La selección deja la capital entre abrazos y arengas de familiares

15 de octubre de 2011 - 00:00

Un bus amarillo, azul y rojo se acercaba  a la zona del aeropuerto Mariscal Sucre y anunciaba la llegada de la selección panamericana de fútbol de Ecuador, que dejaba la capital para trasladarse a Guayaquil, desde donde hoy (06:00) partirá rumbo a Guadalajara.

Uno a uno bajaron del bus con sus maletas y se dirigieron a la terminal, donde se encontraban algunos familiares de los jugadores. Por ejemplo, Lucy Venegas y Gonzalo Quillupangui, madre y padre de Carlos Quillupangui, jugador de Espoli.

La madre del volante se acercó rápidamente donde su hijo para abrazarlo y desearle suerte en el viaje y en el torneo. “Es emocionante que se cumpla un sueño que él tenía, que era jugar con la selección. Desde acá vamos a estar pendientes de los partidos y ojalá tenga la oportunidad de jugar”, dijo.

La familia de Quillupangui es de Aloag (sur de Quito), por lo que viajaron muy temprano desde ahí para llegar a tiempo a la terminal aérea.  “Es una satisfacción personal estar en la selección. Hay muchos nervios antes de empezar a jugar, pero existe confianza porque entrenamos de buena forma en la Casa de la Selección”, manifestó el jugador antes de ingresar a la sala de espera.

En los entrenamientos, los goleros John Jaramillo y Johan Padilla compartían el tiempo en los trabajos y en la concentración, por lo que caminaron juntos antes de tomar el avión a Guayaquil.

Ambos fueron en busca de una bebida energizante y cuando regresaron la mayoría ya había ingresado a la sala de espera, por lo que corrieron para no perderse de sus compañeros.  Otro jugador que estuvo junto a su familia antes de viajar fue Álex Colón, jugador del Técnico Universitario. Su abuelo, Carlos Colón, se mostraba feliz y caminaba de un lado a otro viendo a los compañeros de su nieto en el aeropuerto.

Cuando pasó Sixto Vizuete, preguntó: “¿Él es el profesor?”, a lo que Álex le respondió que sí y asintió con la cabeza, mientras el entrenador daba declaraciones a dos medios.

“Es un honor formar parte de este equipo y existe esa responsabilidad de conseguir nuevamente la medalla de oro. Es la primera vez que estoy en una selección y me acogieron bien todos los que están acá, porque ya se conocen entre ellos”, dijo el volante de armado.

Antes de ingresar a la sala, Déison Méndez conversaba  con un semblante serio con su novia y  pidió que  en ese momento no se le acercaran. Después aseguró que él no se siente aún capitán, a pesar de que Vizuete afirmó que el zaguero del Deportivo Cuenca portaría la banda.

“Estamos tranquilos y confiados de entregarlo todo para conseguir otra medalla. La preparación fue bastante buena aquí (en Quito) para ir con calma a México. En estos torneos cortos es importante conseguir un buen resultado en el primer partido”, aseguró el defensa central.

La “Tricolor” debutará con el anfitrión el miércoles a las 20:00 (hora de Ecuador) en el estadio Omnilife de Chivas de Guadalajara. Después actuará el viernes contra Uruguay y cerrará el próximo domingo frente a Trinidad y Tobago.

Méndez estará en la zaga junto a John Narváez, su compañero en el equipo “morlaco”, quien fue uno de los primeros en ingresar al aeropuerto. “Cuando lleguemos vamos a ver unos videos de los equipos a los que vamos a enfrentar para conocerlos un poco más, pero más depende de lo que nosotros podamos hacer. Hay un gran equipo con mucho potencial”, dijo el defensor.

Uno de los últimos en pasar los filtros en el aeropuerto fue Vizuete, quien esperó que el equipo completo ingresara para hacerlo él. El entrenador ecuatoriano recordó la primera medalla hace cuatro años y dijo que ese torneo marcó el inicio de su carrera.

“Cuando fuimos a participar en Río (en 2007) poca gente tenía confianza en esa selección, pero con el pasar de los partidos fue viendo el nivel de los muchachos. Hoy, en cambio, hay mucha expectativa por la experiencia que tiene este equipo”, comentó antes de viajar.

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