La pobreza por necesidades insatisfechas cayó 16 puntos

La disminución de la desigualdad, una consecuencia de cambios educativos

- 14 de abril de 2015 - 00:00

La pobreza por necesidades insatisfechas cayó 16 puntos

Es necesario señalar que la reducción de la desigualdad y de la pobreza no será espuria si viene acompañada de procesos de democratización de capacidades humanas.

En este sentido, hay que poner énfasis es en los sistemas de enseñanza de educación (superior). ¿Qué ha sucedido en este campo en Ecuador?

A diferencia de lo acontecido en los 25 años de la época en donde se mercantilizó la educación, en el período de la Revolución Ciudadana se ha recuperado el sentido público, universal, democratizador y de calidad de la educación.   

Así como Thomas Piketty en su último libro demuestra que el trade off (costo de oportunidad) de la economía ortodoxa entre crecimiento y desigualdad es falso, Ecuador ha demostrado que se pueden producir cambios radicales en los sistemas de educación superior, que combinen calidad con igualdad, calidad con democratización.

De acuerdo a los Censos de Población y Vivienda, se puede observar el incremento a mayor velocidad de la matrícula en la última década en comparación a lo acontecido en las décadas precedentes (ver gráfico 4). En efecto, de 1982 a 1990 la tasa de matrícula en la educación superior decreció 0,5%; de 1990 al 2000 incrementó 6,4%; en la última década (del 2000 al 2010) dicha matrícula aumentó 12,4%.

Del total de la matrícula, aproximadamente el 70% de la misma es oferta pública y el 30% particular. En el período referido 2006-2014, en términos absolutos ha crecido la matrícula en 136 mil estudiantes, equivalente a un crecimiento de 4.1 puntos porcentuales de matrícula universitaria. Pero a su vez, el incremento de la matrícula en valores absolutos ha venido acompañado de procesos de democratización.

A partir de 2006 la matrícula universitaria del 20% más pobre se ha duplicado (ver Gráfico 5); al igual que la de los indígenas y afroecuatorianos. En términos absolutos, la participación de la matrícula de los estratos más pobres ha crecido 11%.  

Estos resultados son consecuencia de dar prioridad en la asignación de recursos al financiamiento público en la educación superior, que en este momento llega al 2,12% del Producto Interno Bruto PIB (superior  al promedio del 1% del PIB en Europa, 1.7% en los países de la OCDE y del 0,8% en América Latina).

La recuperación de la gratuidad de la educación superior; la ayuda económica para aquellos ecuatorianos de escasos recursos; el acceso meritocrático a través de un examen transparente en función de la capacidad ofertada por las universidades; los procesos sistemáticos de evaluación y acreditación de universidades/carreras; y el respeto absoluto de la autonomía responsable de las instituciones de educación superior, son en conjunto el caldo de cultivo de la construcción de sociedades más igualitarias, más democráticas y más eficientes.

Lo sucedido en términos de democratización de capacidades en la arena de la educación superior no ha sido aislado de los otros sectores sociales. Así por ejemplo, mientras entre 1990 y 2006 hubo una desacumulación de capacidades de los más pobres, es decir, cayó la matrícula del bachillerato en los dos quintiles más pobres en 14%, en los últimos 8 años incrementó un 39% la misma en el mismo estrato socio-económico.

Similar situación sucede cuando se analiza el acceso a seguridad social. Mientras entre 1990 y el 2006 el acceso a seguridad social incremento de 9 al 11% en los dos quintiles más pobres, en el subsiguiente período más que se duplicó al alcanzar una cobertura del 23%. La pobreza estructural, según necesidades básicas insatisfechas cayó 16 puntos porcentuales, a mayor velocidad que el período comprendido entre 1999-2006 (ver gráfico 7).

En este marco, el rasgo fundamental del cambio durante el período de Correa no es “únicamente” la reducción de la pobreza y la desigualdad, sino que estos fenómenos sociales han venido acompañados de una democratización de capacidades en la sociedad y sobre todo en la de los más pobres. Estos fenómenos sociales de reducción de la pobreza y desigualdad y democratización de derechos sociales son consecuencia del retorno de la política frente aquella mirada ideologizada que defendía que la reducción de la desigualdad es consecuencia de un goteo que se produce obligatoriamente cuando crece la economía.  

Al poner en el centro del debate de la transformación social a la educación pública de calidad y a la democratización del conocimiento y de capacidades, se propone pasar de la sociedad de la plutocracia hacia una democracia real; de una sociedad dependiente, a una sociedad autónoma; de una sociedad de oligarquías hereditarias y rentistas, a una sociedad meritocrática; y que da primacía al trabajo del ser humano sobre el capital del rentista.

Ha sido necesario el retorno de la política para entender que no habrá reducción de la pobreza sostenible sin poner en el primer plano la reducción de la desigualdad económica y la democratización de capacidades individuales y sociales. (I)   

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