Nadie cree

21 de febrero de 2021 00:00

Tuvimos un fin de semana ajetreado ¿no?; en la madrugada del domingo 21 de febrero el Consejo Nacional Electoral anuncia finalmente los resultados oficiales: Después de exactamente 14 días, el señor Andrés Arauz y el señor Guillermo Lasso están en la segunda vuelta por la Presidencia de la República, pero como la política de nuestro país es cualquier cosa menos aburrida, al mismo tiempo la Fiscalía y la Contraloría anuncian una auditoría al sistema informático junto a una investigación por presuntas irregularidades en el proceso electoral.

El artículo 16 del Código de la Democracia establece este escenario como infracción electoral, pues recuerda que ningún organismo debe interferir en el proceso y en resumen todo esto -según la norma- queda en manos de pleno del Consejo Nacional Electoral.

Exacto, en manos del mismo CNE que en su papel protagónico no ha dejado más que decepciones al electorado y a los candidatos. En esta misma fiesta de la Democracia se auto invitó la Fiscalía General del Estado, que es otro organismo que ha sido fuertemente cuestionado en su gestión, desde su poca respuesta a procesos como el de Lisbeth Baquerizo, que sigue impune, hasta su petición -desacertada e indolente- de vacunas para su personal, cuando la prioridad debería ser el cuerpo médico que continúa en pie de lucha contra este virus. La Contraloría General del Estado, auto invitado también a esta celebración llamada Elecciones 2021, ha decidido que es buena idea intervenir ahora en el proceso auditando el sistema informático, solo me pregunto -genuinamente- ¿por qué no antes?. Pero entonces tenemos estas tres instituciones ‘de lujo’ en las que nadie cree, defendidas por unos cuantos políticos, y que tienen en este momento a los más grandes juristas discutiendo en Twitter sobre las competencias de cada uno y a la sociedad preguntándose a quién creerle.

Independientemente de lo que suceda estos días referente a los oficios que todos se envían sobre fraudes, auditorías y competencias es claro analizar la poca o nula credibilidad que tienen los organismos más importantes del estado. Porque miren, yo aquí les voy a dar un poco la razón a todos. ¿El país quisiera una auditoría completa del proceso electoral y su sistema informático porque el CNE demostró que a pesar de ser organismo técnico el papel le quedó grande y no pudieron transmitir la confianza necesaria al electorado? Posiblemente sí. ¿Quieren que esta auditoría la haga la Fiscalía y la Contraloría que han aparecido para temas selectivos donde ni siquiera a lo interno de sus organismos tienen todo en orden? No lo creo. Pero sobre todo, ¿hasta cuándo vamos a vivir de cumplir la norma solo cuando nos conviene?

No es un problema de imagen institucional, es un problema mucho más profundo donde hay intereses que van más allá de la búsqueda de transparencia y justicia. Nadie cree en el CNE, nadie cree en la Fiscalía, nadie cree en la Contraloría. Nadie cree y esta desconfianza es sólida únicamente por las acciones de las cabezas de estos organismos.

 

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