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Ecuador/Dom.28/Nov/2021

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Amenazas públicas a mujeres: ¿cambio de estrategia o la verdadera cara del correísmo?

¿Por qué una campaña electoral cree que atacar a mujeres prestigiosas es rentable?
16 de marzo de 2021 00:10

Marzo de 2014. Un mes difícil de olvidar para David Mármol. Eran las épocas en que el grupo Yasunidos recolectaba las firmas para convocar a una consulta popular sobre la explotación petrolera en el YasuníITT.

El viernes 14 caminaba por el sector de El Quinche, (parroquia ubicada al este de Quito), y se percató que la caravana presidencial se acercaba. Como sentía que el entonces presidente, Rafael Correa, se aferraba a la posibilidad de la explotación petrolera y entorpecía sus intenciones de plebiscito levantó su mano con el pulgar hacia abajo.

Los golpes en la cabeza, insultos y otras agresiones físicas fueron el colofón, luego de horas que la policía lo tuviera incomunicado, amenazado y retenido sin ninguna orden judicial.

Estos momentos de persecución e intimidación regresan a la cabeza de Antonella Calle, activista de Yasunidos, luego de que vía Twitter el expresidente enviara mensajes asegurando que los enemigos de su proyecto políticos están identificados y que no habrá olvido. “Sin odio, pero con memoria”.

¿Cómo entender estos mensajes en un momento en que arranca la campaña de segunda vuelta y los candidatos buscan ser “amigables” ante el electorado y obtener su favor?

El candidato presidencial de UNES, Andrés Arauz, llama a la cordura y escribe que “el odio ya pasó de moda. En mi gobierno, jamás perseguiremos a ningún opositor”.

Sin embargo, a través de la misma red social, el líder de su organización política y prófugo de la justicia, Rafael Correa, posteaba un video en el que diversos activistas y personalidades eran señalados como “cómplices de Moreno”. A partir de él se generaron miles de mensajes de odio y persecución como hay que “comenzar a buscarlos”, “son cómplices de la destrucción de la patria” y otros.

¿Hay una contradicción?

El analista político, César Ulloa, asegura que no. “El populismo necesita de un enemigo, un contradictor. La partidocracia, los pelucones, quienes les han traicionado. Esta es una estrategia de división de la sociedad. Los enemigos son los culpables de la tragedia del país en un discurso maniqueo, manipulador y descontextualizador”, detalla.

Marcel Merizalde, consultor político y estratega de comunicación coincide con esta apreciación en vista de un débil contrincante como Guillermo Lasso. Señala que los objetivos políticos podrían ser tres: “primero todos los líderes y voceros nacionales que hicieron campaña por la consulta popular del 4 de febrero del 2018 ‘siete veces sí’; todos los empresarios que están respaldando a Moreno; y las autoridades de las instituciones relacionadas con lo que ellos señalan como persecución, entre ellas la Contraloría, la Fiscalía, el sistema de justicia en general”, detalla Merizalde.

La abogada y activista Nathaly Pernett señala estas expresiones expresan la necesidad del líder, a toda costa, de ser recordado, de no salir del imaginario popular. “Él necesita dejar claro quién manda, lo cual evidencia el nulo respeto por un candidato que pudiese ser el próximo presidente del país; además seguir estigmatizando al votante. El ataque a mujeres además de fortalecer su imagen de patriarca castigador (macho que se respeta las pone en su sitio), nos da la radiografía del porqué existe tanta violencia contra nosotras en el país; y, es que miles de personas  aún comulgan con la “hombría” como sinónimo de capacidad para liderar”.

Ulloa asegura que es una estrategia peligrosa. A las personas que se ataca son mujeres que tienen una trayectoria, que se han destacado en algo positivo, que han representado y dejado en alto el nombre país. “Por un lado se fortalece y fideliza el voto duro del correísmo, pero por otro lado, de acuerdo a la primer vuelta, 7 de cada 10 votantes no están de acuerdo con las polarizaciones, la revancha o el discurso de división y bronca; pero además estamos en sociedad más sensibilizada en tema de respeto y promoción a los derechos de las mujeres. Un error de cálculo podría resultar suicida,” recalca Ulloa.

Merizalde afirma que no es nueva la estrategia de agudizar las contradicciones. “En la política, como en el amor, son más movilizadores los sentimientos negativos, los odios, más que los afectos.”

¿En qué tipo de país se persigue a los deportistas o a sus activistas pro-derechos humanos y de la naturaleza?

Antonella Calle afirma que el mensaje es preocupante. “Es un espérate a que regresemos al poder para imponer el terror. Es su verdadero rostro. La propuesta de su candidato es división y persecución. No se puede ocultar el sol con un dedo”.

Ella fue recientemente acosada en redes sociales por su frontalidad en un encuentro con Arauz y tras señalar que espera “que los activistas no sean perseguidos” recibió miles de respuestas, insultos y amenazas. “Hay que apelar a la memoria ciudadana. Están anunciando con bombos y platillos que continuará el estado de terror que generó el correísmo.”

Pernett señala que el negocio del correísmo es ahondar en el resentimiento. “No hay mejor negocio para un odiador que cegar a sus seguidores bajo su discurso, pues más vale tener un rebaño resentido, que uno siendo educado susceptible de rebelión”, resalta.

A pesar de que a Arauz, se le ha dado el papel de “bueno” en esta representación, a calle le preocupa los términos en que se expresa. “Cuando dice el odio ya pasó de moda, ¿en serio podemos banalizar a la persecución y violación de derechos humanos como una ‘moda’? Hoy está de moda, mañana no. ¿En serio?,” cuestiona.

¿Hasta dónde puede llegar esta persecución? A Calle le preocupa que la vida de los activistas pueda estar en peligro. “Ahí está el caso de José Tendetza, asesinado durante el gobierno de Rafael Correa y cuya muerte jamás se esclareció”, detalla.

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