José Luis Macas trata la geografía desde los afectos

- 02 de mayo de 2018 - 00:00
El artista intervino el disco lítico con piedras que fueron pintadas de amarillo, una suerte de grafiti arqueológico.
Fotos: Álvaro Pérez / El Telégrafo

La exposición Ecuaterrestres toma al cerro Catequilla como eje de una exploración geopolítica, simbólica y personal. La muestra se presenta en Arte Actual de Flacso.

En el cerro Catequilla, ubicado en el paralelo cero, a pocos kilómetros de Quito, se puede divisar un horizonte limpio de 360 grados. Por su particular localización geográfica y su origen prehispánico, este sitio arqueológico que funcionó como observatorio astronómico ha sido declarado patrimonio cultural.

Sin embargo, alrededor de este espacio ceremonial de grandes cargas simbólicas y disputas territoriales se reveló –luego del sismo de agosto de 2014– la existencia de explotación informal de áridos para la construcción que provocaba impactos ambientales negativos, entre otros problemas.

En la más reciente muestra de José Luis Macas, el artista toma a Catequilla como eje de su trabajo para entender cómo se configuran los espacios desde una geografía sagrada –del solsticio y equinoccio–, política y personal.

A través de diferentes formatos –pintura, videoarte y fotografía–, Macas estructuró la instalación Ecuaterrestres, que se exhibirá en Arte Actual de Flacso hasta este 18 de mayo.

El artista José Luis Macas junto con Albeley Rodríguez, quien se encargó de la asistencia y el texto curatorial.

La instalación inicia con una red tricolor de ecuavoley –término ecuatoriano del voleibol–, en cuyo centro se proyecta el video Katekilla 0˚0’0’’ sobre una pantalla de vidrio. En las imágenes se aprecia a dos equipos jugando ecuavoley en una cancha instalada en el cero ecuatorial de Catequilla.

Así, cada jugador se ubica en un hemisferio diferente, retomando el imaginario turístico del monumento que está en la Mitad del Mundo.

“Me interesa la figura del ecuavoley como una alegoría de la idea territorial del Ecuador. Es una representación de lo ecuatorial, no de lo ecuatoriano. Y del país no como un Estado, sino como una condición geográfica. Esa alegoría del juego, del encuentro, es lúdica, pero también revela un momento de disputa o tensión en el espacio”, comenta el artista durante una visita guiada.

De este video se derivan algunas piezas de la exposición, como cuatro pinturas apaisadas que fueron retrabajadas al óleo y collage. En estas se recrean escenas concretas de dicho videarte, en las que aparecen los jugadores pero sin rostros definidos, alejados del discurso de lo identitario. Además, la figura del ecuavoley revela ese ir y venir de un lado al otro, de entablar relaciones a partir de una condición geográfica.

La muestra sigue con dos fotografías enfrentadas la una con la otra que muestran el disco lítico de Catequilla, el cual fue intervenido por Macas con piedras de canteras aledañas. Sobre estas, el artista pintó en amarillo una frase y una pregunta:

“Antiguas tierras de la mitad” y “¿De quién es Catequilla?”.

“Es una suerte de grafiti arqueológico. Es como desempolvar el símbolo con estas intervenciones y actualizarlo con ese gesto del grafiti, que también es ‘efímero’ y no invasivo”, comenta José Luis.

Las piedras de las fotografías también son expuestas como parte de la muestra.

Abeley Rodríguez, quien acompañó curatorialmente a José Luis en Ecuaterrestres, dice que el artista “salta a la historia para hacer preguntas alrededor de la memoria; esa afectividad retoma procesos rituales, recupera una relación con la tierra muy diferente a la del discurso de la nación. Él toma en cuenta una ciencia ancestral precedente que está explicando el mundo y las relaciones entre el cielo y la tierra de un modo distinto al de la ciencia positivista contemporánea”.

El recorrido continúa con un gran cuadro en el que –a diferencia de las otras piezas que revelan una exploración más diurna, quizás más masculina – se aprecia la noche y sus sentidos con la geografía.

Esta pieza se dio en diálogo con la pareja de Macas, con quien también ejecuta el videoperformance “Mucha”. En este, a través de la danza, se resalta también el ir y venir, las fluctuaciones. (I)

Esta instalación -que incluye pinturas- reflexiona sobre el espacio geoastronómico desde su concepción panandina.

Proyectos
El artista participará en la XIV edición de la Bienal de Cuenca con dos proyectos. El primero una instalación que propone un recorrido con objetos de vidrio y acrílico que se activan con la luz solar.   

4 pinturas apaisadas fueron extraídas del video Katekilla 0˚0’0 ’’ y retrabajadas al óleo y collage.

Recorridos
La segunda propuesta que presentará en la Bienal de Cuenca es una obra colaborativa para la cual retoma un proyecto de 2015 sobre el Capac Ñan. (I)

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