Gabriela Montalvo: "La economía también es una prioridad para las mujeres"

Si afirman estar del lado de la igualdad, bien podrían reconocer que la violencia económica es un hecho.
10 de marzo de 2021 06:00

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A pesar de varios intentos por ganar el voto feminista, y de que las cifras de violencia son gravísimas (Ecuador registra un femicidio cada 72 horas), para las dos candidaturas que pasaron a segunda vuelta, así como para sus más férreos seguidores, los temas relativos a la igualdad de género, “se pueden discutir después”. Aunque no queda claro en qué lugar de la fila de prioridades quedaría lo que para el feminismo es una urgencia evidente, ni cuánto tiempo implica “después”, es claro que la vida de las mujeres se considera un tema marginal.

 

Y es que para los políticos (así, con O), lo más importante y urgente ha sido, y sigue siendo, lo económico. ¿Sabrán que la violencia y la discriminación de género tiene graves consecuencias económicas?, ¿estarán conscientes de que proclamarse feministas y abiertos al cambio y la igualdad no se trata solo de la despenalización del aborto, sino también de las condiciones de vida y, por tanto, de trabajo, de las mujeres?

 

Si tanto les importa la economía, deberían saber que las escandalosas cifras de embarazo adolescente en nuestro país (En 2019, 21.725 adolescentes de 15 a 17 y 1.816 niñas de 10 a 14 años dieron a luz https://www.care.org.ec/wp-content/uploads/2020/10/Analisis-Rapido-de-Genero-Octubre-2020-VF.pdf) no solo tienen graves implicaciones para la salud y la vida de esas niñas, sino que  tiene un costo de $270 millones de dólares al año para el país.

https://www.unicef.org/ecuador/comunicados-prensa/el-embarazo-adolescente-impacta-en-la-econom%C3%ADa-de-las-mujeres-y-tiene-un-alto

 

Ya que consideran que lo prioritario es la política económica, deben saber que el Ecuador, además de establecerlo en su Constitución, es signatario de acuerdos internacionales que comprometen a los Estados parte a garantizar los derechos económicos de las mujeres, entre ellos el acceso a seguro médico y seguridad social, guarderías y salas de lactancia en el lugar de trabajo, jardines de infancia, trabajos de jornada parcial y horarios flexibles, licencia paterna y materna remuneradas, servicios de salud reproductiva y de salud infantil, así como condiciones libres de violencia, acoso y maltrato.

 

Si van a empezar por el programa económico y de reactivación, evalúen técnicamente los efectos diferenciados que las decisiones de política tienen sobre diversas mujeres y hombres, implementen eficazmente medidas ya existentes, como los clasificadores de gasto y los presupuestos con enfoque de género.

 

Si afirman estar del lado de la igualdad y la no violencia, bien podrían empezar por reconocer que la violencia económica es un hecho y recordar con respeto que el 8 de marzo es el Día de la Mujer Trabajadora.  El mayor tributo que podrían hacer es tener presente que el desempleo que con tanto ahínco afirman combatirán es 81% más grave para las mujeres que para los hombres, ir más allá de los "créditos para emprendedoras" y considerar seriamente las condiciones en las que las mujeres trabajan, con y sin remuneración, para mantenerse a sí mismas y a sus familias, para permitir el trabajo de otras personas y, sobre todo, para sostener la vida.

* Economista feminista. Analista económica.

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