Ana Gabriel cautiva a tres generaciones con el mismo repertorio

23 de octubre de 2011 - 00:00

Ana Gabriel es de aquellas artistas que, pese a conservar el mismo repertorio por años, no pasa de moda. Atrapa a sus seguidores -en su mayoría mujeres- con su casi eterna voz desgarrada, que a sus 54 años todavía conserva intacta, nítida  y potente, tal como se la escucha en sus casi 30 discos, entre recopilaciones conciertos y estudio.

Oriunda del estado de Sinaloa, la intérprete vive cada una de sus canciones. Cierra sus ojos, como si recordara a un viejo amor. Extiende sus brazos como si se tratara de aquella simbólica escena que protagonizaron Leonardo Di Caprio y Kate Winslet en la proa del Titanic, en la  película del mismo nombre. Junta sus manos como en una plegaria y asiente con su cabeza, en una pose muy oriental que denota su origen materno (su madre Isabel Yong tiene ascendencia china).

Incluso la cantante mexicana baila. No es su fuerte esa faceta, pero lo hace porque vive sus canciones. Soltó algunos pasos en canciones como “El destino” o “Hice bien en quererte”, en la que destacaba la percusión y  con la que cerró su concierto a las once y media de la noche.

Ataviada por un traje negro con algunos brillos azules en el centro y en las mangas, Ana Gabriel apareció a las nueve de la noche del viernes pasado en el escenario del coliseo Voltaire Paladines Polo, tras la exhibición en pantalla gigante de varias imágenes que repasaban sus 36 años de trayectoria.

“Soy como soy” fue uno de los primeros temas que interpretó la “Diva de América”, como muchos la conocen. A esas alturas del concierto, el público solo se limitaba a gritar las canciones, desde sus asientos. Muchos permanecían sentados. Mónica Guerrero, una tecnóloga médica que sobrepasa los 40 años y que había llevado una bandera mexicana hecha con cartulina, prefirió ver el show de pie, desde el principio. Permanecía apoyada contra la valla metálica que separaba la zona VIP con  golden box.

23-10-11-espectaculos-ana-gabriel-fanaticasAunque las canciones de Ana Gabriel pegan más con sus seguidoras cuarentonas, su show fue para todas las edades. Ocurrió con Ana Castro, de 11 años, quien acudió con su mamá, María Bravo, de 43. Las más jóvenes heredaron el gusto por las canciones de la mexicana de sus progenitoras o de sus hermanas mayores.

Otra de ellas fue Karla Sabando, de 18 años, quien desde chiquita escuchaba esas melodías “cortavenas” como las llama. Entre tema y tema chifleaba como si estuviera en un partido de fútbol, junto con su amiga Daniela Olaya.

Con el paso de las canciones, el público fue animándose. Algunas chicas tímidamente posaban con el escenario y Ana Gabriel como fondo. Era el testimonio de las fans, a través de sus celulares. Otras lo hacían con afiches en mano y hasta hubo una que se acercó para regalarle un ramo de rosas, que la cantante besó.

La cantante de Guamúchil se arrodilló casi al borde del escenario y permitió que sus seguidoras la fotografiaran. Algunos encargados de la seguridad quisieron impedirlo, pero la misma artista pidió que dejaran vivir ese momento a sus fans.

“Pueden tomar fotos y grabar para que lo suban a Twitter, Facebook o donde quieran”, decía la cantante, mientras se secaba el sudor de su rostro con una toallita blanca que yacía en una mesita de centro. Luego la lanzó y Karla, la de 18, la atrapó.

A las diez de la noche, tras interpretar “Son tus temores los que me alejan”, “Amor”, “Es el amor quien llega”, y otras de su repertorio, llegó el mariachi guayaquileño Guadalajara, con once músicos, liderados por Naime Solórzano. Su hijo que lleva el mismo nombre filmaba la intervención del grupo desde abajo del escenario, también vestido de charro.

De la garganta de Ana Gabriel, con un registro de contralto,  se escaparon los estribillos de “Somos como mar y arena”, “Y aquí estoy”, “Las leyes del corazón”, “Mariachi con tambor”, “Mi talismán” (en la que se arrodilló), “El cigarrillo” (una de las más coreadas) “Cómo olvidar” y otras que muchas fans disfrutaban entre sorbo y sorbo de licor.

Hubo algunas que trajeron su propia botella de vino, quizás recordando algún desamor o recordando las farras colegiales.

El mariachi Guadalajara abandonó el escenario y Ana Gabriel repasó “Quién como tú”, “Luna” y “Hasta que te conocí” (habitual de Juan Gabriel) e “Hice bien en quererte”, con la que su concierto terminó.

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