Guayaquil gira en torno a los pequeños comercios

25 de julio de 2012 - 00:00

En 2001, Christian Méndez Ventura se graduó con esfuerzo en el colegio nacional Vicente Rocafuerte. Las ilusiones de  obtener un buen trabajo que le permitiera devolver lo que su progenitora le había proporcionado, pronto se desvanecieron cuando al transcurrir los años solo logró ser un vendedor puerta a puerta y con poco éxito.

En el verano de 2004 decidió abrir una minitienda que la ubicó en la ventana de su vivienda que alquila, utilizando parte de la sala.

Esta idea se mantuvo al inicio como un medio para obtener “para la comida”, como afirma. Con el tiempo logró mejorar la oferta de productos por los créditos de 30 días que ofrecen los proveedores.

Ahora es el sustento de su familia. Sale pasando un día a las 05:00 hacia el mercado de víveres para comprar a mejor precio las legumbres  y paga los estudios a sus dos hijos que nacieron en  2008.

La minitienda que está dentro de la vivienda de Méndez Ventura forma parte de los 89.913 establecimiento económicos que registró el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) en la encuesta de Perfil Económico del Cantón Guayaquil de 2010.

La ciudad se mueve bajo un dinamismo excepcional a nivel nacional, donde las personas que no encuentran empleo directo tienen la oportunidad de emprender todo tipo de actividades económicas, a través de  la venta de bienes o de servicios domésticos, señala Ernesto Murrieta Jordán, experto en el tema de las Pymes (Pequeñas y Medianas Empresas).

Explica que la razón por  la cual hay un relativo éxito en las pequeñas empresas se debe a que Guayaquil está formado por un conglomerado de personas que demanda todo tipo de productos. En otras palabras es una sociedad de consumismo continuo.

Por ejemplo en el caso de la familia que abrió una pequeña tienda en la esquina de su barrio o en su casa. Al aumentar sus ventas, ellos se convierten en demandantes de otros servicios, por ejemplo: el del propietario de una camioneta que fletea para traer productos, de los cargadores de bebidas gaseosas, de alguien que le pinte el local..., en fin es una cadena de producción que mueve la economía doméstica.

Afirma que Guayaquil es una ciudad en la que con ingenio los pequeños negocios la ubican en el primer lugar  y la califican como la capital económica del país, porque el dinamismo de las Pymes también implica la demanda de bienes a las grandes empresas que tienen asentadas sus  fábricas en la localidad.

El INEC en la mencionada encuesta  indica que los establecimientos económicos que fueron censados arrojan una venta anual de 35.507 millones de dólares.

Y, a la vez ellos emplean u ocupan 441.976 habitantes de la urbe. José, vendedor de artículos varios de las calles Pedro Moncayo y Alcedo, reconoce que desde que llegó a la ciudad (en marzo de 1998)  decidió dedicarse al comercio. “De lo que vendo aquí obtenemos para la comida de la casa. Con lo que vendemos entregando en las tiendas y bazares sacamos para pagar los estudios de mis dos lindas hijas guayaquileñas y los servicios básicos”, reitera.

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