La especulación y el acaparamiento de productos son 2 causas de la inflación en territorio venezolano

México, Venezuela y Argentina toman medidas para responder a la crisis

La reducción del déficit fiscal motiva diversas modalidades de ajuste. El gobierno de Enrique Peña Nieto recortó $ 7.300 millones de su gasto público debido a la caída del precio del crudo.
19 de febrero de 2016 00:00

Durante esta semana, la reducción en los precios internacionales de los productos básicos y la apreciación del dólar continuaron impactando en América Latina. Los gobiernos de Argentina, México y Venezuela anunciaron medidas dirigidas a contrarrestar el deterioro de sus situaciones macroeconómicas.  

México sube las tasas de interés para contener efectos cambiarios

En 2015, el peso mexicano se depreció más del 16% como resultado de la caída del petróleo, el fortalecimiento de la economía estadounidense y la volatilidad de los mercados internacionales.

Para contener la depreciación, México anunció un “ajuste preventivo que tiene dos componentes principales: un recorte al gasto público federal por $ 7.300 millones y un alza de la tasa de interés.

Ese recorte buscaría evitar un “endeudamiento público mayor”, dijo el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, quien sostuvo que la medida no afectará el presupuesto para seguridad pública pero sí repercutirá en Pemex, la empresa petrolera estatal. “El gobierno asume su responsabilidad con este ajuste presupuestal porque los precios del petróleo están caídos. Se tiene que hacer un ajuste, no puede estar pasivo”, dijo el presidente Enrique Peña Nieto.

El mandatario se comprometió a que el recorte será al gasto corriente y que no se afectarán los programas sociales ni el presupuesto asignado a la seguridad.

Videgaray detalló que el gobierno reducirá su gasto “de inmediato” en $ 1.700 millones, mientras que la próxima semana, el director general de Pemex propondrá a su consejo un ajuste al presupuesto de $ 5.477 millones.

El ministro agregó que, además, “las coberturas petroleras protegen los ingresos del gobierno para 2016 pero no de 2017 (...) por lo tanto es recomendable un ajuste al gasto público que permita alcanzar las metas de consolidación fiscal”, añadió.

El recorte al gasto público podría poner en riesgo el crecimiento de México este año, comentó Leticia Armenta, académica del Instituto Tecnológico de Monterrey. “Será más complicado que se cumpla la meta del crecimiento que se estableció para este año, pero por otro lado ante la baja de los ingresos petroleros no se ven muchas opciones”, consideró la experta. Para 2016, se estima que el PIB se expandirá entre un 2,5% y un 3,5%.

Por su parte, el Banco de México anunció que incrementará la tasa de interés interbancaria a un día a 3,75%. Su gobernador, Agustín Carstens, argumentó que el desplome de los precios del oro negro “afectó las finanzas públicas y la cuenta corriente”, lo que a su vez se ve reflejado en la depreciación de la moneda mexicana.

Estos factores aumentan la “probabilidad de que surjan expectativas de inflación que no estén en línea con la consolidación del objetivo permanente de 3%”, añadió.

Para Armenta, esta medida puede ser positiva. “Al elevarse la tasa el inversionista que decida mantenerse en peso tendría un estímulo justamente en esas tasas”, expuso.

El Banco de México determinó también suspender la subasta de $ 200 millones, una operación que se realizaba cada vez que el peso se depreciaba más de 1% con respecto al dólar. Pero “no descarta la posibilidad de intervenir discrecionalmente en el mercado cambiario en caso de que se presenten condiciones excepcionales en el mismo”, añadió el funcionario.

En 2015, la moneda mexicana se depreció en más del 16% como resultado principalmente de la caída del petróleo, el fortalecimiento de la economía estadounidense y la volatilidad de los mercados internacionales.

Venezuela devalúa su moneda y sube el precio de los combustibles

El país con las mayores reservas petroleras del mundo, y que obtiene el 96% de sus divisas de la exportación de crudo, experimenta una contracción de la actividad económica y un aumento de la inflación.

En 2015, Venezuela registró una inflación de 180,9% y un retroceso en su PIB de 5,7%, informó el Banco Central venezolano (BCV). Estas cifras se conocen un día después de que el presidente Nicolás Maduro anunció un alza de más de 6.000% en los precios de la gasolina -que estuvieron congelados durante 20 años- y una devaluación de 37% del bolívar, aunque se mantiene el sistema de control cambiario.

Sobre el alza de los precios, el BCV reconoció que “se producen en un contexto en el cual se mantiene una reducción de la oferta de bienes de consumo final, debido a la baja en las importaciones y a la merma en la producción nacional, circunstancias a su vez influenciadas por la caída de los precios internacionales del petróleo”.

El Banco Central también atribuyó la espiral inflacionaria a “la situación de desabastecimiento de productos” que, asegura, “es percibido por la población como uno de los principales problemas que aquejan al país, junto a la especulación y el acaparamiento”.

En Venezuela, el comportamiento de los precios muestra una clara tendencia ascendente, con crecimiento de la inflación por tercer año consecutivo, que fue de 20,1% en 2012, de 56,2% en 2013 y de 68,5% en 2014.

En cuanto a la actividad económica, los datos del BCE revelan que   el año pasado hubo una profundización de la recesión en la economía venezolana, que ya había caído 3,9% en 2014.

Según el BCV, este resultado negativo se debe a “la menor disponibilidad de divisas, producto del impacto adverso de la caída de los precios del petróleo, situación que afectó las importaciones requeridas por el aparato productivo nacional”.

El sector privado venezolano, responsable de la mayoría de la actividad económica, tuvo un decrecimiento de 8,4%, frente a un sector público que creció el 1,1%.

Argentina modifica el impuesto a las ganancias  

Según Prensa Latina, el presidente Mauricio Macri anunció una reducción al impuesto a las ganancias para aquellos salarios que llegan hasta 30.000 pesos ($ 1.974). Sin embargo, la medida favorecería solo al 6,14% de la masa trabajadora.

La decisión fue tomada en momentos que el Gobierno argentino está presionado por una galopante inflación y, también, por los efectos del ajuste económico que emprendió en diciembre.

De forma general, los trabajadores cuyos sueldos llegan a 20.000 pesos ($ 1.315) no pagaban ese tributo, por lo que dejarán de hacerlo ahora los que están en el rango de 20.000 a 30.000 pesos ($ 1.974) según la nueva disposición.

Según Ricardo Echegaray, extitular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), la decisión gubernamental beneficia a 580.000 trabajadores. La medida es exigida por los sindicatos más ricos del país que afilian a los trabajadores con mayores retribuciones.

Hay otro grupo de 480.000 asalariados que cobran de 30.000 a 40.000 pesos ($ 1.974 a $ 2.631) que quedan fuera de la iniciativa anunciada este jueves. Por otra parte, Argentina atraviesa por una crisis energética nacional.

Desde ayer, el gobierno de Macri impulsó la instrumentación de cortes programados del servicio eléctrico en la capital y su periferia para paliar la crisis energética.

Hace semanas miles de usuarios de Buenos Aires vienen sufriendo apagones, que en algunos barrios se prolongan incluso por días, en medio de una ola de calor agobiante.

Según se explicó, la medida es un paliativo ante la demanda en el sistema eléctrico que viene “batiendo diariamente los registros históricos, junto con la precariedad del sistema de generación y distribución eléctrica, lo que hace necesario tomar medidas de emergencia”.

El plan de cortes se aplica el mismo mes en el que empiezan a regir aumentos en la tarifa eléctrica de hasta 600% para unos 32 millones de usuarios residenciales, comerciales e industriales del país.

El Gobierno argentino sostiene que el incremento persigue ahorrar hasta unos $ 4.000 millones anuales en subsidios. (I)