La ‘otra cara’ de los competidores de Calle 7

30 de enero de 2014 - 00:00

Política, deporte, marketing, docencia, jurisprudencia, ingeniería automotriz, diseño gráfico, barista, belleza y modelado son profesiones que no tienen mucho en común.

Sin embargo, crearon un fórmula de tendencia pues son las bases académicas de los competidores de la cuarta temporada de Calle 7, programa que se transmite de lunes a viernes, a las 17:00, por la señal de TC Mi Canal.

Antes de convertirse en los ‘dioses del Olimpo’ e íconos televisivos, ellos -al igual que muchos mortales- buscaban un trabajo estable para sustentar su hogar. Después de tanto explorar se les presentó esta oportunidad de exposición mediática, obtenida gracias a una fiel teleaudiencia.

“Yo fui candidata a asambleísta, productora y presentadora de televisión”, afirma Romina Calderón, de 23 años, quien es una de las competidoras más criticadas por su dominante personalidad. Y es que aunque en el reality muchos se vistan de amarillo y rojo, creando dos bandos, acá todos se consideran una familia; pese a ello a Romina la ven como a “la mal genio” del grupo, sin que esto le reste el ser una linda persona.

La otra cara de la moneda es su hermano Edder Calderón, de 31 años, conocido como “La Roca 7”, considerado como “la mamá” del grupo ya que los protege e intenta limar las asperezas para que exista armonía. Él es un empresario del entretenimiento, pues se dedica a administrar su discoteca.

Pero si de maternidad se trata, Fernanda Gallardo es toda una experta; ella tiene una hija de 2 años procreada con un ecuatoriano. Esta participante de origen chileno, quien se desempeñara como locutora y fuera la tricampeona de Calle 7 emisión Chile, comenta que luego de desistir por completo regresar al programa en su país optó por migrar e intentar repetir el éxito en la pantalla chica ecuatoriana por amor a su pareja, quien extrañaba sus raíces.

“Hay muchas diferencias con el reality chileno; la primera y más palpable es sin duda el cariño de la gente y el respeto que esta nos brindan. Por otra parte -en la competencia- aunque tengo experiencia es muy duro porque todos queremos obtener el primer lugar y todos tenemos las mismas capacidades para lograrlo”, explica Gallardo.

El profesor de Cultura Física, Jorge Santos, de 25, llegó como muchos argentinos a pasar fin de año en Montañita, a los pocos días viajó a Guayaquil para visitar a unos amigos y solo por tentar a la suerte madrugó a las 03:00 al casting de TC Mi Canal.

“Fue el destino. Nunca imaginé quedar seleccionado ante miles de chicos y menos que mi equipo -rojo- me eligiera como su capitán, porque no soy muy aficionado a la tele”, señala Santos.

Para el colombiano Andrés Gil, de 29, esta es una batalla de las muchas que ha tenido que disputar, debido a que trabajó desde los 14 años; primero como mesero, posteriormente como administrador lo cual le permitió costear sus estudios en maquillaje, body paint, fotografía y diseño gráfico. Antes del reality se desempeñaba en todas estas ramas, además era asesor de imagen de una popular marca de cosméticos.

La guayaquileña, Andrea Loor, de 25 años, madre de un niños de 6, era presentadora de televisión en un canal UHF y administraba un restaurante. Para ella el cambio es radical, ahora quiere aprovechar la oportunidad y gozar de la simpatía del público. El cuencano Antonio ‘Toño’ Abril representó a Ecuador la temporada anterior en la emisión de Calle 7 Paraguay. Antes de ser un ídolo adolescente trabajaba como vendedor de autos. Para él, el cambio del saco y la corbata a los shorts y la adrenalina son la mejor experiencia de su vida.

El seleccionado nacional de béisbol, Stéfano Navas, de 19 años, dice estar sorprendido y orgulloso a la vez. Resalta que este es su más grande reto personal, pese a que ha ganado varios campeonatos en República Dominicana, país donde vivió por algunos años.

“Soy el capitán del equipo amarillo, para mí es una responsabilidad, pero también una ventana ya que Calle 7 le abrió la puerta a los nuevos rostros de la TV ecuatoriana como lo son: José Urrutia, Fabiola Véliz, Karin Barreiro, Mario Vélez, entre otros”, agrega Navas.

Por su parte, Isabel Mestanza, de 26 años, quien se desempeñaba como modelo, continúa sus estudios en Ingeniería en Maketing. Asegura estar consciente de que la fama no siempre es duradera y es su as bajo la manga. “Nada dura para siempre. Soy bicampeona de dos temporadas. Creo que lo más gratificante es saber que somos un ejemplo a seguir de niños y adolescentes, aunque nuestro público es muy amplio”, sostiene.

Diana Muñoz, quien también viajó a Paraguay para representar a la delegación ecuatoriana, resalta la calidez del público, que es compensada en la cancha con sudor; motivo por el cual no le molestan los moretones y golpes.

“Acá la competencia es real y tenemos que corresponder con fuerza al respaldo que el público nos da”, recalca.

El exanimador de ‘Fama o drama’, Diego Rueda, indicó que no todo es una “cara bonita” puesto que el programa les exige un reto físico. “Cuando entramos a la competencia dejamos la amistad a un lado y cuando se prenden las cámaras todos debemos luchar y dejar el todo, porque tenemos el mismo objetivo claro”, destaca.

Todos los competidores admiten que éxito no es gratis, el pago es no farrear, porque deben de cuidarse físicamente para rendir al 100% en la competencia y brindar un buen ejemplo a su audiencia. Además resaltan que la fórmula no sería posible de no ser por la gran familia a la pertenecen, refiriéndose a los animadores, jueces, asistentes, camarógrafos, maquilladores, productores, tramoyeros, seguridad, entre otros que hacen que sueño diariamente sea una realidad.

Primer eliminado

El español Fabio Agostini, de 23 años, admitió que migró a Ecuador por la difícil crisis económica de Europa. Antes de ser competidor laboró como mesero, vendedor de ropa y modelo en varios países. No obstante, fue la invitación de su hermano Bruno -quien estuvo en la competencia anterior- la que lo animó a venir al país.

Pero las ganas y esfuerzo no son suficientes, Fabio sufrió el martes una lesión en su pierna derecha que lo eliminó -momentáneamente- de la competencia.

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