Repensando el cine de Ecuador

Ratas, ratones y rateros, por ejemplo, tuvo más de 200 mil espectadores y se hizo sin dinero estatal, de ahí que no se debería depender exclusivamente del subsidio como política de producción porque el cine se trata de conectar con la audiencia, no solamente tener un registro audiovisual.
28 de febrero de 2021 00:00
La película más taquillera de la historia del Ecuador es Todo por mi ex,  cinta financiada con fondos privados y producida con la lógica de la industria. 

Los cineastas, decía Carlos Andrés Vera recientemente en una entrevista, deberían dejar de depender de los apoyos estatales y empezar a pensar cómo conectar con las audiencias no solo de Ecuador sino también de afuera. 
Por eso, esgrimía el productor quiteño, la lógica de la benevolencia con los cineastas al final no sirve y lo que hace es engañarlos. ¿Por qué? Porque si la industria se construye únicamente recibiendo dinero del Estado al final del día sí es verdad que se harán más películas pero también es verdad que nadie las verá. 

Ratas, ratones y rateros, por ejemplo, tuvo más de 200 mil espectadores y se hizo sin dinero estatal, de ahí que  no se debería depender exclusivamente del subsidio como política de producción porque el cine se trata de conectar con la audiencia, no solamente tener un registro histórico, audiovisual, documental y poético. 

Por el bien del cine hay que llegar al público teniendo una visión más de industria y menos de subsidio porque es absurdo que el séptimo arte dependa del boom de los commodities o del precio del petróleo.  

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