Segunda vuelta electoral: ¿A quién podrían apoyar los jóvenes activistas?

Ninguno de los candidatos en el balotaje la tienen fácil con un electorado joven y activista.
28 de febrero de 2021 09:00

De cara a la segunda vuelta de las Elecciones Generales 2021, los candidatos Andrés Arauz y Guillermo Lasso deberán ir tras la aceptación de quienes no votaron por ninguno. Una parte ese electorado es joven y participa en causas ambientales o derechos humanos. ¿Cuál de los dos candidatos podrá lograr su simpatía?

Cuesta arriba

La abogada y docente Lolo Miño asegura que los defensores y defensoras de los DDHH se encuentran en un dilema. “Son dos escenarios igualmente peligrosos y extremos en materia de DDHH. Arauz, como representante del expresidente Rafael Correa ha demostrado tener un eje conservador fuerte: durante su gestión impidió la aprobación del aborto por violación, agredió a feministas, ha deplorado el matrimonio igualitario, en fin”.

La activista Pamela Troya afirma que el candidato Guillermo Lasso debe entender que más allá de las creencias personales se va a administrar un Estado laico. “Nos preocupa las declaraciones públicas que hizo a propósito del debate del Código de la Salud en septiembre del año pasado pidiendo al presidente de la República, Lenín Moreno, que vete totalmente la propuesta. La misma manifestaba, por ejemplo, la obligatoriedad de atender a una mujer con un aborto en curso, entre otros asuntos que son sensibles y cuya oposición resulta sumamente preocupante”.

Andrés Arauz podría tener como ventaja su juventud como posibilidad para empatar con un amplio electorado. Sin embargo, lleva a cuestas la herencia del correísmo. Una década cuestionada por los casos de corrupción y opacos manejos económicos, pero además deudas en materia de libertades. Durante aquel régimen no solo se enjuició periodistas, se persiguió activistas, se negó la consulta popular respecto de la explotación minera en el Yasuní ITT, sino que se sancionó con el silencio a tres legisladoras de su movimiento que promovieron la discusión de la despenalización del aborto por violación. “Es difícil creerle a Arauz cuando su patrón, Rafael Correa es un misógino, machista y violento” señala la abogada y activista Silvia Buendía.

A Miño le preocupa las compañías de Guillermo Lasso. “Hace poco estuvo posando para fotos con Esteban Torres, un asambleísta impresentable no solo porque heredó el curul sino porque sus posturas y acciones van en contra de la Constitución y los derechos de las personas GLBTI y mujeres en su derecho a decidir. No olvidemos que su exlegisladora Ana Galarza hizo gala de su discurso xenófobo contra migrantes venezolanos”.

Que ninguno convence plenamente, eso parece estar claro. De todos modos el próximo domingo 11 de abril el electorado deberá elegir a uno de los dos. ¿Con quién puede ser más fácil dialogar? Se planteó la pregunta a los activistas.

Beno Bonilla, activista de Yasunidos respondió de forma tajante. “Ya en el Gobierno, creo que será difícil conversar con cualquiera de los dos.

Buendía asegura que Lasso necesitará convocar a un diálogo sincero. “No es correcto que se pretenda instrumentalizar a ningún sector. En la rueda de prensa realizada en la última semana, Lasso utilizó la expresión ‘ideología de género’. Lo primero que debe hacer es entender que ese lenguaje es denigrante. De todos modos resalto la mano que ha extendido”.

Troya asegura que si Lasso pretende reunirse con los activistas, lo primero que debe hacer es firmar un compromiso que se debatió hace cuatro años. “Mi respuesta ha sido pública. Hagamos un compromiso serio de que su plan de gobierno tomará en cuenta nuestras luchas,” recalca. Ella afirma que no se ve conversando con el correísmo.     

Miño asegura que está delante de un panorama desolador. “No es cuestión de convocar a un diálogo por miedo a perder unas elecciones. Si no hay un interés real de atender esos reclamos, que a propósito son obligación del Estado derivadas de Derecho Internacional, podríamos asumir quizás, que con Lasso sería más sencillo dialogar, pero la experiencia con sus asambleístas, asesores e idearios nos ha demostrado otra cosa por años”.

Compromisos mínimos

Los activistas consultados coinciden que ambos candidatos deberían comprometerse de manera irrestricta a aspectos mínimos:

Uno. Respeto a la decisión de las comunidades en lo concerniente al desarrollo de proyectos extractivos en sus territorios. “En cualquier sentido que se expresen las comunidades, sea a favor o en contra, es imprescindible escucharlas,” resalta Bonilla.

Dos. “Exigirles que se reúnan con las organizaciones para que entiendan que los derechos no se negocian, ni consultan, ni se debaten. Se garantizan, No es suficiente con ‘dejar sus principios de lado’, en un Estado de Derecho, es necesario que se respete la Constitución y las normativas internacionales” resalta Buendía.

Tres.  Que no torpedeen el cumplimiento de los derechos. “El debate de la despenalización del aborto se volverá a producir. No queremos un Ejecutivo que vete o pueda poner trabas a aquello que, por ejemplo, en Argentina ya se aprobó hace 100 años”, resalta Troya. (I)

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