El desmallado de todos los estadios del país será progresivo

23 de enero de 2014 - 00:00

El estadio Olímpico Atahualpa lucirá una cara distinta a la acostumbrada en los cientos de partidos que allí se han disputado. Por primera vez no existirá una malla que separe los graderíos de la cancha y el partido de este sábado entre Universidad Católica y Deportivo Cuenca marcará el punto de partida de esta medida que se implementará progresivamente en otros escenarios del país.

Ayer, en el escenario de El Batán, se realizó un acto simbólico y se cortó un trozo de malla de siete metros de alto por dos de ancho.

El ministro del Deporte, José Francisco Cevallos, dijo que la intención es recuperar la camaradería en las tribunas. “Este es un paso fundamental para que las familias vuelvan a los escenarios deportivos”, aseguró durante el evento en el que también se presentó la campaña denominada ‘Jamás confundas pasión con violencia’.

El exjugador agregó que le hubiera gustado -en su época de arquero- abrazar a los aficionados cuando su club marcaba un gol. “Apuntamos a una convivencia armónica en los escenarios deportivos. No se trata de poner más policías, sino de corregir errores y poder mejorar”, agregó.

El presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF), Luis Chiriboga, explicó el beneficio que tendrán los aficionados y la responsabilidad de ellos para que no existan desmanes. “En vez de desconfiar del hincha, debemos invitarlo a que se una a esta campaña. Es lamentable que hayamos tenido que enjaular a los aficionados”, dijo.

Aún no existe un pronunciamiento sobre las medidas de seguridad que se implementarán a partir de este fin de semana. Sin embargo, el gerente de la Asociación de Fútbol No Amateur de Pichincha (AFNA), Galo Barreto, aseguró que para un partido de alto riesgo intervendrán 1.000 policías y que con las mallas se necesitaban 100.

José Vinueza, de la Comisión de Seguridad de la Ecuafútbol, aseguró que por ahora solo en el Atahualpa se jugará sin mallas, pero no se descarta que la medida se traslade a otros escenarios. Eso dependerá de los resultados en Quito.

“La normativa de la FIFA dice que el estadio debe tener fosa de seguridad o malla. Al tener el Atahualpa la fosa se pueden retirar las mallas para que los aficionados puedan ver mejor el espectáculo”, dijo.

Vinueza agregó que este es un voto de confianza para los aficionados. “Esperemos que entiendan ese mensaje y tengamos un espectáculo limpio”. Además, dijo que dentro de 60 días se instalarán más cámaras de seguridad financiadas por el Ministerio del Deporte.

El viceministro del Interior, Javier Córdoba, se mostró convencido de que los aficionados colaborarán con la medida. “Yo recuerdo que antes veníamos al estadio con toda la tranquilidad y a eso tenemos que regresar. Asistir solo a apoyar a nuestro equipo”, explicó.

La ordenanza municipal se cumplió en el Atahualpa y los próximos escenarios serán Casa Blanca y el estadio Gonzalo Pozo, de Aucas. Esta ordenanza debía cumplirse hasta diciembre del año pasado.

La medida en Sudamérica
En otros estadios del continente también se ha aplicado esta medida. Por ejemplo, en el Mundial Sub-20 que se jugó en Colombia en 2011, la FIFA autorizó para que en los ocho estadios donde se desarrolló el torneo se retiraran las mallas.

Durante el Mundial no existieron mayores inconvenientes, salvo durante un encuentro, cuando un jugador colombiano anotó un gol y varios aficionados saltaron a la pista atlética para abrazarlo.

Después del Mundial, la Liga Colombiana se disputa sin mallas en esos ocho escenarios, pero no se han podido evitar incidentes. En 2011, en un partido de Copa Libertadores entre Junior de Barranquilla y Jaguares de México, en el estadio Metropolitano, un aficionado saltó al campo de juego e intentó agredir a un jugador del equipo visitante.

En Venezuela, dos escenarios no poseen mallas que separen los graderíos del gramado. El primero es el Brígido Iriarte, ubicado en Caracas, y donde juegan el Atlético Venezuela, Estrella Roja, Deportivo La Guaira y Atlético Miranda.

Otro escenario es el Pachencho Romero de Maracaibo, que fue remodelado para la Copa América 2007 y se optó por dejarlo sin mallas. Un par de estadios más no cuentan con rejas solo en su tribuna principal, como el de Pueblo Nuevo y La Carolina. El estadio Nacional de Santiago (Chile) tampoco cuenta con ese obstáculo para el público, pero sí con la fosa de seguridad que indica la FIFA. Mientras que el estadio Nacional de Lima no cuenta con mallas, pero sí con una estructura de policarbonato que no impide la visión. En Ecuador, el Atahualpa marca un hito en ese sentido y la idea es que se repita en el resto de escenarios del país, después de una evaluación de lo que sucederá en el estadio capitalino durante estos meses.

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