La economía del país navegó en aguas turbulentas

La caída del precio del petróleo y la pandemia afectaron las arcas del Estado.
30 de diciembre de 2020 09:00

Como un barco que navegó sobre aguas turbulentas y sorteando implacables tormentas. Así se lo podría describir al Ecuador en este 2020 en su economía. Y es que la pandemia, que azotó con furia el mundo, no fue el único problema que debió superar sino otros escenarios como la caída de los precios internacionales del petróleo, lo que se presentó en su camino hasta llegar a puerto.

Aunque la pandemia del coronavirus se expandió rápidamente hasta llegar al país, la antesala fue justamente la caída del precio del crudo; el Gobierno había calculado un presupuesto de algo más de $ 35.000 millones tomando como referencia un precio del petróleo, base de los ingresos del estado, en $ 50 dólares el barril.

No obstante, el escenario se presentó desalentador: a raíz de la caída de los precios internacionales, el crudo ecuatoriano llegó a cotizarse  hasta en menos de $ 20. El Gobierno se vio obligado a tomar medidas, entre ellas acelerar la reducción del tamaño del Estado y la donación de un porcentaje del sueldo en el sector público.

En marzo el panorama se tornó más sombrío: la pandemia llegó y obligó al decretarse el estado de emergencia nacional, que incluyó el confinamiento y la semiparalización del tejido productivo. Los meses más críticos fueron marzo y abril, así como la primera quincena de mayo.

Pequeños y medianos negocios tuvieron que cerrar sus puertas, se postergaron obras en ejecución, la temporada turística sin visitantes y las actividades laborales y educativas con otra dinámica: los hogares se convirtieron en los nuevos lugares para estas actividades.

Se calcula que durante ese tiempo el comercio sufrió un severo golpe, con pérdidas de hasta casi un 30%, el transporte y el turismo registraron caídas de hasta el 15%, según operadores y representantes del sector hotelero. 

La situación llegó a niveles de alarma cuando, organismos estudios internacionales informaban que el riesgo país se incrementó a 3.245 puntos, mientras que la inflación se elevó a dos dígitos: casi el 11%. El desempleo entonces se convirtió en el denominador común llegando a porcentajes de hasta el 13%.

En medio de esta borrasca, Ecuador debió acudir de inmediato a la ayuda de los organismos multilaterales; primero se debía efectuar como una operación de alta cirugía una negociación de la deuda externa por un monto $ 17.375 millones. Fueron semanas de intensas negociaciones hasta que el FMI aprobó una línea de crédito por $ 6.500 millones.

Eso significó un alivio temporal, pues Ecuador aún debe cumplir con condiciones establecidas en las negociaciones para restablecer la confianza en los organismos multilaterales para que lleguen nuevos desembolsos.

El último de ellos llegó hasta pocas semanas: cerca de $ 2.000 millones para que el Estado pueda cumplir con proveedores y con los gobiernos locales a los que se les adeuda todavía parte de sus presupuestos. El Banco Central del Ecuador, en una publicación la semana pasada informó  que gracias a estos recursos frescos las reservas internacionales del país llegaron a los $ 7.000 millones, no obstante se debe tomar en cuenta que parte de esas reservas provienen de los créditos externos y que el Estado deberá usarlos para cumplir con haberes pendientes.

Así llega Ecuador al puerto de 2021: con una economía que estuvo a punto de colapsar, pero que gracias a las negociaciones y las buenas relaciones con los organismo multilaterales fueron como una tabla salvavidas. 

Quedará entonces la adecuada planificación para 2021, con políticas claras de reactivación productiva, sobre todo en favor de pequeñas y medianas empresas, incentivos para el sector de a construcción y la rehabilitación del sector turístico, uno de los más golpeados por la pandemia.

Sector cacaotero superó las dificultades

Merlyn Casanova, directora Ejecutiva de Anecacao

"La constante demanda de cacao en los mercados extranjeros ha motivado a los productores ecuatorianos a mejorar procesos de producción enfocados en renovación, técnicas de fertilización y post cosecha, procesos que han incidido directamente en una mejora en la calidad.

Estas acciones se ven reflejadas en el rendimiento nacional, que en los últimos 3 años aumento de 0,52 a 0,63 toneladas por hectárea. Con este antecedente el Ecuador se mantiene como el primer exportador de grano en América y el tercero a escala mundial.

Adicional a esto, el consumo y la demanda de elaborados y semi elaborados de cacao ha incrementado, por la creciente tendencia de consumir productos más saludables.

Pese a la situación del país y el mundo, el 2020 ha sido un buen año para el sector cacaotero. A la fecha hemos batido récord en exportaciones, superando las 315 mil toneladas y esperando finalizar el año con 350 mil, generando divisas de más de 850 millones y beneficiando a toda la cadena exportadora de cacao".

La recuperación es el desafío del sector turístico


Alexandra Morales, vicepresidenta de Kontiki Expeditions

La pandemia tomó por sorpresa a todo el planeta, paralizándonos de un momento a otro, dejándonos en muchos casos sin poder reaccionar con oportunidad. El impacto a nivel social y económico ha sido descomunal.

Los informes de CEPAL señalan que la economía de América del Sur se contraerá en 7.3%, 2020 y crecería 3.7% en 2021

La pandemia y la crisis económica han afectado a nivel global y ha sido un desastre en la parte laboral, y se refleja en cifras de desempleo en casi todos los países.

En el caso del específico de Ecuador, el desempleo incrementó casi un 10% en este año. Posiblemente el 2020 será uno de los más difíciles según registran las cifras macroeconómicas.

Las empresas han tenido que usar sus reservas para sobrevivir, algunas están al borde del cierre y muchas de ellas, tristemente, no lo lograrán.

Restablecer el crecimiento económico y crear fuentes de empleo es responsabilidad de todos. Se requieren acuerdos a nivel privado y público para poder salir de esta crisis. Uno de los sectores más golpeados ha sido la industria aérea y del turismo.

La Organización Mundial de Turismo señala que millones de puestos de trabajo están en peligro. Los cierres de fronteras, la cancelación de vuelos y, en el mejor de los casos, la disminución de frecuencias aéreas, han impactado no sólo a las aerolíneas sino a todas las instancias de la cadena de la industria: aeropuertos, hoteles, empresas de turismo entre otros.

Según el último reporte de IATA (Asociación de Transporte Aéreo Internacional) en este último trimestre -con nuevas medidas, el levantamiento de ciertas medidas restrictivas y la reactivación de varias aerolíneas y aeropuertos- las cifras financieras de la industria aérea siguen siendo negativas. La recuperación de la demanda de pasajeros todavía es limitada.

En el turismo en Ecuador el impacto del covid-19 ha sido devastador. Esto, a pesar de medidas como el test PCR que han permitido una pequeña reactivación. El turismo nacional ha jugado un papel importante para empezar a reactivar el sector.

El anuncio de los desarrollos de la vacuna y su aplicación nos permite ver una luz al final del túnel. La percepción de los viajeros ha empezado a cambiar. Sin embargo, tomará unos meses para que este sector turístico se reactive, y algunos años para volver a tener cifras como las que tuvimos hasta febrero de 2020.

Es por esto por lo que, emprendimientos como el de Kontiki Expeditions, son aún más importantes en un año tan complejo como éste: Una apuesta por el país y específicamente por la costa ecuatoriana.

Se necesitan estrategias para mitigar el impacto de la crisis




Francesca Plaza, CEO de la florería Sunday Morning Flowers & Co 

Las consecuencias de la cuarentena en el sector de la floricultura fueron un gran golpe económico, debido a la caída drástica en ventas y exportaciones de flores para mercados internacionales; así como para la distribución interna.

Según estadísticas se presenciaron caídas de hasta el 80 %, ya que nuestros principales compradores como USA, España , Italia y China presentaron cuadros elevados de contagios por el covid, donde el cierre de sus fronteras fueron inmediatas, impidiendo así la logística programada de flores.

Fue una pena ver cómo las flores cosechadas listas para ser despachadas, en el mejor de los casos, terminaron como abono, pero la gran mayoría de hectáreas se perdieron y la producción se terminó dañando. Fueron millones de tallos desechados, en especial para esas fechas de marzo, abril y mayo, donde como representante de la cadena de abastecimiento, nos preparábamos para el Día de las Madres, fecha de gran demanda.

Las ventas bajaron, no por falta de pedidos ni demanda, sino por falta de flores para elaborar los arreglos. Fue en este momento, donde comenzamos a enfocarnos al 100% en elaborar arreglos novedosos con Rosas Eternas que son rosas naturales preservadas que viven por más de 1 año. Este tipo de flores siempre tenemos en existencia, donde su conservación es totalmente excelente en calidad.

La mayoría de nuestros clientes nos solicitaban arreglos de condolencias y recuperación de salud; este fue un nicho donde las ventas repuntaron en un 300%; por ejemplo, si antes de marzo se vendían promedio mensualmente 45 arreglos para funerales y hospitales, en la cuarentena llegamos a vender hasta 120 unidades mensuales.

Como florería dimos descuentos en todos los arreglos, porque entendimos que el desempleo estaba afectando la economía de los hogares ecuatorianos. Fue un momento que nos unió más a todos como empleados de la florería.

También trabajamos en la industria de los eventos como bodas, bautizos, cumpleaños y más, donde todo se paralizó. El aforo de personas dentro de un salón o una recepción se redujo hasta en un 70% . Hasta hoy no se recupera, porque es impredecible el momento cuando vuelva a haber un restricción total de personas celebrando una encuentro social o una reunión.

En estos últimos meses ha sido algo más positivo, pero no será el mismo ritmo de años anteriores para lo que se prevé en el 2021. Aún así, es importante que haya movimiento, para que el sector no decaiga y se creen medidas y estrategias para reducir el impacto de la crisis. Como florería, nos hemos adaptado a la nueva realidad y nos reinventamos para ofrecer nuestros servicios y productos a un mercado que está golpeado financieramente.