La empresa social nace para resolver problemas de forma sustentable

- 06 de agosto de 2019 - 17:22
Karolien Van Teijlingen, una de las fundadoras de la Cafetería Sisunga, un espacio que genera relaciones de empoderamiento femenino.
Foto: John Guevara | et

Lejos de las iniciativas de responsabilidad social, estos emprendimientos surgen con el propósito es transformar vidas y ser lucrativos.

Ganar dinero a través de productos o servicios que mejoren la calidad de vida de otras personas es, en concreto, el concepto de emprendimiento o de empresa social.

Pacari, Hand Eyes, Talov... son marcas ecuatorianas que encajan en esa concepción. “El objetivo de una empresa de esta índole es solucionar un problema social, es decir, nació para dedicarse a eso, su generación de ingresos gira alrededor de esta intención”, apunta Martha Fierro, consultora en emprendimientos y microfinanzas.

En el caso de Pacari, Santiago Peralta y Carla Barboto la instituyeron con el propósito de convertirla en una chocolatera que use métodos amigables con el medio ambiente y justa con los agricultores.

Fierro califica a la marca como un excelente ejemplo de empresa social, pues tiene fines de lucro y atiende dos segmentos: el del consumidor global, al que le oferta un producto natural, y el del productor local, quien optimizó su proceso productivo, pues no estaba capacitado y producía un cacao de baja calidad con altos índices de contaminación al utilizar químicos.

Actualmente la firma exporta 30 toneladas al año a alrededor de 20 países. Genera empleo a más de 3.500 familias.

Qué decir de Hand Eyes, el proyecto que en 2016 ganó el certamen “Una idea para cambiar la historia” de The History Channel. Consiste en un dispositivo que, sujeto al bastón de ciudadanos no videntes, les permite crear un mapa mental de su entorno a través de ondas ultrasónicas.

Careli Aguinsaca, coordinadora logística, aclara que Hand Eyes es una empresa sin fines de lucro que reinvierte el fruto de sus ventas. Agrega que se manufactura un promedio de 500 gadgets al año, de los cuales entre el 60% y 70% se expenden fuera del país, específicamente a Argentina, Colombia, Chile, México y España. El precio del artículo es de $ 200 más el Impuesto al Valor Agregado (IVA).  

Al finalizar cada año la compañía realiza una campaña de donación que es financiada por auspiciantes, en 2018 dio 150, este año 2019 prevé entregar 1.500. “En el 2018 requerimos $ 25.000, para la misión de este diciembre el presupuesto es de $250.000”, remarca.

Enfocada en solventar limitaciones de personas con discapacidad auditiva se originó Talov, emprendimiento que en 2016 presentó a SpeakLiz, aplicación que facilita la comunicación de este sector objetivo mediante una plataforma tecnológica. Convierte las voces de las personas en textos y transforma los textos en voz.

Los inventores de la App son Carlos Obando, Lenín Encalada y Hugo Jácome. Hasta finales de 2018 contabilizaba más de 6.000 usuarios de diferentes naciones, concentrándose la mayoría en Estados Unidos y China.

Pero si de servicios se trata, en 2015 vio la luz Huertomanías, que incorpora al campo laboral a personas con problemas de salud mental. Su impulsadora es la psicóloga clínica Aimée Dubois.

Ubicado en Nayón, el huerto tiene cultivos en 1.000 metros cuadrados. Hasta el momento hay 10 personas que trabajan de 08:30 a 12:30. “Cuando alguien tiene un problema de salud mental es aislado de sus espacios cotidianos. Ese abandono, el desvincularse de las cosas, provoca que no mejore. Las personas con problemas de salud mental tienen las mismas necesidades que todos y acceder al empleo, ser productivas, es importante”, razona Dubois.

Las plantas de Huertomanías son orgánicas; se siembran menta, acelga, espinaca, ají, tomillo, romero, lavanda, col, lechuga, uvillas, frutillas, tomate... Con estos productos se preparan mermeladas, salsas e infusiones. Cada trabajador puede alcanzar remuneraciones de $ 100 mensuales.

Sisunga, en tanto, es una cafetería, librería y tienda feminista-agroecológica. Sus fundadoras son Karolien Van Teijlingen, Lucía Galarza, Cristina Bastidas y Melania Intriago.

Los insumos para la cafetería se compran directamente a ocho agricultoras de una asociación de mujeres de La Argelia Alta y a cuatro más del Valle de los Chillos.

La meta es generar lazos de sororidad entre mujeres del campo y las de la ciudad. Pagar un precio justo es parte de valorar el esfuerzo de las productoras. 

Karolien Van Teijlingen, una de las fundadoras de la Cafetería Sisunga, un espacio que genera relaciones de empoderamiento femenino. Foto: John Guevara | et

SOLUCIONES 
01  
Diferencia con responsabilidad social
Martha Fierro explica que no debe confundirse un emprendimiento o empresa social con la política de responsabilidad social de una compañía. Mientras las primeras tienen como fin generar ingresos en base a solventar un problema social, la responsabilidad social es un compromiso activo y voluntario de la empresa hacia la comunidad, algo que beneficia a la misma corporación porque está encaminada a obtener más eficiencia y productividad.

02  
Las empresas B o Benefit Corporation
Según gestiopolis.com, un ejemplo de emprendimiento social son las empresas B o Benefit Corporation, que combinan el lucro con la responsabilidad social o medioambiental dando soluciones a problemas en estas áreas. Sus propósitos son: Crear un impacto positivo en la sociedad y medio ambiente, cambiar los estatutos para incluir intereses no financieros y certificarse constantemente para mejorar los estándares de gestión y transparencia.

03
Premio Nobel de la Paz
Pionero en el ámbito de los emprendimientos sociales es el Banco Grameen, creado en Bangladés en 1976 por el profesor Muhammad Yunus de la Universidad de Chittagong. Es una institución microfinanciera y de desarrollo comunitario que se caracteriza por otorgar pequeños créditos (microcréditos) a ciudadanos de clase baja sin pedir una garantía. Yunus y el Banco Grameen obtuvieron el Premio Nobel de la Paz en 2006. (I)

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