El poder de la fotografía

En general, lo visual nos atrae por sobre el texto, el audio, o cualquier otro soporte de comunicación.
04 de marzo de 2021 15:34

En este artículo, quisiera volver al tema de la identidad, con una pregunta: ¿qué puede aportar una imagen en la construcción de nuestra identidad?

Vivimos una época en la cual, gracias a la tecnología, estamos bombardeados por imágenes, más aún, en tiempos tan intranquilos como los actuales. Nos llegan al teléfono, en redes sociales, en las calles, hasta
dentro de nuestras propias casas. Por otro lado, es fácil para nosotros ser productores y transmisores de imágenes y desear que un máximo de gente las vea. En general, lo visual nos atrae por sobre el texto, el
audio, o cualquier otro soporte de comunicación.

Existen muchos tipos de imágenes, pero hoy voy a hablar de la fotografía. Pues, hace unos días recibí en un correo enviado por una amiga fotógrafa estadounidense, Harriet Kaufman, una serie de retratos de
una mujer afroamericana, los cuales llamaron mucho mi atención.

Ella parecía mirar al vacío con cierta melancolía, lo que me intrigó y me incitó, desde un primer momento, a buscar el texto que acompañaba esta serie. La historia detrás hace eco a la vibrante actualidad de nuestro país, pues Harriet tomó las fotografías cuando conoció a Michelle Robinson, quien acababa de ser liberada tras 12 años de haber sido injustamente encarcelada.

Cuando tenía 18 años, había sido amenazada por unos delincuentes a quienes debía dinero. Si ella no les dejaba robar a su amigo, la mataban. Así que se vio obligada a asistir a su robo y asesinato. La falta de humanidad y empatía del sistema judicial la condenó injustamente a cadena perpetua, junto con verdaderos criminales… Hasta que una asociación humanitaria consideró su caso y la sacó de allí.

Después de leer su historia, volví a mirar la foto, y descubrí en sus ojos toda esa niebla que le impidió vivir su juventud en libertad. Pero también pude ver su fortaleza y la luz de un nuevo comienzo. Dando
un paso más adelante, entendí que Harriet quería contar al mundo no solo la historia de una prisionera, mujer y afrodescendiente, sino la deshumanización y prejuicios contra las minorías sociales.

Mientras se acumulaban las notificaciones en mi teléfono, yo seguía pensando en cómo un retrato permite revelar la particularidad del ser humano en la sociedad… Lo que convierte la fotografía en arte es que, a diferencia de por ejemplo un selfie rápido, toda la parte estética está planeada: la composición, la luz, el ángulo, los colores… Y es gracias a estos detalles -que solemos pasar por alto- que una historia se manifiesta con fuerza. ¿Qué sería de la Historia sin su imagen?

En medio de todo ese flujo incesante, propongo detenernos un momento para reflexionar. Escojamos, entre el montón de imágenes que recibimos, alguna que nos parezca de calidad, y observémosla en detalle, dentro de su contexto, durante al menos un minuto. ¿Acaso nos conmueve, nos cuenta algo acerca de nuestra sociedad, acerca de nosotros mismos?

Una imagen por sí sola no puede cambiar el mundo; necesita de nuestra percepción para poder hacerlo…

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