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El Telégrafo
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Serán 40 actores en un escenario con 4 ambientes y un piso alto

Corazón puro relata la historia de Daniel y sus tres amigos

Corazón puro relata la historia de Daniel y sus tres amigos
30 de octubre de 2015 - 11:19

Eran las nueve y media de la noche del jueves 29 de octubre. Alexandra Plaza, con un micrófono de diadema, anunciaba el inicio de la penúltima jornada de ensayos para la obra teatral Corazón puro, mientras algunos de sus actores se probaban los trajes que confeccionó la vestuarista Lorena Peralta y otros aún retocaban una escenografía que cuenta con cuatro ambientes y un piso alto.

Ahí lo que luce es la fachada empedrada de un palacio babilónico. Y es que la historia de Corazón puro, que mañana tendrá dos funciones gratuitas (17:00 y 19:00) en el auditorio del Centro Cristiano de Guayaquil (CCG), se desarrolla en Babilonia y se ambienta aproximadamente el año 600 antes de Cristo.

La historia, que consta en la Biblia, relata que las tropas del rey Nabucodonosor habían invadido Jerusalén. Ahí tomaron rehenes, entre ellos estaa Daniel, de unos 17 años de edad. Con él fueron capturados sus amigos Ananías, Misael y Azarías, todos pertenecientes a la nobleza de un entonces destruido reino de Judá.

Contra su voluntad fueron trasladados a Babilonia donde son entrenados para luego de tres años servir a Nabucodonosor, su captor.

No obstante, en su condición de cautivos, los cuatro fueron fieles a las leyes de Dios que venían atesorando desde generaciones atrás.

De hecho, aprendieron las costumbres, el idioma babilónico e incluso se ganaron la simpatía del bipolar rey por la sabiduría que mostraban, pero pese a eso no se sometieron a requerimientos como inclinarse ante imágenes. En aquellos días el no cumplir esos requerimientos significaba la muerte, según decreto real.

Daniel, que es interpretado por Benjamín Suárez, es el personaje central de Corazón puro, la obra teatral que forma parte del Día de la luz, que anualmente prepara el Ministerio de Niños Tierra Prometida (TP).

Pablo Montoya, Christopher Valverde y Jorge Alvarado serán Ananías, Misael y Azarías, los también cautivos amigos de Daniel, mientras que Samuel Moreno será Nabucodonosor, uno de los antagonistas de la historia.

Como ocurrió en años anteriores con Una noche en el museo de la fe, La herencia, Sangre real y El soñador, la obra Corazón puro combinará escenas dramáticas con otras hilarantes, semejantes al humor de Roberto Gómez Bolaños Chespirito, y cinco números musicales, que están basados en las canciones de las películas de Walt Disney.

"Eso es porque el contenido es para los niños y las familias", explica Plaza, quien nuevamente asume la dirección escénica del Día de la luz.

La producción de la obra empezó en julio pasado con la escritura del guion, a cargo de Montoya, más la creación del concepto dancístico, a través de las coreografías de Saira Aráuz, quien en esta ocasión contó con la ayuda de Jane Machado durante algunas jornadas del montaje.

Eran casi las once. El primer ensayo de la noche había terminado y quedaba otro más. Plaza explicaba los errores en escena que se deben corregir, incluido el trabajo de sonido, videos y luces de varios colores, a cargo de Daniel Peralta y Julio Paredes en las consolas.

Los ensayos se iniciaron el pasado 1 de octubre entre 19:00 y 22:30. Durante la última semana se extendieron hasta pasada la medianoche, con la escenografía, a cargo de John Muñoz, Adolfo Klaere y Josué López, quien también asumió el concepto gráfico y publicitario de la obra. A ellos se sumaron Ricardo Colmont, Javier Almeida y Lourdes Yánez en el área creativa de utilería y coordinación.

Serán 40 artistas en escena, entre personajes centrales, secundarios, extras y bailarines, que aparecerán en 12 escenas durante aproximadamente una hora y 15 minutos. A ellos se añadirán un equipo de 10 maquilladores.

"La idea del Día de la luz es ofrecer un mensaje entretenido y a la vez positivo a unas 6 mil personas, entre las dos funciones, mientras muchos niños celebran Halloween. Este año el mensaje tiene que ver con la pureza, fidelidad y obediencia, a través de Daniel y otros personajes. Algunos mueren y otros envejecen porque la historia abarca décadas", explica Plaza acerca de la nueva obra del Día de la luz, que se presenta cada 31 de octubre desde hace más de una década. (I)

 

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