Entrevista / Juan Manuel Domínguez / director del Iniap

"El Iniap le entrega al agricultor semillas con mejor rendimiento"

- 27 de diciembre de 2016 - 00:00
Foto: El Telégrafo

Juan Manuel Domínguez, director general del Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (Iniap), explica los logros  alcanzados por su entidad y las acciones que se concretarán a futuro a favor del agricultor ecuatoriano.

¿Cuáles son los principales avances en el trabajo de investigación genética del Iniap?

El Instituto liberó, en cuanto a tecnología, 14 variedades. En 2014 liberamos variedades de maní, soya, cebada y trigo; en 2015 se liberaron variedades de fréjol, papa y chirimoya y, en 2016 se liberaron variedades de maíz blanco duro, cebada, clones de cacao, hídrido de maíz y arroz. Nosotros entregamos semillas que tienen un mayor rendimiento y que son resistentes y tolerantes a las plagas y enfermedades. Así mejoramos productividad, reducimos costos y elevamos el margen de ganancia del productor.

¿También se brinda capacitación?

Hay otro tipo de tecnología que también generamos, como recomendaciones en el manejo de plagas y enfermedades, el manejo integrado de recursos naturales, de agroindustria, todo esto constituyen áreas de investigación donde el Iniap invierte todo su presupuesto, a través del talento humano, de infraestructura, de equipamiento, de los laboratorios, luego viene el proceso de multiplicación de la tecnología, que lo hacemos a través del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (Magap) y damos asistencia técnica para que los agricultores sepan aprovechar y explotar al máximo la tecnología.

¿El tiempo para liberar una variedad depende del cultivo?

La liberación puede tomar décadas cuando se trata de cultivos permanentes como cacao o palma aceitera. En cultivos de ciclo corto como arroz o maíz, la liberación requiere entre seis y ocho años.

En los últimos años, ¿en cuánto varió el presupuesto del Iniap?

Entre 2014 y 2016, el monto para proyectos de inversión bajo de unos $ 20 millones a $ 4,6 millones. Es una reducción importante pero, en una investigación científica, los resultados no siempre emergen de un año a otro. Por tanto, el fruto de las inversiones realizadas se verá a futuro. Aunque atravesamos por una crisis en 2016, las investigaciones no se han paralizado sino que continúan efectuándose, aunque sus resultados demorarán.

¿Cómo han acogido los agricultores ecuatorianos a las variedades del Iniap?

La tecnología que liberamos tiene una gran aceptación. En el caso del arroz, el Iniap 14 tiene una aceptación de más del 60%.

En palma africana, más del 50% es material del Iniap. En maíz, el 30% del mercado usa semillas del Iniap. En los granos andinos, como quinua, amaranto, chocho, nosotros satisfacemos el 100% de la demanda, es decir, hemos alcanzado una cobertura importante ya que el Instituto tiene la infraestructura para multiplicar la cantidad de material genético en estos rubros.

Con respecto a cebada y trigo, ¿cómo están los avances?

Sin lugar a dudas llegamos a una cobertura total en estos cultivos. En cebada, por ejemplo, tenemos la Iniap Palmira 2014 con rendimientos de cuatro toneladas por hectárea y con resistencia a plagas. En el caso del trigo, se liberó una variedad denominada Iniap Imbabura 2014 que tiene un rendimiento de 4,6 toneladas por hectárea y alta calidad harinera. Con sus 79,2 puntos de calidad, aquella es superior a los 74 puntos requeridos por la industria.

¿Existe un plan para tener nuevas estaciones experimentales?

Tenemos dos campos en la Estación Experimental de Yachay. También, en la Universidad de la Politécnica del Ejército (ESPE) ubicada en Pichincha, contaremos con un invernadero automatizado. Allí multiplicamos semilla de papa ya que queremos cubrir más de 6.000 hectáreas con este proceso.

Además está el Centro de Bioconocimiento en Galápagos, la hacienda El Rosario, donde hacemos investigación forestal.

Por otra parte, en la Estación Experimental Tropical Pichilingue, la cual está ubicada en la provincia de Los Ríos, el Magap construye una planta para la producción de bioinsumos.

Esta se convertirá en un complejo de investigación e innovación pues tendrá un laboratorio equipado con tecnología de punta que permitirá realizar análisis de calidad de café y cacao. Dichas instalaciones serán entregadas al Iniap para masificar la tecnología. (I)

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