Punto de vista

Barcelona vuelve a ser un rival de mucho fuste

16 de septiembre de 2014 - 00:00

Punto de vista

Pienso en voz alta y exclamo un deseo que con certeza es multitudinario: Qué lindo sería el torneo ecuatoriano si hubieran más partidos como el Clásico del Astillero. La semana previa y todas sus especulaciones calientan un encuentro que por naturaleza tiene en sus genes la rivalidad como principal denominador. Y es allí donde debemos diferenciar y entender el motivo que lo hace único e infinito. El primer round fue bien disputado y se vio que Barcelona de a poco va mejorando en su trabajo grupal, con movimientos y transiciones coordinadas, apostando mucho al vértigo de sus hombres más desequilibrantes, que no por casualidad volcaron intencionalmente sus ataques por el sector derecho de los ‘eléctricos’ conociendo que es su talón de Aquiles. En el primer tiempo observamos la personalidad que tiene Emelec, un equipo que sabe a qué juega y que propone una idea convincente que se basa en abanicar al rival y lastimarlo con pases entre líneas y un planteo defensivo en el que se destaca la premisa irrenunciable de pasar la línea del balón y ocupar bien los espacios.

En Barcelona, los minutos que tuvo Israel en camerino en el entretiempo bastaron para acomodar las piezas y refrescar las ideas de qué debían realizar para neutralizar al rival e interpretar que los puntos se quedaban en casa si asumían el juego.

El mensaje llegó y de una forma muy clara. Muchas veces se dice que en este tipo de partidos juegan otros factores y esta vez quedó reflejado que el cansancio que podría acusar Barcelona después del partido por Copa el pasado jueves no se evidenció, pero sí fue trascendental el error de logística del cuadro ‘millonario’ por no reponer una camiseta al jugador más determinante hasta ese momento que era Miller Bolaños, cuya salida influyó negativamente en el flujo ofensivo de los visitantes, que después de su salida tuvo un ataque estéril.

La radiografía del cotejo nos dice que la contundencia fue el factor que diferenció a un equipo del otro, y eso hoy los ‘canarios’ lo festejan con mucha emoción porque en los pies de su nuevo goleador están las alegrías. Ismael Blanco es el nuevo ídolo salvador. El poder que tiene un resultado de esta magnitud podría afectar a un inexperto, pero Gustavo Quinteros de esto sabe, y mucho. Él entiende que todos sus pensamientos deben pasar por construir un mensaje motivador y de mucha tranquilidad que llegue a lo más profundo de sus alicaídos soldados que dejaron escapar una posibilidad inmejorable de ratificar un gran proceso.

Barcelona ganó un partido importante, pero lo que más rescato de esta jornada es que, por el bien de todos, el torneo nuevamente se pone candente con los dos colosos del Guayas pujando por el mismo objetivo y demostrando que, con buenos guías y mucho trabajo, los propósitos están al alcance de la mano.

El arranque de la segunda etapa lo va ganando el renovado plantel de Israel, que tiene un presente alentador y una proyección muy alta, pero que necesita muchas buenas presentaciones para demostrar con razones y argumentos sólidos que está preparado para disputar la final ante Emelec.

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