Postres personalizados, la opción de CakeChop

- 07 de julio de 2018 - 00:00
Las dos jóvenes se encargan de preparar los dulces. Los clientes siempre prefieren que un cake tenga algo relacionado a la profesión del homenajeado.
Foto: cortesía de Jefferson Sandoval

La idea de montar este negocio surgió cuando una de sus creadoras se preparaba para rendir la prueba de ingreso a la universidad.

Un 10 de mayo, con apenas $ 10, nació CakeChop10, un emprendimiento que busca incluir detalles personalizados en deliciosos postres.

Arianna Arteaga, de 22 años, cuenta que la idea surgió cuando realizaba el curso de la Senescyt para aplicar a una carrera universitaria.

Mientras se preparaba para la prueba ingresó a un pequeño curso de repostería en donde aprendió a realizar desde pequeñas tortas y cupcakes, hasta la formación de los minuciosos, pero complicados detalles con fondant.

Arianna, una estudiante de Comunicación Social, inició el negocio después de que su hermano le solicitara algunos cupcakes. Desde ahí, su cuñada Andrea Cabrera (24 años) y su mamá María Yela (54) son quienes la ayudan en la preparación de los bocadillos, a comprar los ingredientes y también en los requerimientos de los usuarios.

“Si el cliente tiene alguna profesión, le gusta una bebida o practica actividades físicas, nosotras las plasmamos”. Así las creadoras del negocio detallan su trabajo.

Azúcar, huevos, harina, leche, esencia de vainilla y un ingrediente especial esconden los postres preparados por estas jóvenes, quienes les dan a sus dulces una textura más sabrosa y por la que los clientes las reconocen.

Cuarenta minutos toma elaborar unos cupcakes sencillos, pero al hablar de una torta personalizada el tiempo puede sobrepasar las siete horas.

Una de las más recordadas y laboriosas fue una torta de novios. La pareja tenía 50 años de casados. Eso tardó un mes desde que se pensó hasta que se ejecutó.

“Lo difícil para una torta de este tipo es el tiempo y el esfuerzo que uno invierte”, explica Andrea, quien se encarga de los detalles que van sobre el pastel y aunque pocos lo valoran su gratificación se centra en la sorpresa que les dan a sus clientes al ver terminadas sus obras.

Uno de sus primeros consumidores -y al que ellas más recuerdan- fue un joven que les solicitó cinco trufas.

Si bien el valor llegaba a los $ 5, lo importante no era el dinero sino lo emocionadas que estaban porque su trabajo era reconocido.

El precio de los postres van desde los $ 8 hasta los $ 200 y depende lo que el cliente solicite y el tamaño de la torta. “Todo sigue un proceso y dentro de él siempre surgen ideas, pero lo que tratamos es que cada cliente tome su decisión”, detalla Arianna.

CakeChop lleva cuatro años en el mercado. (I)  

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