Unidos contra las amenazas en las cárceles

27 de febrero de 2021 00:00

Violencia. El país enfrenta la violencia de los grupos ligados al narcotráfico, pero no podrán con la valentía del Ejército ecuatoriano, dijo el presidente de la República, Lenín Moreno, en la ceremonia de conmemoración de los 192 años de la batalla de Tarqui y y el Día del Ejército Ecuatoriano, en la Escuela Militar Eloy Alfaro, en Parcayacu.

Las mafias del narcotráfico mexicano y colombiano quieren romper la paz de los ecuatorianos. Hemos vivido días de tristeza y zozobra por la violencia y los asesinatos en tres cárceles del país. Allí se disputaron los territorios del narcotráfico a escala nacional. Esa masacre fue organizada afuera de esos centros de privación de la libertad y hubo un complot contra el Estado.

En esos hechos quedó destrozada la infraestructura y la tecnología de esas cárceles para evitar el control al interior de los centros penitenciarios.

La Policía y la Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de Libertad y a Adolescentes Infractores del Ecuador (SNAI) aún trabajan en la gestión de la crisis. Por eso trasladaron a 200 reclusos de esas cárceles a otras para evitar más violencia irracional y muerte.

En estos días también se exhibieron en las redes sociales supuestos mensajes de las organizaciones criminales que advierten sobre más asesinatos. Pero son parte de la desinformación que algunos medios digitales han reproducido.

Los problemas de las cárceles son estructurales y no podrán solucionarse ahora, pero hay acciones para contener la amenaza y proteger a los detenidos que no son parte del conflicto entre las organizaciones criminales.

La explicación del sociólogo Xavier Gutiérrez es que Ecuador ya es un territorio fuerte de disputa dentro del circuito del tráfico de droga. Un país donde hay bandas, mafias, que luchan por esa ruta de la droga.

Hay población que se ha mantenido al margen o han sido excluidas del mercado laboral, educativo, han crecido en un entorno de familias desestructuradas, muchas veces sin familia, en la calle y no tienen la protección del Estado. Son grupos vulnerables que son presa de esas mafias.

Pero, ¿qué hacer para evitar nuevos asesinatos? Un proceso de diálogo entre todos los sectores para enfrentar unidos esta situación.

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