Ecuador necesita impulsos para el Óscar

- 17 de octubre de 2019 - 20:41
2019: La mala noche

El camino para visibilizar los filmes del país con los jurados está en manos exclusivas de sus productores.

Desde 2013 Ecuador ha enviado seis películas preseleccionadas al Óscar en la categoría Mejor Película Internacional. Ninguna ha logrado entrar en la selección final. ¿Qué falta?

Para Luis Felipe Fernández Salvador Campodónico, director de A son of man, influye mucho el contexto político. Piensa que algunas películas que logran entrar están sujetas a algún tipo de coyuntura. Su filme, piensa, hubiera quedado en mejor posición  en estos momentos en los que se habla de la destrucción de la Amazonía que cuando fue precandidata, en 2018.

Los distribuidores son clave. Fernández-Salvador dice que más opción tienen los filmes distribuidos por empresas grandes, como Netflix o HBO. “El jurado no ve todas las candidatas, y en el caso de Ecuador hay una ‘cruz’ fijada por su cinematografía aún en ciernes”.

La directora Gabriela Calvache inició una campaña de crowdfunding, una especie de micromecenazgo online, para promover La mala noche, la película que dirigió y que este año representa a Ecuador en los Óscar.

Lo  hace por la falta de recursos públicos asignados para que la cinta logre la visibilidad necesaria.

La ópera prima de Calvache, producida por el mexicano Geminiano Pineda,  está seleccionada entre 93 que podrían aspirar al Premio al Mejor Largometraje Internacional en la edición 92 del Óscar. Solo 10 podrán realmente competir en esa categoría.

El guión, la narrativa y el nivel técnico, además de la temática, fueron decisivos en la decisión de la Academia de las Artes Audiovisuales y Cinematográficas de Ecuador para escogerla.

La mala noche cuenta la historia de Dana, una mujer víctima del tráfico de personas.

Desde Los Ángeles, Calvache dijo que en esta etapa se requieren fondos para la campaña de promoción.

Se organizan cocteles y proyecciones para que el jurado vea el filme.  Ha recibido apoyo en el área logística por parte del Consulado de Ecuador y de otras instituciones privadas.

“Es un tema de lobby, de lograr que los miembros de la Academia consideren la película. No es fácil cuando te pones a pensar que en la misma categoría está Pedro Almodóvar”. Agrega que decir que “no hay plata es un gran pretexto para no apoyar”.

Jan Vandierendock, director del Instituto de Cine y Creación Audiovisual (ICCA), señaló que el tema de la cinta ecuatoriana podría ayudarle a entrar en competencia, pero lograrlo “es una lotería”.

Con el ICCA se asignó por concurso a la película un monto importante para la producción, pero no los $ 200.000 que necesitaría para la representación.

El ICCA funciona con un fondo de fomento. “No podemos dar dinero a una película ya escogida porque no es un concurso público. Tal vez el Ministerio (de Cultura y Patrimonio; la Presidencia) sí tenga para ello”, añadió.

Gonzalo Ponce Leiva, quien preside la Academia de las Artes Audiovisuales y Cinematográficas de Ecuador, explicó que el rol de la institución termina cuando se selecciona la película. “El camino, tortuoso, por cierto, ya es del productor”, señaló.

El director de la Academia considera que aún cuando una campaña para el Óscar es millonaria, el Gobierno sí debería entregar financiamiento para su promoción.

“Queramos o no los premios Óscar y Goya son muy importantes. La posibilidad de ganarlo es otra historia”.

Apuntó que en el momento en que haya decisión política, se podría apoyar con gestiones incluso, “y que no sea un productor el que año a año tenga que mendigar por las instituciones, pidiendo favores, rogando gestiones. Eso bordea la vergüenza”.

Juan Martín Cueva, actualmente director de la Escuela de Cine de la Universidad de las Artes, considera que los fondos públicos de fomento para el cine deben procurar atender las demandas de desarrollo del sector en su conjunto, y todas las etapas de la cadena de producción y circulación de la cinematografía nacional y no limitarse a la producción.

Cueva, quien fue Director Ejecutivo del Consejo Nacional de Cinematografía (actualmente ICCA) observa que es necesario que se identifiquen procesos y oportunidades donde se promueva, se circule y visibilice la producción a nivel nacional e internacional.

“Creo que la presencia de una película ecuatoriana en un festival internacional, o su  nominación sí deben ser objeto de algún tipo de apoyo por parte del Estado”, manifestó.

El también exviceministro de Cultura y Patrimonio señaló, sin embargo, que los recursos deben ser usados con la mayor responsabilidad y eficiencia posibles.

“E incluso, por principio nunca deben ser el 100% de lo que requiere una película. Así como los montos de apoyo a la producción cubren solo una parte de la inversión”.

Apuntó que debe definirse el monto antes de que se sepa cuál será la película nominada por la Academia nacional, para que no haya suspicacias.

“Hay varias etapas, y lo ideal sería que se comprometieran montos antes de saber qué película será nominada y hasta dónde llegará en el proceso”.

Diego Araujo, director de Agujero Negro, que compitió por un Goya en 2018, coincide en que si no se empieza con ese  “aparataje” es muy difícil tener chance a siquiera ser uno de los primeros seleccionados.

“Me parece que es esencial que se apoye desde el Estado la campaña de las películas ecuatorianas que son escogidas para el Óscar, pero también desde lo privado debería prestárseles más respaldo”.

“Esta es la mayor vitrina de entrenamiento del cine y darle visibilidad a la industria nacional es importante para la cultura nacional”, remarcó.

Para Calvache tampoco se ha generado un Know-how sobre cómo se debe manejar un proyecto que va al Óscar, entonces hay que hacer campañas como estas, y, a veces, puede ser un dinero que no se maneje tan efectivamente.

E incluso los cineastas podrían estar sujetos a estafas, como le ocurrió al equipo de A son of man, en 2018, cuando contrataron a una empresa de relaciones públicas. “Cuando nos dimos cuenta era demasiado tarde”, dijo el director.

“El Óscar abre posibilidades para directores y productores. Es hacer contactos para posibles financiamientos de proyectos y de películas. Creo que el fin del Óscar es tejer una red para el país también y por lo tanto la función del Estado en ese sentido es fundamental”, dijo Calvache. (I)  

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