Carlos Andrés Vera: "Cabos Sueltos es el retrato del acoso político, la persecución y el silencio"

"Siempre es difícil que alguien dé su testimonio, pero hay personas que corren ese riesgo".
23 de febrero de 2021 07:31
Este 19 de febrero el productor Carlos Andrés Vera estrenó su miniserie documental Cabos Sueltos, conformada por cinco capítulos cuyas historias gravitan alrededor de la tragedia que vivieron personajes reales en tiempos en los que el país vivía bajo la sombra del autoritarismo.  

La primera entrega, con una reproducción en Youtube que alcanza las 70 mil visitas en dos días, relata la experiencia de Alfredo Campo, un comediante quiteño que decidió salir del Ecuador ante una serie de amenazas y acoso impulsados por el poder político. 

El "boca a boca", el "comparte" y el "retuiteo" han hecho su parte en la difusión de este primer capítulo. Carlos Andrés Vera no ha invertido ni un solo centavo en promocionar la serie.

"Desde que me censuraron Propagandia los mismos medios a los que defendimos, durante el correísmo, decidí no apoyarme en ninguna plataforma tradicional, simplemente voy a seguir haciendo lo que hago con la mayor pasión posible", aclara resuelto, sereno y convencido el joven productor quiteño. 

Desasido de temores y provisto de anhelos de un Ecuador no perfecto pero al menos sano, Carlos Andrés Vera conversó con diario El Telégrafo sobre los poros de su miniserie, de la que, sosiego, no hizo spoiler, y sobre los vericuetos de la casi sufragánea producción ecuatoriana. Aquí la entrevista. 

¿Cómo nace la idea de producir la miniserie Cabos Sueltos?

Siempre hemos estado hablando de víctimas de algún tipo de acoso político desde el poder, de parte del gobierno de Correa, y muchas de esas historias han sido públicas y documentadas, pero muchísimas otras pasaron inadvertidas y son reveladoras respecto a lo que en ese momento se vivió como política de Estado: básicamente silenciar a la gente que de alguna u otra forma incomodaba o que estuvo en un momento o en un lugar equivocado y había que callarla.

Cuando terminé Propagandia, pensaba que había dos caras del correísmo: una fue el estado de propaganda, el estado de mentiras, todo esto que tiene relación con la comunicación, y la otra las víctimas, la gente que fue aplastada más allá de lo que decía la comunicación. 

Cabos Sueltos de alguna forma complementa a Propagandia porque así como hubo muchas mentiras desde los medios, desde la sabatina, desde las políticas de comunicación que se implementaron, también hubo muchas víctimas de carne y hueso que fueron perseguidas de múltiples formas. Básicamente por eso decidí hacer Cabos Sueltos.

¿Cuándo empezó la producción?

Es algo que he estado haciendo en mis ratos libres. Empecé a filmarla cuando terminé Propagandia, que se estrenó el 24 de mayo de 2018 y en junio ya estaba filmando Cabos Sueltos. Es extremadamente sencilla, son testimoniales ilustrados con recursos muy sencillos, muy simples, no es una producción grande, costosa.

En mi productora tengo cámaras, equipo, personal y puedo darme el lujo de hacer estas cosas en mis ratos libres; he demorado porque es algo a lo que no puedo dedicarle todo el tiempo pero en el contexto actual me parecía vital publicar porque corremos el peligro de caer en manos de la misma gente y por lo menos, en mi caso, yo hago lo que esté a mi alcance para que eso no suceda con herramientas y acciones legítimas como contar historias reales.

¿Cuántos capítulos tiene la miniserie? 

Son 5 capítulos de entre quince y treinta minutos cada uno. Están terminados tres y los otros dos espero concluirlos bastante rápido, pero básicamente están terminados tres y son cinco. 

¿En todos se aborda la vida del mismo personaje, en este caso la de Alfredo Campo?  

No, cada capítulo es un tema distinto, es un personaje diferente y son pequeñas historias que giran alrededor de la mafia. El de Alfredo Campo se cuenta básicamente en 16 minutos y el segundo capítulo no tiene nada que ver con este.

¿Fue difícil convencer a las personas cuyos derechos fueron atropellados de que cuenten sus historias? 

Me pasa muchísimo que la gente dice "deberías hacer algo sobre tal tema", por ejemplo, la destitución y el acoso que sufrieron los jueces en Ecuador y cómo los intimidaron para que hicieran lo que el exgobierno quería, pero cuando les pido que me den su testimonio no quieren hacerlo. La mayoría de la gente es así, es decir te dice qué deberías hacer pero cuando les dices "hagámoslo" te responden que no quieren.

Siempre va a ser difícil que alguien dé su testimonio, sin embargo a las personas que me acerqué, como Alfredo Campo y los otros cuyos nombres aún no quiero revelar para que no empiecen a atacarles, no fue difícil convencerlas porque estaban en un punto en sus vidas en que compartían esta causa conmigo, en que las cosas hay que decirlas, contarlas y en que vale la pena correr ese riesgo.

En general mucha gente no ha querido ponerse frente a una cámara y decir lo que sabe, pero en el caso de las cinco historias que terminé haciendo hubo claridad y convicción de que había que hacerlo.

Pero estamos a las puertas de unas elecciones, ¿no es correr riesgos esta difusión ahora? 

Precisamente por eso la saco ahora, uno no puede calcular demasiado: "cuando no peligra la democracia digo las cosas y cuando peligran me quedo callado".

Siempre he dicho las cosas, en el peor momento del correísmo, cuando tenía su mayor poder, en 2014-2015, cuando controlaban absolutamente todo, cuando acosaban, cuando intimidaban, siempre he dicho lo mismo, mi discurso no ha cambiado y si vuelven, seguiré diciendo lo mismo. No se puede calcular porque cuando calculas te inmovilizas y nunca haces nada.

¿Se sabe del paradero de Alfredo Campo, protagonista del primer capítulo de su miniserie? 

Sí, él se fue del país después de que le pasaron las cosas que vas a ver en el corto, vive en Estados Unidos. Él desde el 2017 abandonó el país porque se cansó del acoso, de los insultos, de las amenazas...

La difusión de la miniserie es "a la brava", señala en su cuenta de Twitter, ¿a qué se refiere? 

Aquí no hay pauta, no he puesto ni 50 dólares en Facebook para promocionar nada, no he hecho nada. Eres el primer medio que me llama a preguntar; normalmente, cuando alguien estrena algo su relacionista público llama a los periodistas, yo la verdad no hago nada de eso, no me apoyo en los medios; soy mi propio medio en el buen sentido y me apoyo en la gente que confía en mí.

Tengo algún alcance en redes y lo aprovecho para difundir mis contenidos. Eso es a la brava, a pelo. No tengo dólares para invertir y la gente lo entiende porque para un documental de 16 minutos, que en estos tiempos resulta largo (porque estamos acostumbrados a los videos de un minuto de Tik-Tok), algo de estas características no suele ser viralizable y sin embargo en dos días ya tengo más de 70 mil reproducciones. La gente se conmueve y lo comparte.

Los que crean contenido, y eso en todos los ámbitos, sienten la necesidad de contar algo, ¿se puede crear sin sentir la necesidad, u obligación, acaso, de difundirlo masivamente? 

Desde que me censuraron Propagandia los mismos medios a los que defendimos, durante el correísmo, yo decidí no apoyarme en ninguna plataforma tradicional, simplemente voy a seguir haciendo lo que hago con la mayor pasión posible y quien quiera cubrirlo gracias, y quien no quiera que no lo haga. No necesito eso. No quiero juzgar, simplemente muevo mis cosas así. 

¿Cómo está la producción ecuatoriana en este momento, amén de la emergencia sanitaria que complicó más las cosas?

El problema básicamente en el Ecuador es que no basta con políticas de subsidios estatales; necesitamos tener una visión para construir una industria y una industria no se construye únicamente regalando dinero del Estado a diferentes tipos de producciones porque al final del día sí es verdad que haces más películas pero también es verdad que nadie las ve. 

Ratas ratones y rateros en 1999 tuvo más de 200 mil espectadores y se hizo sin dinero estatal y ves ahora cómo cualquier película hecha con fondos estatales no lleva ni a 5 mil espectadores al cine. Y tú te preguntarás qué diablos está pasando y lo que está pasando es que esas películas no conectan con la audiencia y no conectan por muchos motivos.

Fíjate tú que la película más taquillera de la historia del Ecuador es la más reciente Todo por mi ex, de EnchufeTv, pero esa no es una producción que tenga apoyo estatal, es una producción privada con fondos de afuera, hecha por una productora que ya tiene conexiones con otros países y que se ha  movido con la lógica de la industria. 
Esa lógica es la que ha llevado a los espectadores al cine.

La lógica de la benevolencia o prebendas con los cineastas al final no sirve para nada, ser complacientes con nosotros mismos no nos va a llevar a ningún lado y lo que hace es engañarnos. Yo creo que los cineastas tenemos el deber de dejar de depender tanto de los apoyos estatales y empezar a pensar cómo conectarnos con las audiencias no solo de aquí sino también de afuera.

Como nuestra visión cinematográfica ha sido muy paternalista y depende muchísimo de los subsidios, en el momento en que los subsidios bajaron se vio afectada la producción y ha bajado aún más producto de la crisis económica. Entonces la producción está mermada. 

Todo por mi ex, ganador de un premio Colibrí, ¿se lo imagina, después de haber ganado Alba

Creo que sí estuvo nominada, pero cuando yo hablo de visión de industria no quiero decir que todo tiene que ser empaquetado como esa película, me refiero a que no podemos depender del subsidio como política de producción. El cine se trata de conectar con la audiencia, no solamente de tener un registro histórico, audiovisual, documental, poético, eso no sirve si nadie lo ve, si solo queda para los cinéfilos y la cinemateca.

No basta con hacer lindas películas, tenemos que llegar al público, no basta con ser poéticos, debemos tener una visión más de industria y menos de subsidio. Y con esa visión estamos jodidos porque el Estado no tiene dinero.

Habría que esperar otro boom de los commodities...

Empezaron a bajar los fondos cuando a Correa se le cayó el precio del petróleo. Es ridículo que el cine dependa del precio del petróleo. 

¿Cuándo podremos ver el próximo capítulo de la miniserie?

El segundo capítulo se estrenará este viernes (26 de febrero de 2021) por YouTube, a las 19:00, y el tema será el 30S.