Al rescate de la noble Casa de la Cultura

En tiempos de crisis los recortes suelen enfocarse en el sector cultural, soslayando un hecho inapelable: los problemas económicos, ahondados por la pandemia, han sido más llevaderos gracias al sector cultural, que ha puesto todo su talento a disposición de los hogares ecuatorianos.
21 de febrero de 2021 00:00

Las casas de la Cultura son los brazos ejecutores en cada provincia de las políticas del Ministerio de Cultura, pero también una suerte de puente entre la ciudadanía y el sector cultural.

El ministro de Cultura, Julio Bueno, ha dicho reiteradamente que el centralismo del Ministerio de Cultura, de haberlo, se ve atenuado por el trabajo de las casas de la Cultura, de ahí que preocupe la advertencia lanzada por la institución de paralizar sus actividades si no recibe las asignaciones correspondientes.

En tiempos de crisis los recortes suelen enfocarse en el sector cultural, soslayando un hecho inapelable: los problemas económicos, ahondados por la pandemia, han sido más llevaderos gracias al sector cultural, que ha puesto todo su talento a disposición de los hogares ecuatorianos, a través de plataformas digitales con sus ferias, talleres, conciertos y otras expresiones artísticas. 

Durante 76 años la Casa de Carrión ha consolidado la única red articulada de trabajo cultural en las 24 provincias del país, sin embargo, el presupuesto inicial del año 2021 ya fue asignado con una disminución superior al 20%, pero hace pocos días experimentó, según sus autoridades, un nuevo recorte de USD 791.898,03, lo que disminuye la partida que financia la medular gestión operativa de los núcleos provinciales, cuya reducción significa que apenas dispondrán de menos de USD 10.000 cada uno para financiar el trabajo de todo el año. 

Ante este escenario, la Casa de la Cultura ha exhortado al Ministerio de Finanzas a que revea la disminución del presupuesto y ha puesto como fecha tope para sentarse a dialogar con dicha cartera el día de mañana, 22 de febrero. 

Siguiendo el famoso axioma "la cultura es  un refugio en la adversidad" es preciso, imperativo más bien, que el tema se resuelva para impedir no solo que artistas y gestores culturales se vean afectados sino que la población en general se quede sin esa poderosa bisagra que la aproxima a la nunca bien ponderada cultura. 

 


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