No es casual la masacre en las cárceles cuando se disputan el liderazgo del tráfico de drogas

25 de febrero de 2021 00:00

No es casual ni una coincidencia el asesinato de 79 detenidos en tres centros penitenciarios, que dejó en shock al país entero.

Eso dijo el presidente Lenín Moreno, en un video publicado en las redes sociales.  Habló de fuerzas obscuras y criminales que quieren generar el caos y detalló varios puntos que explican la violencia extrema en esas cárceles. Uno es el aumento de la población carcelaria, que pasó de 9.000 en 2007 a 40.000 en 2021. Mientras, en el mundo se construían centros de privación pequeños para controlar mejor a los detenidos, en Ecuador hicieron mega cárceles para 15.000 personas.

Otros factores son el modelo y la normativa legal deficiente, así como el hacinamiento que es del 30% y la falta de recursos económicos y de personal. El Gobierno entregará el presupuesto necesario para afrontar la crisis del sistema penitenciario.

El primer Mandatario señaló que se necesita dinero para controlar el caos de los instigadores, ejecutores y cómplices de barbarie del martes. Instigadores que se aprovechan de la situación que vive el país en medio de la pandemia, de la crisis económica y de las elecciones.

No es casual, esto fue organizado desde el exterior de las cárceles y orquestado por los que se disputan el liderazgo del tráfico de drogas en todo el país. Tampoco es casual que en 2008 se desmantelara la base de Manta y los laboratorios de incautación de drogas, y creciera el tráfico de droga.

No es casual que la prensa colombiana denuncie el supuesto financiamiento del Ejército de Liberación Nacional (ELN) a la campaña electoral del candidato Andrés Arauz.

¿Qué pasa en este país? ¿Dónde fallamos y por qué?

Son días duros y difíciles, los familiares de los fallecidos están en las afueras de las cárceles y lloran por sus padres, hijos, hermanos o tíos. 

Para algunos, esa situación es el resultado del populismo penal, pues el Código Integral Penal (COIP), aprobado por una Asamblea en 2014, llenó las prisiones y aumentó el hacinamiento.

En la actualidad hay 1.400 guías penitenciarios y 1.000 policías, pero se requieren 7.600 agentes, según estimaciones del experto en seguridad Ricardo Camacho.

La Asociación de Guías Penitenciarios Pasivos dijo a un diario local que desde 2016 despidieron a 600 de sus asociados por denunciar las irregularidades que han cometido los directores de las cárceles en contubernio con la SNAI.

Mientras tanto, los ojos del mundo miran a Ecuador con preocupación. Las organizaciones internacionales de Derechos Humanos expresaron su consternación y dolor por la muerte de los detenidos como consecuencia del enfrentamiento de bandas delictivas de alta peligrosidad.

Los detenidos son seres humanos con derechos y el Estado debe garantizarles la seguridad y la vida. También debe mantener el orden en las prisiones e impedir el control de ellas de las mafias del crimen organizado, dicen.

Las organizaciones piden investigar los hechos y sancionar a los responsables. (O)

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