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Charlize Theron no pierde su belleza como la malvada del cuento

Charlize Theron no pierde su belleza como la malvada del cuento
04 de julio de 2012 - 00:00

La actriz ganadora del Oscar, Charlize Theron, tiene el papel antagónico en la nueva versión cinematográfica de Blancanieves, una historia oscura y muy alejada del cuento de hadas de Disney.

Como el mejor espejo de su belleza, quedó grabado en la historia aquel beso que Adrien Brody le dio a Charlize Theron cuando ganó el Oscar como Mejor actriz por la película ‘Monster’. Aquella transformación había sido asombrosa, porque necesitó lentes de contacto oscuros, dientes falsos y 15 kilos más de peso, para esconder semejante hermosura detrás del personaje de una prostituta condenada a muerte.

Pero con la nueva versión de ‘Blancanieves’, Charlize deslumbra tanto con su belleza, que bien podría ganar un Oscar... si realmente existiera la categoría de la Actriz Más Hermosa de Hollywood. El diario mexicano Vanguardia recoge las impresiones de la actriz más comentada del momento.

¿Tiene alguna relación especial con los espejos? ¿Ve alguien diferente a usted, como lo logró con el Oscar de la película Monster?

Solo trato de ver el personaje que quiero crear. Eso es lo que intento lograr, tratando de incorporarlo, pero también es algo que nunca antes había hecho, tuve que pasar bastante tiempo con esa imagen y también viví en aquella época. Todo cambia, se necesita encontrar cierta voz y me tomó bastante tiempo acostumbrarme”.

¿Se sintió menos hermosa por ganar el Oscar con un personaje así?

No, no, no, lo importante pasó por el proceso de conseguir la imagen diferente. Al trabajar, una intenta interpretar los subtítulos. Pasé por muchas pruebas de cámara, pero valió la pena”.

¿Personalmente se da cuenta lo hermosa que es?

“(Risas) ¡Te amo! Recién estuve con otros periodistas a los que literalmente quería pegarles una bofetada, porque durante dos horas me estuvieron diciendo que necesito cirugía estética o un lifting (risas). Apenas tengo 36 años. ¡Vamos!”
En Hollywood la gente puede sonar como el clásico espejo de la historia Blancanieves que le remarca todo el tiempo lo hermosa que es ¿En qué medida la afecta, para mantener la atención en la actuación, más allá del físico?

“Cuando alguien me elogia, lo tomo como tal, lo agradezco. Pero la vida sigue. Yo no crecí en un mundo donde los valores o mi fundación se construyen sobre el factor de belleza exclusivamente. Pero claro que suena muy bien cuando la gente dice algo bueno. Y soy como cualquier mujer. Si me pongo un buen vestido y alguien dice que estoy hermosa, me gusta, pero no me valoro por eso. No es lo que realmente me motiva”.

¿La experiencia de ir al cine era diferente en la época que vivía en Sudáfrica?

“Teníamos autocines, no había cines con butacas. Ibas con el auto y no sabías la película que iban a dar. Íbamos los viernes a la noche y quedaba a 45 minutos de casa. Mi madre nos llevaba. Los domingos había televisión solo por un horario determinado, durante el día, creo que de seis a 10. Y ahí también mostraban películas sudafricanas. Crecí viendo al actor sudafricano Al Debbo, quien era como Jim Carrey. Todos los domingos esperaba esa hora, para acostarme frente al televisor, para ver estas películas en blanco y negro, con él”.

¿Alguna vez volvió a ver esas películas, después de haberse convertido en estrella de cine?

Una amiga mía hace poco me mandó todas sus películas. Y para mí fue emocionante, porque formó parte de mi infancia. Al Debbo falleció hace un par de años, pero la verdad, tengo que agradecerle mi carrera, porque me contagió la alegría de actuar. Recién cuando tuve once años creo que empezaron a mostrar películas americanas en mi país. Con la TV por cable empezamos a ver programas como Dallas o Dinastía”.

¿Y los cuentos de hadas?

Yo no crecí con cuentos de hadas. A los africanos nos gusta nuestro folclore y crecí con esa cultura.

¿Qué opina del mensaje de los cuentos de hadas donde las mujeres siempre sueñan con el príncipe azul? ¿No genera falsas expectativas?

“(Risas) Tampoco podemos ser políticamente correctos, todo el tiempo. La vida sería muy aburrida. Hay algo genial detrás de la imaginación infantil, es ahí donde se les puede enseñar una buena base a los niños, donde pueden disfrutar este tipo de historias, sin decir que una historia de princesas arruinó nuestra infancia. A mí me parece algo hermoso.

Me acuerdo cuando soñaba con ser sirena, porque había visto a Daryl Hanna en ‘Splash’. Cuando las mujeres nos vestimos bien y nos ponemos un buen par de zapatos, nos sentimos un poco como princesas y no hay nada malo en eso. No significa que no somos inteligentes ni podemos gobernar el mundo”.

¿Es más divertido interpretar el villano de una película?

A mí me encantó interpretarla. No sé si será porque es la villana, pero me gustó la actuación. Supongo que lo bueno pasa por la libertad o la excusa del mal comportamiento que nunca podría vivir en la vida real. La forma en que le grito a la gente en esta película, jamás lo haría. A lo mejor es eso. En un momento estaba haciendo una escena con Chris Hemsworth y aunque no figuraba en el guión, empecé a gritar. Chris no entendía porqué había gritado. Lo asusté. Y me di cuenta el efecto verdadero que se logra con una actitud así”.

¿Llegó a hablar con Julia Roberts sobre la otra versión de la Reina de Blancanieves?

“No la conozco a Julia (Roberts). Su versión es para un público mucho más joven, para toda la familia. Y cuando ves las publicidades de las dos películas, te das cuenta que son dos versiones muy diferentes. Por eso me encanta que todos traten de crear una guerra entre nosotras, cuando realmente no nos importa nada.

¿Se identifica en algo con la reina de Blancanieves?

Entiendo las razones por las cuales se comporta como se comporta. Le tengo empatía. Pero no puedo juzgarla, porque sus circunstancias son completamente diferentes a las que yo misma viví en mi vida. Si hubiera pasado por lo mismo, a lo mejor me comportaría igual. Supongo que su humanidad está en esa desesperación de sobrevivir. Pero lo que hace es brutal, tampoco se la puede perdonar. Yo ni siquiera deseo interpretar más personajes blancos y negros, sería imposible, porque no creo que tengamos solo dos dimensiones.

¿Cómo se lleva con la violencia?

No soy una persona violenta, por ahí pasa mi relación con la violencia (Risas). Pero me intriga la gente que vive en un mundo con violencia. Me intriga. Me gusta la fotografía periodística que realmente representa la humanidad en diferentes lugares del mundo donde existen conflictos.

Tenemos que enfrentarlo, para entender cómo no tenemos que vivir en ese mundo. No me parece que nos haga más humanos. La idea de la película realmente pasa por una mujer que quiere robarle el corazón a otra. No pasa por la belleza. Supongo que el cuento de hadas se hizo famoso por querer su belleza, cuando en realidad la reina Ravenna quiere un buen corazón. Un corazón puro, alguien que tomó la consciente decisión de hacer el bien en la vida. Y eso es mucho más poderoso que la belleza.

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