La automatización incrementa la calidad y productividad

- 23 de febrero de 2020 - 00:00
El 98% del proceso de producción de La Holandesa es automático. Su plan a futuro es tener una fábrica inteligente en donde se conecte la producción directamente con los laboratorios.
Fotos: Cortesía de las empresas

Si bien la implementación de procesos mecanizados reemplaza actividades hechas por humanos, también se crean nuevos oficios con valor agregado. Dos empresas del país cuentan sus experiencias.

Cinco tendencias mundiales marcan actualmente el desempeño de las empresas en de todo el mundo y en todos los sectores.

Estas son: innovación tecnológica, integración económica mundial, cambios demográficos y generacionales, cambio climático y escasez de profesionales cualificados.

Así lo indica un estudio sobre transformación empresarial de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización Internacional de Empleadores (OIE).

De 500 empresas encuestadas en los cinco continentes, el 56% señaló que la innovación tecnológica es la tendencia con mayor repercusión.

Las razones son que la tecnología facilita el acceso a mercados, crea modelos empresariales digitales, acelera el desarrollo de productos y servicios y permite nuevas modalidades de empleo.

Los procesos de automatización entran en esta tendencia pues ayuda a reducir errores, aumentar la velocidad y la calidad de la producción y a recortar costos, explica el estudio publicado en octubre de 2019.

Muchas empresas del Ecuador son testigos de estas ventajas. Una de ellas es la quesera La Holandesa.

La automatización en esta compañía empezó hace 15 años con miras a ampliar su capacidad de producción, estandarizarla y mejorar los controles de calidad.

Tomó mucho más impulso hace un par de años cuando recibieron un crédito verde del Banco Interamericano de Desarrollo de $ 2 millones.

Ese financiamiento les permitió alcanzar el 98% de automatización de su producción. Por ejemplo, el corte del queso es mecanizado e incluso la limpieza de los equipos.

También se destinó una cantidad representativa para los laboratorios de análisis físico – químico y microbiológico en donde se controla la composición tanto de la materia prima como del producto en proceso y del producto final.

Álex Escudero, gerente comercial de La Holandesa, indica que en estos centros se analizan al menos 20 indicadores en menos de un minuto; antes tardaban más de dos horas.

La automatización implementada en la planta de la quesera en Puembo también ha permitido racionalizar el uso del agua y en los últimos dos años el consumo energético se ha reducido un 30%.

Otra industria nacional partícipe de la automatización es la cementera Unacem. Una primera línea de producción automatizada se inauguró en 2009 y el año pasado concluyó el proceso íntegro en su fábrica, en Otavalo.

Ricardo Urrutia, subgerente de optimización, resalta que también se ha invertido en la aplicación de sistemas expertos con sistemas predictivos que controlan la operación. “Funcionan como el piloto automático de un avión”, ilustra.

La inversión de esta firma en automatización y nuevas tecnologías asciende a $ 1,8 millones aproximadamente durante ocho años.

A pesar de todas los beneficios innegables de la automatización, el estudio de la OIT indica que esta puede desplazar a empresas medianas y causar pérdidas de empleos.

“Es probable que la automatización afecte a la mayoría de los empleos que requieren una actividad física altamente estructurada (...) junto con la recopilación y el procesamiento de datos”, dice la publicación.

Según su encuesta, empresas de África, Asia y América Latina contestaron que la automatización ya ha afectado a los empleos de baja cualificación en el 53%, 49% y 47% respectivamente.

Pero muchos empresarios prefieren ver a la automatización como una oportunidad para generar nuevos empleos.

En el caso de La Holandesa, Escudero cuenta que hace cinco años empleaban a 25 personas, luego el número creció a 60 y ahora son 100 empleados. “Las nuevas contrataciones han sido de un perfil técnico más alto”.

En Unacem, por su parte, la automatización ha convertido a los operadores en supervisores del sistema. “No ha habido afectación al capital humano y su trabajo se ha vuelto más tecnificado”.

Pero tampoco se han dado contrataciones adicionales porque sus proyectos se han realizado con personal propio que ha mejorado sus habilidades.

La robótica, más allá de eliminar plazas, libera de tiempo a los trabajadores para hacer cosas que den valor agregado”, señala Jorge Brito, socio de Deloitte.

El experto considera que la automatización debe reemplazar actividades que las nuevas generaciones no quieren realizar, como procesos administrativos o de contabilidad, que ahora un robot fácilmente lo puede hacer.

Así, las firmas y los trabajadores deben afrontar en conjunto los desafíos de la transformación digital con capacitación constante, creación de nuevos modelos de trabajo y predisposición al cambio. (I)

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