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Dos estilos, un solo objetivo

26 de enero de 2013 - 00:00

ANDY MURRAY

Cuando en algún deporte nos encontramos con deportistas que tienen todo para ser los mejores en sus respectivas disciplinas, pero que simplemente no logran dar la talla resulta, por demás, frustrante. En el caso del tenis, uno de los jugadores que cumple a la perfección con esta característica es el británico Andy Murray.

Murray es uno de los tenistas con mejor técnica de golpeo que juegan en la  actualidad. Es capaz de mezclar en un mismo punto golpes “liftados” y cortados, haciendo que parezca juego de niño un encuentro. Su sensibilidad para golpear la pelota parece  ser una demostración de cómo debe hacerse cada golpe.

Otra gran característica es su gran juego defensivo, el cual resulta de gran ventaja en un tenis que ha evolucionado, haciéndose más físico y agresivo. Saber contrarrestar la potencia y agresividad con buena técnica y juego defensivo son cualidades que no cualquier tenista posee, y eso lo hace a Murray un exponente único. Cualquiera en el planeta creería que es el mejor del mundo.

Sin embargo no lo es, contrario a eso, se encuentra ubicado en la posición número 3 del ranking mundial, la misma que ha mantenido desde la pasada temporada cuando le arrebató el puesto en el escalafón al español Rafael Nadal, que lleva poco más de 6 meses sin poder jugar por una lesión en su rodilla izquierda.

Su talento no ha sido suficiente para elevarlo, al menos hasta ahora, a los puestos de privilegio en la ATP en los que  están los “gigantes” del tenis como Federer, Nadal y el mismo Djokovic, a quien tendrá que medir mañana (03:30) en la final del Australian Open. Esta será su tercera final: antes jugó en 2010 y 2011.

NOVAK DJOKOVIC

Sus desplazamientos en pista rápida son sencillamente asombrosos. Lo son por la velocidad y la facilidad con la que puede moverse durante un partido. Novak Djokovic es capaz de estabilizar su cuerpo para recuperar bolas que para el resto de jugadores  son imposibles. A él, le permiten “seguir vivo” en distintos puntos.

Independientemente de su capacidad de resistencia y sacrificio, cuando un jugador impacta bien un golpe que él considera ganador, tener que volver a rematar la jugada puede ser, sencillamente, frustrante. Para que Djokovic pierda un punto en superficies de cemento, sus rivales tienen que  ajustar mucho, y en ocasiones muchas veces, la bola en las líneas.

Elasticidad

Una de las características que le permite mayor ventaja, además de su velocidad en el desplazamiento, es la increíble elasticidad que le permite alargarse, equilibrado, y golpear las pelotas en posiciones defensivas.

Este tipo de defensas han hecho de Djokovic un jugador realmente complicado de vencer. No solo por la dificultad intrínseca de poner una bola lejos de su alcance, sino por lo duro que es psicológicamente para sus rivales saber que así son y van a ser todos los puntos. Un verdadero martirio.

Rapidez mental  

Djokovic, además de intuitivo, es uno de los tenistas con más reflejos del circuito  ATP. Su poderoso antebrazo no solo le da la opción de neutralizar los saques de sus rivales, sino que habitualmente le ayuda a ejecutar devoluciones largas y colocadas.