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Los genes del padre o la madre ¿cuál es más fuerte?

- 18 de junio de 2016 - 00:00

El parecido físico con uno de los 2 progenitores es simplemente un producto del azar. La mayoría de rasgos no depende de un solo gen. Las enfermedades también pueden heredarse.

Los genetistas son categóricos cuando dicen que, a grandes rasgos, las personas tienen la mitad de los genes del padre y la otra mitad de la madre. Por eso, se pueden heredar desde parecidos físicos hasta enfermedades.

En términos científicos, cada ser humano lleva en su información genética 2 “variantes” para una misma característica: una heredada del padre y otra, de la madre.

Entonces, ¿por qué hay personas que se parecen más al papá y otras a la mamá?

Víctor Hugo Espín, genetista del Hospital Carlos Andrade Marín, dice que todo es producto del azar. “Muchas veces me preguntan qué partes del genoma de nuestro papá o de nuestra mamá tenemos y mi respuesta es la misma: todo es suerte. Por eso, hay hijos que son igualitos a sus padres, otros a sus madres y algunos más mezcladitos”, dice.

Además, un hijo portará también 2 variantes, la de la madre y la del padre, es decir, que para cada rasgo físico tendrá 4 formas posibles. El azar tendrá siempre la última palabra  ‒señala Espín‒ quien compara este fenómeno, con el acto de barajar, que consiste, precisamente, en mezclar las cartas de modo que cuando se repartan salgan en la forma más aleatoria (al azar) posible.

La mayoría de los rasgos físicos no depende de un solo gen. Por esta razón, es complejo predecir la transmisión de un rasgo o de otro. Como el azar manda en el mundo genético, no es posible asegurar que si los padres tienen el cabello claro y los ojos verdes, los hijos también los tendrán.

La estatura, por ejemplo, depende de varias condiciones no solo de los genes, sino de la alimentación y las enfermedades contraídas durante la infancia, entre otros factores.

 Las personas que tengan padres altos seguramente serán altas, pero si su alimentación no es correcta, esta característica podría variar.

Según el libro Destinados por el azar, del investigador Alfonso Jiménez, el genoma que nos transmite nuestro padre no es ni el que recibió de su padre ni el que obtuvo de su madre ya que entre ambos lo hicieron a él. Lo que ocurre es que nuestro padre nos transmite una nueva combinación del genoma, es como, si heredáramos un genoma original y lo mismo ocurre con la madre.

 Según Alfonso Jiménez, de la combinación de estos 2 genomas originales y de acuerdo con la relación entre cada pareja de genes y entre cada grupo de genes surge una nueva vida, un nuevo ser humano. Por eso, no es acertado decir que somos una copia de nuestra madre o   padre, pero sí que expresamos un buen número de genes de cada uno de ellos.

La genetista Mónica Ruiz indica que la contribución genética de papá y mamá siempre será la misma. “Todo depende de cómo se recombinó la información de la mamá en el óvulo y cómo se recombinó la información del papá en el espermatozoide. Eso es lo que hace que variemos de características entre hermanos. El óvulo y el espermatozoide cada vez que se producen se recombinan dentro de sí mismos. Una vez recombinados se une el óvulo y el espermatozoide y cada vez que se va a producir el óvulo, este se recombina y esta puede ser siempre distinta”.

Es por ello, que los hermanos no siempre se parecen, a menos que se trate de gemelos idénticos.

“Hay personas que dicen, con frecuencia, tú te pareces más a tu papá o más a tu mamá, pero esas son solo similitudes que la gente aprecia y que no es necesariamente porque hay más genes de uno o de otro. Si fuera así, no habría un equilibrio”, puntualiza la especialista.

Aunque la mayoría de genetistas asegura que las personas heredan la mitad de los genes del padre y la mitad de la madre, un estudio desarrollado por científicos de la Universidad de Carolina del Norte revela que la línea paterna es más fuerte para determinar cómo somos a medida que crecemos y nos convertimos en adultos, sobre todo, en lo que respecta al estado de salud. La investigación se realizó en ratones de laboratorio, pero sugiere que lo mismo sucede para todos los mamíferos, incluidos los seres humanos.  

Fernando Pardo Manuel de Villena, encargado del estudio, señala que la herencia de un mismo gen puede tener diferentes consecuencias en el futuro dependiendo de si se heredó del padre o la madre. Una enfermedad heredada por vía materna puede, incluso, no manifestarse, mientras que si se hereda del padre, es probable que sí lo haga, y de forma  más fuerte.

Al analizar el ADN implicado en 4 tejidos diferentes, los expertos de la Universidad de Carolina del Norte descubrieron que el 80% de los genes poseía variantes que alteraban su expresión, y que además había un desequilibrio a favor del padre, en varios cientos de genes.

Para el genetista Víctor Hugo Espín, los hijos sí pueden heredar las enfermedades de los padres, pero todo dependerá del tipo de dolencia. “Hay enfermedades que sí se heredan directamente, que pueden se transmitidas del padre o de la madre o de los 2. También hay  dolencias de otra naturaleza que tienen un componente más del padre o la madre”, explica.

 De esta manera, si una persona tiene un antecedente de que el papá tuvo un cáncer gástrico, por el hecho de tener este antecedente, sí tiene mayores riesgos que cualquier otra.

Los cánceres hereditarios que más se han estudiado hasta el momento son el de mama y el colorrectal.

Según un artículo publicado en el diario La Nación de Argentina, en su gran mayoría, las enfermedades no son ni puramente genéticas ni puramente ambientales, pero siempre hay excepciones.

En el mundo, hay enfermedades genéticas en las que hay una mutación en un gen y eso se puede transmitir a un hijo y generar una enfermedad; otras son puramente ambientales, como una infección viral, por ejemplo. También se considera que hay cuestiones genéticas que modifican las ambientales.

En las últimas décadas, los científicos han demostrado que las experiencias de la vida de un padre con respecto a la comida, el uso de drogas, la exposición a productos tóxicos y el estrés pueden afectar al desarrollo y la salud no solo de su hijo, sino de sus nietos.

Este hallazgo, que se describe en un artículo publicado en la revista de divulgación científica Science, tiene el potencial de cambiar la comprensión de cómo los humanos heredan las enfermedades.

Los investigadores muestran que hay un factor, además del ADN que juega un papel importante en la herencia en general y podría determinar si los hijos y nietos de un padre serán saludables o no. Para tener datos concluyentes, todavía son necesarios más estudios genéticos y un mayor número de ensayos clínicos.

Los padres no pueden controlar los genes que heredaran sus hijos. Así existen enfermedades de los padres cuya información está contenida en genes y estos son capaces de traspasarse a los hijos cuando se realiza la fecundación del óvulo materno.

La fibrosis quística es una enfermedad genética que afecta a las glándulas secretoras del cuerpo, lo cual puede dañar órganos como los pulmones, páncreas, hígado y  el aparato digestivo.

Es una de las enfermedades genéticas más frecuentes en la raza caucásica, con una incidencia de aproximadamente 1 de cada 5mil nacidos vivos. (ARB)

Papás

Cada uno de los seres humanos tiene su propia individualidad genética. Somos irrepetibles.

Algunos rasgos heredados dependen de un solo gen, mientras que otros dependen de combinaciones de genes.

Cada persona tiene alrededor 25 mil genes diferentes. Es una compleja maquinaria.

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