El peatón es el más vulnerable en el sistema de movilidad

- 24 de agosto de 2019 - 00:00

El retiro de vehículos mal estacionados de las aceras cercanas al estadio de Liga de Quito generó dos tipos de reacciones. Un grupo de personas -quizás la mayoría- aplaudió el operativo de la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT). Otro sector, como se veía en los videos que circularon en redes sociales, calificaba de oportunista la acción de las autoridades de tránsito.

En inglés la palabra acera se dice sidewalk, que se podría traducir literalmente como “lugar para caminar”. En Europa las aceras son altamente respetadas, ya que se entiende que en el sistema de movilidad el peatón es el más vulnerable. En algunas ciudades de EE.UU. y otras de Latinoamérica surgió un debate sobre el uso de scooters en las veredas, justamente por el peligro de la interacción con los caminantes.

Quito aún es una ciudad poco amigable para transitar a pie. Los transeúntes más afectados suelen ser aquellos que tienen problemas de movilidad, quienes llevan coches de bebé y gente de la tercera edad. Encuentran barreras, como vehículos estacionados en las rampas de acceso, e incluso sobre la vereda, y los peatones deben avanzar por la calle. A ello se suma el mal estado de muchas de ellas y el desnivel de las aceras, lo que hace poco placentero un recorrido.

El operativo cerca del estadio de Liga ha hecho que se retome el debate de quién tiene preferencia en las aceras. En una semana, según Danny Gaibor (director de la AMT), han emitido 500 multas a los conductores que estacionan en lugares prohibidos y las redadas serán permanentes. Además, vigilarán que se cumplan los límites de velocidad, que no haya conductores ebrios ni que se maneje con llantas lisas. Asimismo, verificarán que los autos no tengan vidrios polarizados y que los documentos estén en regla.

Sin embargo, más allá de las advertencias, es evidente que las campañas de educación en la administración anterior no han dado los resultados esperados. Las multas son ya la medida extrema y no deberían ser la única forma que los conductores entiendan que siempre el privilegio lo tienen los peatones. (O)