Su nuevo disco contiene 10 duetos

Frágil denuncia las injusticias, a través de la voz de Paulina Aguirre

- 05 de noviembre de 2015 - 00:00
Paulina Aguirre, quien reside hace 15 años en Los Ángeles, Estados Unidos, estuvo de visita en Ecuador. Regresará a fines de noviembre. Cortesía

Su nuevo disco contiene 10 duetos

‘Canoíta’ suena a folclor andino, música afro, algo de trova y hasta rapeos del puertorriqueño Vico C y coros del estadounidense Taboo, de The Black Eyed Peas. No es el tipo de canción al que están acostumbrados muchos seguidores de la cantante quiteña Paulina Aguirre, la única solista ecuatoriana que ha ganado un Grammy Latino por su disco Esperando tu voz (2009) en la categoría de música cristiana.

No obstante, ‘Canoíta’ no es una canción cristiana, aunque sí tiene ese trasfondo. Es un tema que invita a despertar del letargo, una denuncia contra las injusticias cotidianas, entre ellas la migración.

“Soy una migrante ecuatoriana que vive en Estados Unidos y ahí he visto mucho rechazo. Es algo que lamentablemente sucede en muchos países, tanto en Ecuador como en Estados Unidos. Vivimos tiempos difíciles. No escribí la canción durante la campaña de elecciones allá, aunque guarda relación con las declaraciones de un candidato (en referencia a Donald Trump), según las cuales se pretende sacar a unos 11 millones de latinos en Estados Unidos. Escribí la canción antes. Sentía la necesidad de hacerlo desde hace mucho. ‘Canoíta’ es una forma de respaldar a la gente que busca un mejor porvenir, exhorta a dejar la pasividad. Eso se refleja en uno de los estribillos que dice: Canoíta eh/ canoíta eh/ baja de la hamaca/ porque la marea está alta/ y se nos lleva la hamaca”, explica la cantante, quien nació como Paulina Rendón Reinoso, pero artísticamente usa el apellido de su esposo, Pablo Aguirre, a quien conoció en Ecuador en la década del 90 y luego se reencontró con él cuando ella viajó a Estados Unidos en 2000 para radicarse ahí.

Paulina relata que cuando creó pensó en Taboo, a quien ella le había escrito la canción ‘Zumbao’. “Aunque Taboo es estadounidense, tiene sangre latina por su padre mexicano y también india (de la tribu shoshone) por parte de su madre. Él (quien nació con el nombre Jaime Luis Gómez) no habla muy bien el español, pero lo entiende. Por eso me pidió que sus versos no fueran tan complicados para poder pronunciarlos bien durante la grabación de ‘Canoíta’. Por eso grabar con Taboo fue todo un reto. Inicialmente debía ser solo un dúo, pero hablé con la publicista de Vico C, quien me contactó con él. La parte cristiana de la canción es la que rapea Vico C. Entre sus versos cita: Qué bonitas manos rayadas con callo y sudor/ bendecidas por el cielo que mira el sudor/ qué bonito el joven que atrás la pistola dejó/ y ahora solo lleva la sangre de Dios”, relata Paulina, mientras entona parte de la canción, acompañada por un ukulele que trajo para la entrevista con este diario.

La cantautora residente en Los Ángeles agrega que “esas frases enganchan a otra realidad, además del trabajo duro. Abordan la delincuencia y la redención. Por eso ‘Canoíta’ representa el grito de quienes no tienen voz”.

‘Canoíta’, cuyo video lírico se estrenó el domingo pasado, es una de las 10 canciones que forman parte del disco Frágil, cuya canción homónima Paulina la canta a dúo con la chilena Bárbara Muñoz y aborda la violencia social en su lírica.

Lo de compartir micrófono y estudio con otros artistas no es nuevo para Paulina, pues en sus primeros discos ya protagonizó otros duetos, entre ellos con el también ecuatoriano residente en Estados Unidos Gerardo Mejía, con ‘Nada va a separarme’; el dominicano Juan Carlos Rodríguez, del grupo Tercer Cielo en la canción ‘Eres mi refugio’; con el argentino Pablo Olivares en ‘Nadie’ o el mexicano Armando Manzanero en ‘Cuando me vaya de aquí’.

Manzanero repite su colaboración con Paulina, ahora con la canción ‘Tú’, mientras que la argentina Patricia Sosa, exvocalista del grupo rockero La Torre, y la costarricense Debi Nova son las otra invitadas extranjeras para el álbum.

No obstante, Paulina, quien también es empresaria y actriz de doblaje, prefirió que la mayoría de las voces invitadas sean ecuatorianas.

“En Ecuador hay mucho talento. Quise dar a conocer a voces femeninas nuevas del país. En el álbum cantan Jenny Villafuerte, quien es guayaquileña; la quiteña Gala Khalife, la cuencana Andrea Ruilova y la chimboracense Yurak Guillén. Ella incluso se da a conocer como Yurak Pacha y conserva la esencia de su origen. Ellas participan en los temas ‘En esta canción’, ‘Volveré a cantar’, ‘Kaboom’ y ‘Conejito’ (en quichua ‘Ñuca kunito’)”.

Paulina y Pablo casi no descansan. Pasan la mayor parte del tiempo escribiendo y produciendo canciones también para otros artistas, sin importar si son seculares o cristianos. Entre ellos constan trabajos con Luis Miguel en los que Paulina grabó coros para dos discos del intérprete mexicano. Otro azteca que ha trabajado con el matrimonio Aguirre es Marco Antonio Solís. Por eso el disco Frágil, que también cuenta con la colaboración lírica de Mario Domm, del grupo Camila, demoró en producirse un par de años.

“Cada canción fue bien ideada. Hubo tiempo para hacerlo y cada una tiene una historia muy distinta, pero apegada a las realidades sociales. Por ejemplo, ‘María’, en la que canta conmigo Debi Nova, relata la historia de una madre soltera que es restaurada”, dice la ganadora del Grammy, quien creó la fundación Mujer de Fe en 2007 cuando publicó el disco homónimo y primero en su carrera como solista.

“Siempre he estado vinculada con el activismo porque el amor de Dios está relacionado con la justicia. Dios es ambas cosas, amor y justicia en esencia. El disco Frágil no es el primero que contiene lírica social. Otro fue el álbum Rompe el silencio (2012). La fundación la manejo tanto desde Los Ángeles como en Ecuador”, indica Paulina, quien inicialmente quiso ser una cantante de pop que se presentaba en bares quiteños cuando todavía no se había convertido al cristianismo.

Paulina Aguirre se considera una mujer sencilla y sin poses, que le costó asimilar por mucho tiempo el logro de su Grammy Latino. “Cuando fui nominada oré con mi esposo (Pablo). Más allá de ganarlo lo que quería era que el nombre de Dios sea glorificado con el premio, el talento y don que me dio. Cuando lo gané estuve muy nerviosa durante la rueda de prensa. Me costó”, refiere la artista, quien volverá a Ecuador a finales de noviembre para participar en una teletón. (I)

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