Un sueño que pronto se derrumbó

- 07 de diciembre de 2018 - 00:00

Por fin, Raúl logró su título. Colgó su cuadro que en letras doradas decía que era titulado en Panadería y Pastelería. Empezó con un local pequeño hasta que llegó la oportunidad de dar el gran salto: poner su negocio en un lugar más concurrido y más amplio.

En su búsqueda encontró una casa nueva construida este año en la avenida principal de Mucho Lote, aunque cara en su arriendo. Más de un día le llevó poner los letreros; en uno de ellos enumeraba los exquisitos productos que saldrían de su local y para lo demás Raúl contrató pintores, electricistas y otros trabajadores. Así, un día de septiembre, sin tanta bulla ni luces extravagantes, abrió las puertas del local, entusiasmado por lo que vendría.

Poco a poco los clientes aparecieron; incluso los dueños de la panadería más cercana lo visitaron secretamente para ver de qué nivel eran sus competidores. Desde los vehículos que circulaban por la mal llamada avenida Isidro Ayora (porque tiene otro nombre) empezaron a llegar más personas en busca de dulces, panes, jugos y todo lo que se ofrecía.

Cuando Raúl empezaba a disfrutar sus progresos, su sueño se derrumbó a los dos meses, porque los electricistas contratados no cumplieron cabalmente su trabajo. Ellos, por ignorancia profesional o por aprovecharse de la ingenuidad de Raúl, utilizaron cables de poca resistencia. Y una tarde se produjo un cortocircuito que provocó un principio de incendio.

Desde la parte posterior, en una villa al fondo, una niña, de 10 años, oyó los gritos que provenían de la panadería y avisó a los adultos. En un instante los bomberos llegaron con autobombas de lujo y con aparatos de alta tecnología para aspirar y desaparecer el humo.

Toda la producción de panes, pasteles, tortas y más se cubrió con agua y, obviamente, se malogró. Por si fuera poco, Raúl fue multado, el negocio clausurado y ya no existe más. Ahora trata de reponerse de su terrible pérdida y situación, mientras tanto, en su tristeza, medita en sus errores para no repetirlos y emprender un nuevo sueño con mayor madurez, seguridad, solvencia y progreso económico. (I)

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