Degollador”.

No piensa en cambiarlo, pero sí le ha agregado otro paso. Antes de hacer el movimiento, llega despacio al banderín del córner y lo hace.

El delantero de moda en Ecuador quiere mantener la tranquilidad. Hace oídos sordos a los rumores que señalan que existe interés por parte de Lanús de Argentina. El año pasado, una situación similar provocó un bajón en su rendimiento.

Hoy asume su momento con calma y pide que se destaque también el trabajo de sus compañeros, que le han ayudado a ser un “verdugo” más efectivo. (I)  

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