Yambay gana el oro “en un pie”

21 de marzo de 2012 - 00:00

Más de 45 triatletas de Guayaquil se dieron cita, el pasado fin de semana, en el Acuatlón de la Espol, prueba que consistía en recorrer 2,5 kilómetros, bracear 750 metros en un el lago de Chongón, y volver a trotar 2,5 km. Al final de la jornada, el vencedor fue Álex Yambay, quien marcó  29 minutos y 58 segundos.

Las expectativas de los organizadores del evento fueron altas y, a su parecer, se cumplió con todo lo previsto. “Contamos con dos atletas de peso, uno que debía haberse ido al Raid Xterra de Salinas (Luiggi Landívar) y el otro que no pudo acudir al Sudamericano de Chile (José Paolo Guerrero)”, indicó Luis Boza.

Los atletas madrugaron.  Selena Andrade, de 9 años, fue la que más temprano llegó: un tanto pasadas las siete,  a pesar de que su categoría no arrancaba sino hasta las 09:00. “Pensé en llegar a tiempo para conocer bien la ruta; además,  me gusta calentar antes de competir”, dijo la estudiante de la ANAI.

Poco a poco fueron arribando los demás triatletas que oscilaban  entre los 8 y 60 años. La fuerte lluvia del viernes (la prueba se efectuó el sábado) retrasó un poco el horario de inicio para el Acuatlón, que por primera vez incorporó en su ruta el lago de la Espol. El terrero fangoso, a la orilla, era el único impedimento para empezar la prueba.

“La tierra está babosa y es peligroso para los chicos, tendremos que cubrir con ramas ciertos sectores antes de que se metan al lago”, indicó Boza, quien con sus ayudantes instaló 30 conos para señalar el camino del cemento hacia el agua y colocó 4 flotantes para indicar la ruta.

Con todo listo, se dio por iniciada la carrera. Los primeros en partir fueron los de la categoría 15 años en adelante, tanto para damas como para varones. El pelotón, de 30 triatletas, salió al oír el potente silbato de Boza. Al mismo tiempo se escucharon los gritos de aliento de los padres: “Vamos Cristopher”, Daniel y Gabriel, los espero en la meta”.

Los primeros 2,5 kilómetros se fueron rápido. En menos de 11 minutos, Yambay, Landívar y Guerrero cumplieron con el trazado de trote e inmediatamente se colocaron sus gorros y lentes para meterse al agua y bracear en el lago. Yambay lideraba la competencia con casi 5 metros de ventaja sobre Landívar. Guerrero  quedó relegado a más de 8 metros.

A la salida del agua, los puestos se mantenían. Aunque para ese tramo, los gemelos Daniel y Gabriel Castro ya se le habían pegado al tercero. Parecía que la pelea sería por el segundo y tercer lugar. Cuatro candidatos estaban en la puja. Yambay, con la ventaja obtenida en los primeros 2,5 km, se perfilaba como el vencedor del Acuatlón.

Y  así fue, el triatleta de 15 años culminó la prueba en menos de media hora y se quedó con la presea de oro. Varios presentes, a expensas de haber visto ganar a Yambay, se imaginaban ver cruzar a Landívar en el segundo lugar, pero no contaron con  que Paolo es un “guerrero” y rebasó en los últimos 2,5 km al ganador del Raid Xterra de la pasada temporada.

Los gemelos no se movieron del cuarto y quinto lugar.  Su actuación fue  reconocida por su madre, Lorena Gosdenovich, que resaltó el espíritu de sus hijos, a pesar de que no cuentan con el respaldo de un club.

Detrás de Yambay, las posiciones fueron: Guerrero, segundo, con 30:41; Landívar, tercero (31:00); Gabriel, cuarto (32:35); y Daniel quedó quinto (32:36).

En damas, la vencedora fue Nadia Pazmiño, quien cronometró un tiempo de 34:35, segunda llegó Paula Jara (36:21).
“Daniel y Gabriel compiten por amor al triatlón. No reciben ayuda ni del colegio donde estudian y he tratado de que los represente alguna entidad para cubrir gastos, pero nos ponen trabas, como videos y fotos de que son deportistas”, dijo Lorena.

Por su parte, el ganador, Yambay acabó la carrera con una cortada en su pie izquierdo de casi 7 centímetros de largo y 1 de profundidad. “El corte no es para coger puntos”, expresó el médico Ricardo Ortega, quien desinfectó la herida y le colocó una gasa con esparadrapo para evitar que se inflame.

“Me corté cuando ingresé al agua, nadé herido y corrí los segundos 2,5 km con un latido en el pie. A pesar de eso seguí porque me di cuenta de que Luiggi estaba cerca de mí”, indicó el muchacho, quien le dedicó su triunfo, primero, a Dios, y luego a su familia.

El lago de la Espol  fue del agrado de los deportistas,  aunque en un principio hubo quienes  dudaron sobre  la limpieza del agua. Muchos se apuntaron para una próxima cita. “Profesor (Boza), acá se pueden hacer pruebas cheverísimas, pero cuando llegue el verano y no llueva, porque la tierra se pone resbalosa; el resto está impecable”, manifestó Cristopher Mejía, estudiante de la ANAI.

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