Punto de vista

Bomberos de una crisis

26 de agosto de 2014 - 00:00

Punto de vista

¿Hay secretos en el fútbol? Muchos aseveran que está todo inventado y que haciendo lo que han realizado otros, los éxitos seguramente van a llegar. Con mucha convicción rechazo esa afirmación que carece de merecimientos y no se inmiscuye en la dura labor de muchos trabajadores de este deporte que lo mejoran día a día, quizás sin tanto reconocimiento. Triangulando en 3/4 de cancha y metiendo un pase entre líneas, inicio este análisis diciendo que estoy más que seguro que el contundente trabajo que realiza Quinteros en Emelec, y los granitos de arena que pone al mejoramiento de un equipo apabullado por situaciones externas e internas con sonrisas y creencias como lo hace Israel, pueden ser la única cortina de humo que finalice con esta novela de terror que rodea al balompié nacional. Lo del cuadro eléctrico no es casualidad, su andar elegante y con altura de los últimos semestres es reconfortante para el fanático de este deporte, porque es imposible no contemplar a un conjunto que más allá de los nombres que salten al terreno de juego sabe y conoce a la perfección lo que pretende su entrenador y con una tranquilidad absoluta intenta plasmarlo en cada partido. El método del entrenador argentino es conocer la idiosincrasia del torneo nacional, hacer hincapié en las virtudes de su equipo y dejar claro en sus jugadores que los errores son lecciones y el peor error es no aprender la lección. Los pilares de este club están muy sólidos y el crecimiento es incesante, más allá de que la crítica acudirá al ‘pero’ y buscará el lado oscuro de no conseguir nada a nivel internacional. La realidad nos dice que el actual campeón da muestras de que un proyecto bien estructurado tiene el increíble poder de dejar ejemplos, y más allá de las envidias, generar imitaciones; es por eso que no debemos ser orgullosos y con sabiduría intentar copiar los modelos exitosos, no solo por nuestro resultado individual, sino por el futuro de un deporte que mueve multitudes. Cruzando el estero la situación es incierta y descansa sus esperanzas en los pases a la red que puedan ratificar sus jugadores como método de olvido a una longeva tesitura institucional, dejando en segundo plano a un rendimiento consolidado. Los amores tienen exigencias diferentes y así podemos enmarcar a los 2 colosos del Astillero que buscan el mismo objetivo, pero con premisas discrepantes. Israel transmitió quizás toda su experiencia y confianza a Esterilla, y este joven jugador con mucho talento refrescó un torneo apagado y sin fantasía; su llegada produce risas y eso hace tiempo no se ve por el mítico Monumental. Soy de los que piensan que cuando un DT encuentra a los futbolistas ideales, el juego de su equipo transmite su personalidad; y hoy, sin temor a equivocarme, veo eso en el conjunto ‘canario’, que quizás llegue o no a levantar el trofeo a fin de año, pero sí puede jactarse de que le dio identidad a un elenco meses atrás desorientado. El andar de los 2 equipos guayacos, con goleadas y buen fútbol, no solo nos reafirma el amor hacia este deporte sino también que el secreto recae en tener personas que dignifiquen la profesión, que impongan sus ideas con un mensaje claro y que entiendan que de ellos depende, en muchos casos, el semblante de un pueblo. Por eso es bienvenido y muy saludable para el torneo local que Emelec y Barcelona estén pujando en esta honrada pelea que es darle vida y alegrías al maltratado fútbol nacional que hace tiempo está en terapia intensiva y que no solo tiene problemas en las canchas sino también muchísimos dramas en los escritorios.

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