Entre 69 Segundos y sus afiches psicodélicos, Iván Casanova es ‘un man pro’

09 de enero de 2014 - 00:00

Son monstruos del tamaño de un gato, con colmillos filudos y orejas enormes. Están en toda la casa. Salen por las ventanas, asesinan a los miembros de la familia a cuchilladas, les meten cosas por las orejas, los hierven en agua… Todo lo vio él, un niño de 5 años que curioseando en las cosas de su tío ilustrador se topó con ese macabro y fascinante dibujo que rendía honor a la famosa película Gremlins, que se estrenó en 1984.

No podía creer lo que miraba. Pensó: “¡Este es el mejor dibujo del mundo!”. Era indescriptible su entusiasmo y más si se tiene en cuenta de que su mamá le tenía ‘terminantemente’ prohibido ver caricaturas violentas. Es más, en ese instante fue cuando descubrió su pasión por los monstruos y todo tipo de criatura deforme, incluidos los mutantes.
Este sábado, ese niño de 5 años cumplirá 31 de existencia. A él se lo conoce en el mundo subterráneo de Guayaquil por sus creativos panfletos de conciertos, en los que imprime no solo ese arte que le heredó su tío Gustavo Giler, sino también sus gustos ochenteros, pues para cada afiche utiliza colores súper encendidos, característicos de esa década.

Se trata de Iván Antonio Casanova Giler, uno de los fundadores de la Unión Punk y cantante por 15 años de la legendaria banda 69 Segundos. Está acostumbrado a celebrar su cumpleaños ‘sacrosantamente’, pero, a diferencia de otros años, en esta ocasión no tomará una sola gota de alcohol, pues tuvo un desfase en la salud el último trimestre del 2013. Entró de urgencias al quirófano por problemas intestinales y ahora cuida de su alimentación de forma meticulosa.

La fiesta, no obstante, se armará -por $ 5- con el estilo que ya marca por años este músico: punk del ácido. Betamax, Espanta Ratas y El Destierro pondrán sus distorsiones en vivo en White Rabbit, en lo que se convertirá en el primer concierto rockero del año en Guayaquil.

Ese bar también es el escenario que eligió para exponer, por $ 2, su muestra ‘Mutágeno Vol. 1’, el próximo 24 de enero. Allí reúne una serie de dibujos de su autoría en el que imprime ese sello ácido que ya es una de sus características más relevantes. Espanta Ratas también estará presente en esa cita, a la que además invitó a la agrupación Colmena, otra de las ‘duras’ del movimiento under a inicios del 2000.

La muestra constituye la primera de las 12 citas que Iván prevé ofrecer este 2014. “Hago una ilustración por día. Mi plan es que por mes, lleve 30 imágenes a exponer. Las de esa noche sumarán 50, pudieron haber sido más, pero perdí un importante número de obras que guardaba en formato digital”, por esos accidentes comunes con el software que vuelve vulnerables a los artistas gráficos.

El nombre de la cita, ‘Mutágeno’, corresponde al químico ‘Ooze’, que volvió guerreras a las Tortuga Ninja en el famoso cómic. Adoptó ese término al español para la exposición y lo utiliza en inglés criollo (Uzz) para la marca que impulsa en la red con sus diseños inmortalizados en camisetas, gorras y otros accesorios.

Coleccionista de cómics desde ‘pelado’ y aficionado por todo lo que representa Marvel en esta industria, la incursión de Iván Casanova en la ilustración nace a raíz de ver el cuadro de Gremlins que dibujó su tío, pero debió pulirla en un centro académico, pues aunque sabía dibujar, no tenía la menor idea de cómo usar un programa de cómputo para este fin.

De hecho, sus primeras volantes de conciertos fueron a mano. Les sacaba copia y blanco y negro y las distribuía en el colectivo under. Ya en ese entonces había formado 69 Segundos, agrupación ícono del rock guayaquileño, contemporánea con G.O.E., a la que todavía pertenece.

Necesita aprender diseño gráfico, así que llevó sus dibujos artesanales al IGAD y le otorgaron media beca que aprovechó hasta cuando pudo. Allí aprendió a usar el software que le permite ahora subir a redes sociales sus dibujos ya pintados “con todas las de ley”.

De Jardín Atómico y otras vainas
A raíz de que disminuye el movimiento como productora de conciertos de la Unión Punk, un grupo que Moncho Villacreses (G.O.E) fundó y lidera aún junto con otros representantes del género, Iván Casanova Casanova lanza su propia productora con el nombre de Jardín Atómico.

La idea surgió después de un viaje que se pegó con su banda a Colombia, para una tocada inolvidable en la que 69 Segundos era la estrella. “Las volantes decían ’69 Segundos, de Guayaquil, en Bogotá. Era una movida increíble. Se sabían todas las canciones, incluso de las que yo no me acordaba la letra”, recuerda sobre esa experiencia, que vivió en el 2009.

Se hizo amigo de los productores de ese show. De ellos aprendió que para vender un espectáculo no solo debe apelar a la oferta de música. “Hay que vender sentimiento, hacer que la gente se sienta identificado”, sentencia ahora. Eso es lo que intenta lograr con Jardín Atómico.

La productora debe su nombre a una canción de Bad Religion, una de las bandas favoritas de Iván. Allí, él se encarga de organizar todo para el show, desde la promoción a través del afiche hasta la búsqueda del escenario y la puesta en escena.

Su salud y la música
Su actividad en 69 Segundos está en pare obligatorio. El papel de vocalista en este proyecto demanda mucho esfuerzo, al que por ahora debe limitarse, pues su tratamiento le impide este tipo de ajetreos.

Este 2014 se encamina a ultimar detalles para presentar un nuevo grupo al que le puso por nombre Obedece Humano. Una banda que según adelanta se asemeja a la propuesta de Nirvana, mucho más suave que lo que hace en 69 Segundos.

En los escenarios, se caracteriza por ser zurdo con la guitarra, al igual que Kurt Cobain. Aprendió de su padrastro, quien pacientemente sacaba las notas de todas las canciones que Iván le pedía: Korn, Bad Religion, Nirvana...

Él también hizo sacrificios en esta parte de su carrera. Por comparse una guitarra eléctrica renunció a sus amados videojuegos en la época de la adolescencia. Es una artista innato y está completamente decidido a vivir el resto de su vida de esto que lo hace feliz.

Lo que pocos saben del artista gráfico y músico Iván Casanova

Le faltó un examen para terminar su carrera en Gastronomía. No la concluyó porque se dio cuenta de que solo le gusta cocinar para sus panas.

Con la volante que está en este recuadro ganó un concurso en Estados Unidos. La imagen se expuso en versión gigante en un importante concierto rockero.

La idea de su independencia laboral la obtuvo de su madre, que siempre le inculcó que no dependa de nadie.

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