Expertos analizaron la institución del debate presidencial de cara a la segunda vuelta

Verdesoto informó que los ciudadanos quieren respuestas y preguntas directas y concretas.
13 de marzo de 2021 12:28

A casi una semana de que inicie el debate electoral de segunda vuelta (el domingo 21 de marzo), la consejería del Dr. Luis Verdesoto, consejero del CNE, con apoyo del Instituto Republicano Internacional – IRI, organizó el taller virtual: "Análisis de la institución del debate presidencial al calor de la primera vuelta electoral", que contó con la participación de líderes de opinión, analistas políticos, académicos, miembros de partidos y movimientos políticos, excandidatos e integrantes de colectivos juveniles.

En su intervención, Verdesoto señaló que “el debate es parte de la construcción de la democracia deliberativa, es la expresión anterior a la manifestación cuantitativa del voto, cuyo mandato popular es la forma más alta de deliberación”.

Asimismo manifestó que el debate debe responder a una metodología rigurosa, la cual debe ser respetada por todos los actores públicos, pues de lo que se trata es de crear las condiciones de igualdad entre los candidatos y nada más. Resaltó que este es un hecho de la sociedad política que requiere un manejo eficiente de la comunicación. “Nuestra meta es que el debate sea un bien público de calidad”, acotó Verdesoto.

Asimismo, informó que su Consejería realizó una investigación a través de grupos focales en cuatro capitales de provincias del país, para conocer la percepción de los ciudadanos respecto a la institución del debate electoral (entre otros temas).

“Los entrevistados identificaron que existe una baja calidad de voto en cuanto a su sustentación, es decir a la ciudadanía le faltan vías para sustentar su voto por los candidatos, lo cual es una queja al sistema de partidos. La ciudadanía encuentra en el debate el compromiso por la rendición de cuentas. También nos hablan del déficit de conocimiento de la política respecto a la naturaleza de la sociedad, y la falta de conocimiento de los candidatos respecto a la naturaleza de los ciudadanos. De igual manera, los ciudadanos miran al debate como un examen a los liderazgos de los candidatos”.

Verdesoto informó que los ciudadanos quieren respuestas y preguntas directas y concretas. Sin embargo, reconoció también que todavía muchas personas no conocen del debate. 


De su parte Juan Carlos Calderón, director de la Revista Plan V, reconoció que el debate de primera vuelta fue una exposición de motivos y buenas intenciones de los candidatos, pero no hubo repreguntas, por ello, la conducción del debate es fundamental.

Sugirió viabilizar la participación ciudadana a través –por ejemplo– de mecanismos como las redes sociales, que serían los instrumentos por los cuales se canalizarían las preguntas de los ciudadanos.

Carlos Jijón, director del medio La República Ec, recordó que, con el triunfo de León Febres-Cordero en la elección presidencial de 1984, los analistas han admitido la importancia del debate presidencial de segunda vuelta. “Tanto importó que en lo posterior ningún candidato aceptó un debate de segunda vuelta, desde entonces los candidatos que se consideran ganadores no asistieron a un debate de segunda vuelta por miedo a perder”.

Arturo Moscoso, catedrático de la Universidad de las Américas – UDLA, afirmó que la imparcialidad de las autoridades electorales, moderadores y miembros del Comité de Debates Electorales, es un elemento importante si se quiere organizar un debate equitativo.

Los términos del debate y sus reglas deben quedar claras para los candidatos. “El objetivo no es hacer quedar bien al organizador del debate o al moderador, sino que la ciudadanía conozca más de los candidatos y pueda elegir mejor”.

Reconoció la que selección de un moderador debe ser apropiada. Mientras que Francisco Sánchez, director del Instituto Latinoamericano de la Universidad de Salamanca en España, enfatizó que el debate es un elemento político que se someterá a la propia dinámica de la confrontación por la pelea de los votos. Por ende, no puede estar al margen del combate electoral. “No esperamos que el debate sea una cuestión aséptica”.

En el ámbito político del análisis, el asambleísta electo por el movimiento CREO, Diego Ordóñez, reflexionó sobre la fragmentación, el radicalismo y la incapacidad de ponerse de acuerdo; lo cual es un problema estructural de la democracia ecuatoriana. Ordoñez mira al debate (en términos generales) como el espacio para la resolución de las divergencias a través de acuerdos y consensos.

Considera que la fragmentación partidaria es una dificultad. Desde una óptica complementaria, María Sara Jijón, excandidata a la Vicepresidencia de la República por Izquierda Democrática, cree que el debate presidencial de primera vuelta fue un espacio importante para que la puedan conocer más, tanto a ella como al candidato presidencial de la ID, Xavier Hervas.


En cambio, Cecilia Velasque, subcoordinadora del movimiento Pachakutik, destacó la importancia del debate para que los candidatos sintonicen sus propuestas con aspectos concretos para la población, por ejemplo, las economías populares y solidarias.

Los colectivos de jóvenes tuvieron también su espacio para realizar un análisis crítico a la institución debate electoral. Priscila Moreno del Centro de Innovación Disruptive, cuestionó que los candidatos homogenicen a los jóvenes por medio del uso de redes sociales como Tik Tok. “El lenguaje de los candidatos termina vaciando a la política y al contenido de sus propuestas. Yo como joven no me siento identificada o voy a votar por un candidato solo porque tiene Tik Tok. Nos homogenizan a los jóvenes diciendo ‘voy a crear Tik Tok porque así los jóvenes van a votar por mí’”.

Resaltó que el número de seguidores no necesariamente puede representar al número de votos. Mónica Jaramillo, del Colectivo Wayusa Participativa, centró su intervención en “la participación ciudadana, considerada como una forma para fortalecer la sociedad civil y como medio de socialización de la política”.

Miguel Hernández, director del Instituto Republicano Internacional – IRI, concluyó que “el debate presidencial debe procurar que se hablen temas relevantes como: la economía, la educación, la salud. No solo debe ser formal, sino atractivo comunicacionalmente”. Hay que tomar en cuenta a los jóvenes, finalizó Hernández.

Los ausentes de la jornada fueron los candidatos electos y delegados de la Alianza UNES – Unión por la Esperanza, que promueve la candidatura presidencial del economista Andrés Arauz, ya que, pese a ser invitados a participar en calidad de ponentes a una de las mesas de trabajo, no asistieron al evento. 










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