El Último Jueves, el día más esperado del mes

- 30 de julio de 2014 - 10:48

El patio de la casa es amplio. Al entrar, lo primero que salta a la vista son dibujos y frases impresas en papel que adornan una pared. Más adelante, un área confortable -al aire libre- ofrece al visitante una hamaca esquinera rodeada por murales artísticos, faroles, cojines ubicados en el piso y un bar que en lugar de focos tradicionales utiliza velas para su iluminación.

Con ese ambiente, sesentero, descomplicado, cualquiera que llega puede señalar de hippies de la nueva era a los invitados. Pero no. Ellos -o la mayoría de ellos- llegan allí porque tienen dos objetivos: mostrar su talento en letras, cinematografía, diseño o teatro, y disfrutar de los dotes artísticos de otros invitados.

Se lee poesía, se canta, se hace exposiciones pictóricas y se proyecta cortometrajes. Todo esto, en un detallado cronograma que permite a quien asiste elegir por dónde empezar.

Marcos Negrete, que estuvo en Buenos Aires, importó ese performance de diferentes citas culturales de ese país y lo bautizó con el nombre de El Último Jueves, puesto que la propuesta se realiza ese día de cada mes.
Es “algo muy diferente a lo que estábamos acostumbrados acá”, reconoce Daniela Cevallos, otra de las fundadoras; y no se aleja de la realidad.

En Guayaquil, los encuentros en que los versos inéditos de poetas noveles tienen cabida se desarrollan en extremos: si no son en un performance de literatura rigurosa, en que el café y la tertulia son los complementos infalibles, se ofrecen en bares, donde no siempre todos están dispuestos a escuchar composiciones versadas.

Cómo se vive
En El Último Jueves, aunque el ambiente siempre será el de un after office, con música de fondo y gente refrescando la garganta con alguna cerveza helada, la puesta en escena de los poetas es más que agradable.
Como primer paso en la agenda, los organizadores ofrecen al público varias opciones. “Los que quieren ver los cortos se quedan aquí; los que quieren escuchar los cuentos y la poesía, pueden entrar al área que está por allá”, ofrecía una de las anfitrionas en la cita que se celebró el mes pasado.

Así fue. En medio del patio se quedaron los menos versados y más visuales, y en una habitación rústica, ambientada con tonos tierra y bancas cubiertas con cojines, se acomodaron los amantes a la palabra escrita.
Hay ‘adiestramiento’ antes de empezar, explica Marcos: “Se les da la disposición de no poner en silencio el celular, sino apagarlo. Quienes asisten a esta actividad deben entender que tienen la oportunidad de desconectarse del mundo un momento y disfrutar del arte de forma profunda”,

Allí estaban. En silencio absoluto, y dispuestos a escuchar a cada uno de los personajes que –en días anteriores- conocieron a través de un afiche en la página oficial de El Último Jueves. El show termina con banda en vivo.

Un proyecto visionario
Así, El Último Jueves pasa de ser una cita de entretenimiento ‘diferente’, a una plataforma óptima para encontrar a las nuevas promesas de la literatura local. Allí llegan -además de aficionados- blogueros, poetas, escritores, actores… Estos últimos, por supuesto, ofrecen cortas demostraciones de dramaturgia que pueden ir desde un stand up comedy, hasta una pieza dramática sin guion.

Es manejado de forma profesional. Tienen un correo para inscripciones y otro para prensa. Esquemas de boletines y un follder completo de cada una de las actividades que se han realizado durante este periodo.

Nada es improvisado acá. Daniela estudia audiovisuales. Ella esquematizó junto con Marcos el performance de lo que actualmente se concibe como El Último Jueves: “Queríamos una plataforma en la que se ofrezcan varios escenarios al mismo tiempo, con un público concentrado al 100%”.

La puntualidad es otra de sus características. “Se trata de ser lo más puntual posible”, suelta Daniela, y explica que cada jornada empieza a las 20:00 y, como incentivo, las personas que ingresen en la primera hora no paga entrada.

En la preproducción global, se generaron algunas herramientas que demandaron tiempo y dedicación: videos en los que se exige respeto al público, proyección publicitaria en redes sociales y promoción de cada una de las ediciones todos los portales posibles. De hecho, cuentan con un canal en YouTube en el que inmortalizan las jornadas, realizadas siempre en un lugar diferente.

¿Cómo participar?
Los interesados en ser parte de la agenda de El Último Jueves deben enviar una solicitud escrita al correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.. Después de un proceso de producción, la directiva invita a los elegidos a una preparación oral en la que se ofrecen consejos de cómo hablar en público, superar los nervios, manejar correctamente la dicción, entre otras herramientas.

Los convocados, entregan una foto y una descripción pequeña de su trayectoria artística o profesional, con la que posteriormente se trabajan afiches que se cuelgan en redes sociales y que se exhiben en pantalla gigante el día del encuentro.

El último jueves de julio
Este 31, Paradox recibe al colectivo en un día especial. Se cumplen seis meses de este proyecto que cada vez gana más adeptos, y que al momento cuenta con más 1.000 seguidores en su perfil de Facebook.

En la jornada se presentarán las bandas Televisónica y Rumbeta; en poesía y cuentos, María Paulina Briones, Giovanni Salvatore, Andrés Lalé, Solange Rodríguez y Héctor Vanegas, y en dramaturgia, la propuesta Arrastra Teatro.

La cita es en Urdesa central, Circunvalación Sur 219C y Todos Los Santos, a las 20:00. La entrada cuesta
$ 3 la regular y $ 5 con un pack coleccionable de todos los folletos de El Último Jueves.

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