Un subsidio del 75% para incentivar la siembra de los árboles comerciales

03 de septiembre de 2012 - 00:00

La reforestación es tomada en serio por el Gobierno. Ya existe la firme decisión de proporcionar un subsidio a manera de incentivo  para sembrar árboles comerciables, con la entrega del 75% al 100% de la inversión.

Pablo Noboa, subsecretario de Producción Forestal, dijo que el programa de incentivo forestal ha sido muy difícil de lanzar, pero finalmente arranca. Se ha decidido dar incentivos de forma directa y no reembolsables. Agregó que la forestación por sí misma no genera dinero en corto plazo, por lo que se  hizo un proyecto de algunas páginas de estudios de comparación con otros países.

Indicó que, por ejemplo, un tenedor de tierra dedicada al banano, al café o ganadero y que posea espacios considerables sin uso puede acogerse a la propuesta de que siembre árboles. “Para ello recibirán un incentivo de parte del Gobierno. No estamos planteando que siembren  a buena cuenta, como se ha hecho hasta este momento, en el cual un productor sembraba y le hacía bien a la sociedad”, dijo.

Recordó lo que hizo Chile, que dio un incentivo directo de un 75% del costo de implantación; Uruguay algo muy parecido, dio el 50% del costo. Entonces se analizó por varios meses y hubo la decisión de otorgar el incentivo del 75% para los empresarios en el país. Y en el caso de que las comunas quieran entrar a sembrar árboles, costearán el 100 por ciento del proyecto.

En el caso de los empresarios, un proyecto de reforestación que tenga un costo de 100 mil dólares, el Estado le devuelve 75 mil; entonces, al final del día el bosque le costó 25 mil.

El negocio forestal hasta ayer era una actividad de un visionario que tenía un dinero extra que lo ponía a guardar por mucho tiempo en las plantaciones, pero ahora será  un negocio exclusivo de todo el Ecuador. En otra palabra va a competir con cualquier otro negocio en el sector privado. La única diferencia es el plazo del tiempo.

En Ecuador la tasa de siembra forestal es de 2.500  hectáreas al año. El planteamiento del ambicioso proyecto prevé inicialmente que se integren unas 20 mil hectáreas anualmente. Sin embargo, el Presidente de la República dijo que  no quiere límites: “si son 40 mil, que sean 40 mil”.

Financiamiento del 100%

En el caso de las comunas, el financiamiento para la siembra de árboles y que pueden ser comerciables es del 100 por ciento del costo. La razón para financiar la totalidad del proyecto se debe a que es una asociación que tiene niveles de subsistencia y tiene pocos recursos.

En el caso del sector privado anotó que ellos deben colocar un 25 por ciento de los gastos de inversión, para que  haya un compromiso de que realizarán la plantación de árboles. Un año después de haber ejecutado la reforestación se canalizará el dinero por el monto que ha cumplido.

Por ejemplo: si el empresario privado dijo que plantará 100 árboles en una hectárea, luego de 12 meses en el sitio debe existir el mismo número comprometido y se paga en el porcentaje de su cumplimiento, es decir, que si sembró 70 recibirá el 70 por ciento de lo que cumplió. El incentivo está relacionado al porcentaje. “Si el Ecuador va a invertir con el empresario, quiere que lo haga bien, ese es el requisito: si siembra 100 tiene que haber 100 árboles”, puntualizó el funcionario.

Para el tema de la reforestación hubo reuniones con técnicos del Ministerio de Medio Ambiente. En este sentido se está trabajado en la elaboración de un mapa conceptual de los sitios donde se puede plantar árboles, porque, por ejemplo, esta actividad no puede realizarse en áreas reservadas.

Juan Salvador Fernández, ganadero de la zona de Balzar, dijo que hay pastizales que han caído en el abandono y  que pueden destinarse para la siembra de árboles. “Son tierras duras para cultivos, pero creo que una reforestación es viable”. Anotó que debe haber una socialización del proyecto para conocer los pasos a seguir en caso de plantar árboles y cómo poder extraerlos.

Mariano Colón Banda, de la comuna de San Pablo pidió que también haya transferencia de tecnologías, porque en el sitio existen extensas tierras para reforestar, pero es difícil que haya suficiente agua para que un bosque sobreviva o alcance medidas aceptables para el corte y comercialización.

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