Carlos Muñoz murió, pero nació su idolatría

- 26 de diciembre de 2017 - 17:00

Sí, el 26 de diciembre de 1993 falleció el delantero Carlos Antonio Muñoz Martínez, pero de ahí en adelante su figura se agigantó y pasó de ser uno de los jugadores más destacados de Barcelona a uno de los máximos ídolos del “Ídolo”, un referente del barcelonismo.       

En aquella época, la general sur era la que más se llenaba en el Monumental, por lo que la dirigencia “canaria”, encabezada por Isidro Romero, decidió ponerle al sector de mayor acogida en el “Coloso del Salado” el nombre de Carlos Muñoz Martínez, en honor a aquel delantero que se había impregnado en la memoria de los hinchas con sus goles, los que eran una mezcla de bravura con habilidad técnica.

La Sur Oscura se ubica actualmente en la general que lleva el nombre del “Frentón”, por esto los barristas consideran a Muñoz como su padrino, al que le claman cada vez que el equipo está falto de gol.

La leyenda “a sudar la camiseta como yo la sudé aquí” está en una de las paredes internas del estadio y tiene la foto del exdelantero machaleño, nacido el 13 de noviembre de 1964, esto en alusión a que Muñoz era uno de los jugadores que más se entregó en la cancha, según los hinchas “canarios”.

Justamente a la general sur se dirigió Muñoz el 22 de diciembre de 1993, cuatro días antes de su muerte, a celebrar el tercer gol que le marcó a El Nacional. Su último tanto con la divisa “torera” lo gritó como el resto (se agarró de las rejas, se fundió en un solo festejo con los hinchas presentes).

Barcelona necesitaba vencer a los “militares” para clasificar a Copa Libertadores de 1994 como vicecampeón, y el “Frentón” anotó los tres tantos con los que los “amarillos” avanzaron al torneo continental.

La madrugada del 26 de diciembre, Muñoz viajó hacia Playas y sufrió un accidente que le costó la vida. Ahora, en el lugar del fallecimiento del delantero, hay una cruz de dos metros y medio con un baner que tiene una foto del jugador.

El sepelio y el entierro de Muñoz fueron comparados con los de Julio Jaramillo,  uno de los de mayor concurrencia en la historia del país.

Su viuda, Violeta Vergara, se encontraba embarazada cuando ocurrió el deceso del jugador. Su hijo que no conoció, Carlos Muñoz Vergara, cuenta que “veo videos de él y me sorprende su forma de jugar. Algún día yo quisiera ser igual que él. Cada día aprendo más de mi papi”.

Como sucede año a año, varios hinchas “canarios” acudieron a la puerta 1 del cementerio general de Guayaquil para visitar la tumba del ariete y dejarle un ramo... así como para pedirle porque aparezca otro delantero como el 'Frentón' Muñoz. (I)

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