La fidelidad de la audiencia es fundamental en la radio: Pepe Granizo Cisneros

Hablar de su vida es hablar del periodismo y del deporte ecuatoriano.
28 de febrero de 2021 00:00
Personal Tarqui Deportes De pie: Guillermo Padilla (+), Enrique Recalde, Ernesto Almeida, Vicente Salgado, Wilson Robalino, Fernando Buitrón, Patricio Díaz. Sentados: Edwin Carmona, Carlos Sandoval, Judith Mena (Secretaria), José Granizo (Director)
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Pepe Granizo Cisneros es el presidente de la Asociación de Periodistas Deportivos de Pichincha (APDP). Nació en Riobamba, en 1948. Tiene 55 años de actividad en el periodismo deportivo, de ellos 37 estuvo en Radio Tarqui, simultáneamente laboró 22 años en Gamavisión. Le hubiera gustado terminar su carrera profesional en la "T Grande de Quito".

Siempre ha tratado de ser lo más imparcial posible, por eso no dice cuál es el equipo de sus amores, aunque por el Olmedo de su ciudad siente un cariño especial, por LDU y Emelec también, pero se sale del paso diciendo que es hincha de la Tri. En los comentarios trata de ser lo más ecuánime posible.

El profesor Gustavo Herdoíza León, propietario de Radio Tarqui, en 1972 le propuso dirigir el espacio deportivo, reemplazando a nada más que Carlos Rodríguez Coll, una eminencia del periodismo deportivo, quien salió porque tuvo un impasse con el dueño de la radio ya que en ese momento la prioridad eran los toros y al fútbol le dejó a un lado. Eso le incomodó y abandonó Radio Tarqui y se fue a Radio El Sol.

“Yo estaba recién casado con mi esposa, Ruth Morejón Unda, y el dueño de radio Tarqui me ofrece la dirección de deportes. Hubo un equipo grande y joven con el que se creó Tarqui Deportes: Patricio Díaz, Enrique Recalde, Fernando Buitrón, Wilson Robalino, Jaime Naranjo, Vicente Salgado, Froilán Cabrera, Carlos Sandoval. Después ingresó Mauro Ferrín Vera, quien lo definió como el narrador preciso, "porque el relato no es velocidad, sino que debe llegar el mensaje claramente al oyente". Agustín Guevara laboraba desde la ciudad de Guayaquil, quien les puso un slogan que calzó bien: Las voces jóvenes que sigue la afición. Luego de un año de trabajo tuvieron una sintonía formidable, rememora.

Describe a Gustavo Herdoíza, quien también fue alcalde de Quito, como un hombre respetuoso, pues jamás influyó en los temas o comentarios de Tarqui Deportes. El ex alcalde de Quito era hincha del Aucas y en su momento se hizo una crítica al equipo, incluso ahí jamás hubo algún criterio negativo, más vale motivaba y respaldaba cuando se hacía transmisiones internacionales. Olga Leiva, su esposa, igual apoyaba en todo.

Hicieron un buen equipo, durante 20 años, con Carlos Sandoval. Tal es así que la gente hasta ahora los recuerda. Recientemente conversaban con el periodista imbabureño y recordaban cómo se narraron tantos partidos, pues en Gamavisión fueron pioneros en transmitir el campeonato nacional, italiano, español, la NBA, Juegos Olímpicos, Panamericanos, Vuelta Ciclística al Ecuador. En la radio igual con las narraciones sobre boxeo, basquetbol, ciclismo, pero lo que más se ha difundido es el fútbol.

Tarqui Deportes fue pionero en todo. En 1982, ingresó como pasante Martha Sandoval, quien ahora tiene una trayectoria brillante. En esa época estudiaba en el Colegio de América. Luego estuvo Shirley Valdospinos, Pamela Carrillo, que se inclinaron por la reportería y por el comentario, pero no por la narración deportiva.

Cuando le dieron la dieron la frecuencia en FM, Gustavo Herdoíza le pregunta qué nombre se le pondría a la nueva estación y Pepe Granizo le contesta: Radio Tarqui FM. “Si me hubiera escuchado hasta ahora hubiera subsistido Tarqui en Frecuencia Modulada”. La radio AM es una caja maravillosa de recuerdos y de tantas cosas lindas que se hizo en Quito, el país y en el mundo entero. En Estados Unidos, México, Argentina y en la Costa ecuatoriana todavía están vigentes las estaciones en AM, porque se adaptaron a los cambios. Si eso se hacía en la Sierra, hubieran trascendido en el tiempo porque eran populares y estaban en el corazón de la gente. Hubo un efecto incomprensible en las radios: Nacional Espejo, Tarqui, Emisora Central y Gran Colombia, porque “los herederos no estuvieron preparados para seguir con el trabajo de sus padres, por esa situación también las radios en AM fueron desapareciendo.

Recuerda con nostalgia sus inicios en la Sultana de Los Andes, donde laboró en varias estaciones: El Prado, de Marcelo Vizcaino; La Voz de Pueblo y en Puruhá. Al llegar a Quito continuó con su actividad periodística, en la primera radio que narró en la capital ecuatoriana fue en Gemas, 900 KGS, de la Cadena Cardinal, donde estuvo por dos o tres años. Inició por la gestión de su amigo Víctor Emilio Sánchez, quien era director de la estación. Fue la única emisora que transmitió el mundial de futbol México-1970, en exclusiva con radio Mambo de Guayaquil, que pertenecía a diario El Universo, dirigido por Milton Álava, un abogado que le gustaba la radio.

Luego estuvo una breve temporada en radio Éxito, con Eduardo Vásconez Viver. En radio Fiesta, cuyo slogan era: la más alegre expresión deportiva del país laboró con Alfredo Rodríguez Coll, Gustavo Aguilar, Marco Vargas, Byron Aguilar y Froilán Cabrera. Posteriormente pasó a radio Colón donde tuvo la oportunidad de trabajar con Jorge Aguilar Veintimilla y se codeó con Jacinto Landázuri y Fabián Vizcaíno.

Fue la coyuntura de todas estas estaciones, para dar un paso espectacular a Radio Tarqui. Fue en 1970 cuando Carlos Rodríguez Coll, quien era un gran maestro del periodismo, le invitó a formar parte del equipo “Goles y Recuerdos”. Su ingreso a la televisión fue por invitación del mismo periodista, quien hacía un programa con el mismo nombre en Telenacional (hoy Gamavisión). Pepe Granizo hacía el segmento deportivo, mientras que con Carlos Rodríguez Coll hicieron el programa “Goles y Recuerdos”, todos los domingos. Dejó la televisión Carlos Rodríguez Coll y Marcel Rivas, Cristian Ricaurte y los ejecutivos de ese momento le pidieron que continúe en el canal.

Entre los deseos de sus padres y profesores estaba que sea economista o ingeniero geólogo, porque era la época del petróleo, pero Pepe Granizo quería ser periodista. Era una época donde los padres tenían poder de decisión, por ello, le matricularon en 1965 en la Universidad Católica de Quito, donde le dieron media beca por haber sido el mejor bachiller de su colegio, el San Felipe Neri. En este centro superior estudió hasta el cuarto año Economía, pero pasó a la Universidad Central a estudiar ingeniería. Sin embargo, su pasión era la comunicación y decidió seguir periodismo. Con el pasar del tiempo sus padres se dieron cuenta de que Pepe Granizo Cisneros tomó la decisión correcta. Siempre dice que es feliz con esta profesión.

Pero su pasión por la narración deportiva nació desde que era muy niño, en el barrio San Alfonso, de su natal Riobamba. Le gustaba escuchar los medios que llegaban con claridad y nitidez a la ciudad: Radio Quito, Gran Colombia, CRE y, particularmente, las emisoras colombianas Sutatenza y Caracol, con esas narraciones que eran un deleite para el oído.

La primera vez que narró un partido de futbol fue un clásico estudiantil de los colegios riobambeños entre el San Felipe, y Pedro Vicente Maldonado, donde ganó su colegio 1 a 0, con gol del Pichi Guevara. Ahí la emoción primó por cantar el gol y por incursionar en el periodismo. El partido fue transmitido con un equipo transmisor que les prestó el Fuerte Militar Galápagos. “Hicimos una transmisión con el también periodista Pepé Llangari, mi querido amigo, paisano y compañero del colegio; y Ramón La Torre, que era tremenda voz comercial”, reitera.

Recuerda que el padre, Antonio Molina (español), profesor de algebra, quien era muy severo, les hizo una selección para formar parte de la radio del plantel que se llamaba Alerta. Había programas musicales, culturales, pero le solicitaron al padre que también se haga deportes y se transmitía los campeonatos internos del colegio. El sacerdote les decía que se pongan frente a un espejo, lean revistas y periódicos, vocalicen y eso fue muy importante para tener una mejor dicción.

Una de las cosas que destaca de su trayectoria deportiva es haber hecho grandes amigos, la oportunidad de viajar y conocer el mundo. “Su Majestad el Futbol” tiene una vigencia de 50 años. Se inició en Riobamba y se mantiene tantas décadas por el respeto con el que captan la atención de los oyentes. Este nombre se lo puso por sugerencia de Bruno Stornaiolo, psicólogo y periodista deportivo.

Ha sido un caminar constante, el estar presente en campeonatos mundiales, en la Copa América desde 1969, en todas las Copa Libertadores, Copa Sudamericana y tantos eventos nacionales que ha transmitido, así como tantos goles que ha relatado. Hubo algunos eventos que ahora ya no se los conoce como: la Merco Norte y Sur, la Conmebol y Simón Bolívar. La narración de los campeonatos mundiales desde 1978 en Argentina, cuando fue con Carlos Rodríguez Coll, quien decía que el narrador debe ser original, cada uno debe tener su estilo: no copiar, eso era porque había influencia del periodismo colombiano. Su voz es microfónica, eso lo ayudó, porque fue cultivando y perfeccionando, aunque dicen que la garganta no envejece.

En 1982 en la televisión transmitió todo el campeonato de Italia, donde se hizo un trabajo estupendo con Cristóbal Hidalgo, camarógrafo. Ahí entrevistó a Pelé, Eusebio, Platiní, Chinaglia y Falcão. En noviembre de 2001 Ecuador enfrentaba a Uruguay por las eliminatorias al mundial de Corea Japón 2002. "Narrar ese gol de Jaime Kaviedes es sin duda una de las emociones más lindas que he tenido".

Actualmente es presidente de la Asociación de Periodistas Deportivos de Pichincha (APDP), que tiene 67 años de creación. Es socio desde 1974, en esa época era muy difícil ingresar a la Asociación, porque eran muy selectivos. Los socios de esos años eran: Gilberto Mantilla, Blasco Moscoso, Carlos Rodríguez Coll, Alfonso Lasso, Bruno Stornaiolo, Víctor Hugo Araujo, Carlos Efraín Machado, Edgar Villarroel Caviedes, quien les bautizaba en el estadio Olímpico Atahualpa.

Desde 1974, Pepe Granizo pertenece al gremio. Pidió que sea su padrino a Blasco Moscoso, gerente de Casa Paz, que funcionaba en la Plaza Grande, en el edificio Royal. Llegó el día del bautizo, pero había una sorpresa. Llegó al evento con una corbata italiana finísima, elegantísima y don Blasco se dio gusto cortando la corbata: El bautizo era único, se cortaba la corbata y no les avisaban a los nuevos socios. Primero fue socio colaborador y después parte de la Directiva. Lo eligieron presidente de la AEPD, a pesar de la pandemia, tuvo uno de los años más exitosos que concluyó con la gala de premiación con la presencia de Richard Carapaz. Este año se despiden para dar paso a otros socios.

Pero otro sueño que logró es haber formado una familia donde sus hijos continúan con la dinastía. Fue novio durante cinco años con Ruth Morejón Unda. Se conocieron a fines de la década de los 60 y se casaron en 1974. Están próximos a cumplir 50 años de vida matrimonial. Su esposa es un soporte grande, a pesar de que a ella no le gusta el futbol, apoya en todo.

Sus hijos lo acompañan siempre. Han estado con él en muchas coberturas deportivas: Xavier (periodista-publicista), Andrés tiene experiencia en prensa, José Luis diseñador gráfico y Diego Alejandro, que lo perdieron prematuramente, era el primero de los cuatro que tuvieron. En Lima los tres (Xavier, Andrés y Pepe) tuvieron la oportunidad de transmitir un partido de eliminatorias. “Sin el apoyo de ellos hubiera sido imposible, porque la profesión no tiene horario, pues se relata el fútbol en la noche, en la mañana, sábados domingos”, repite. Tiene un nieto. Es lo mejor que le trajo la pandemia: Lucas Alejandro. Heredó el nombre de su papá y de su bisabuelo que también se llamaba Alejandro.

Ya no relata con mucha frecuencia, aunque extraña hacerlo. Una asignatura pendiente es escribir un libro con sus anécdotas y trayectoria. “Hasta que el cuerpo aguante y Dios nos conceda que la garganta no envejece. La idea es que no le retiren a uno, sino uno se retire y que pueda hacerlo con dignidad”, reitera. (I)