Lenny Kravitz explora el racismo a través de la unión de sus padres

23 de agosto de 2011 - 00:00

Poco es lo que se difunde acerca del origen de Lenny Kravitz. El es negro, aunque Seymor “Sy” Kravitz, su padre, era blanco. Era un productor judío de ancestros ucranianos que trabajaba para la NBC y había tenido la “osadía”  de enamorarse de la actriz afroamericana Roxie en plena década del 60, convulsionada por el racismo y la Guerra de Vietnam.

Aquel antecente inspiró a Kravitz para producir Black & White America, su noveno disco que está a la venta desde ayer con 16 canciones.

“Mis padres son una inspiración para este disco porque su matrimonio en esa época aún no era algo tan común. Ahora parecería ridículo si dos personas con distintas razas se aman y lo demuestran por la calle abiertamente, pero en los años 60  la gente era radical y agredía a quienes se amaran, pese a sus distintas etnias. Y no hablo del sur de Estados Unidos, ni de los primeros esclavos que llegaron ahí y que sufrieron en los campos de algodón. La historia es acerca de lo que ocurrió en Nueva York con mis padres. La canción Black & White America, que le da nombre al disco, trata sobre mí y sobre la tensión racial en este país. Puede que estemos progresando, pero todavía hay mucha gente aferrada a sus viejas ideas racistas”, opinó el multi instrumentista nacido el 26 de mayo de 1964.

Kravitz considera que su más reciente disco es una mirada personal hacia el racismo de los 60.  “Mi infancia transcurrió entre las Bahamas, que es el país de mis abuelos maternos; Manhattan y Brooklyn. Desde chico fui criado mitad y mitad, una parte judía, la de mi padre, y la de mi madre”, recuerda.

El disco, que inicialmente debía llamarse “Negrophilia”, conserva el rock habitual de Kravitz, pero con otros elementos marcados como el jazz y el R&B. No obstante, los bajos en la mayoría de las canciones del disco le dan un toque bastante funky. Dos pruebas de aquello son los ‘tracks’ “Liquid Jesus” y “Looking back on love”, el cuarto y el undécimo de la lista.

Incluso “Liquid Jesus” tiene rasgos acentuados de música disco, pero arreglos muy contemporáneos.
La base del disco, el primero con el sello Roadrunner, es el rock duro del que se nutrió durante su adolescencia con bandas como Led Zeppelin, KISS o Queen, del funk de Stevie Wonder y otras corrientes.

“Grabé las bases de los temas mientras vivía en una caravana en la playa, en un pueblo de Bahamas de menos de 400 habitantes, donde la gente se saluda por la calle, come lo que cultiva en sus huertos o lo que pesca. La mayoría de las veces no me hacía falta llevar ni zapatos ni llaves, es un lugar maravilloso y aislado donde las mujeres todavía no se han dejado impresionar por el estereotipo que nos venden algunos medios de comunicación”, enfatiza Lenny Kravitz al referir lo que inspiró su tema Boongie Drop, que es el sexto del ‘set list’.

Boongie Drop fue coproducido con Jay Z y Dj Military, de lo cual parte para expresar: “Muchas de las canciones contienen influencias de la música que me gustaba cuando estaba en la preparatoria, muy soul y bandas como Earth Wind and Fire o los grupos que eran producidos por Quincy Jones como The Brothers Johnson y otros.

Stand, que fue el primer tema promocional, tiene un sonido bastante retro, cargado de percusiones; mientras que Rock star city life se basa más en los ‘riff’ de Kravitz, que a ratos conducen al famoso disco Are you gonna my way (1993), considerado como el más exitoso de su carrera, que ya lleva 22 años.

Lo de la portada del disco fue algo casual, según cuenta el mismo artista. Kravitz asistió a una feria cultural de su escuela primaria en Nueva York. Tenía nueve años cuando ocurrió. En aquella feria había un puesto con pinturas para que los niños utilizaran su piel como lienzo. El se pintó en la frente el símbolo de amor y paz y, además, se escribió en la mejilla la palabra “peace” y en el antebrazo: “love”.

Kravitz agrega que su padre, quien lo acompañó a la feria, captó ese momento en una fotografía casera. “No tenía idea sobre la relevancia que años después tendría aquel momento para mí”, confiesa Kravitz, quien también grabó para el disco las canciones Superlove, Everything, Life aint better than it isnow, Sunflower y otras.

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