Pablo Repetto motiva sin mucha “gambeta”

- 11 de febrero de 2019 - 00:00

Se dice que a Pablo Repetto, nacido un 14 de marzo de 1974 en Montevideo (Uruguay), a diferencia de otros directores técnicos, le falta emotividad, que no tiene carisma y carece de fluidez de palabra. Sin embargo, le sobraron lágrimas, risas y habló las palabras exactas cuando el 16 de diciembre pasado se coronó campeón con Liga Deportiva Universitaria de Quito (LDU-Q).

Ese día, las imágenes de televisión lo captaron así de humano, sensible y emotivo, junto al jugador Fernando Guerrero, a quien lo trajo procedente del club Independiente del Valle, de Sangolquí, al que dirigió durante los 4 años previos a pasar a Liga.

Y cómo no mostrarse “feliz como una lombriz” si después de 6 temporadas en el Ecuador “¡al fin!” pudo levantar el trofeo de campeón del fútbol nacional. A su vez, la LDU-Q conseguía la estrella número 11, tras 8 años de “sequía” de títulos (desde 2010).

Sus palabras cortas, pero motivantes, calan profundo en jugadores e hinchas: deja latente y palpitante el mensaje de que la fórmula del éxito es trabajar en conjunto.

Al verlo y oírlo en directo, uno reflexiona y se da cuenta que con palabras concisas, Repetto sabe incentivar a los jugadores y a quienes le piden su guía para alcanzar una meta, como lo hicieron los 45 seleccionados del Club del Colegio de Abogados de Pichincha.

A ellos, a las 12:47 del 1 de febrero pasado, en exactamente 6 minutos y 3 segundos, les dio una charla rápida pero espléndida, con frases cabales y amoldadas a su personalidad. Parecía que sus palabras, los rayos del sol y el resplandor de su calva se filtraban en los oídos y en los ojos de los abogados-futbolistas.

La charla del “profe”, quien vestía camiseta, pantaloneta y medias rojas, se dio en una pequeña tribuna móvil con dos filas de gradas y con techo plástico, al filo de la cancha de entrenamiento del complejo de Pomasqui, de un verde nítido y un césped bien podado.

Mostró ante los ojos de quienes lo vimos que es de los estrategas que no otorga el liderazgo solo a uno o dos jugadores, sino que todos son importantes, que son una especie de familia en donde cada uno aporta, trabaja y se esmera. ¡Más claro no canta un gallo!

Al momento de decir las cosas, Repetto no elude, no bailotea, no amaga ni gambetea como en el fútbol: va directo y al grano.

A los seleccionados del Club de Abogados de Pichincha les dejó claro que las experiencias individuales y el trabajo colectivo son vitales en competiciones de alto nivel como la que disputarán con equipos del continente en Mar del Plata (Argentina), del 13 al 17 de marzo, ya sea para ganar o perder, “aunque uno se siente ganador cuando da todo, su mente debe estar en ir y entregarse al máximo”.

¿Quién dijo que Repetto no tenía carisma y carecía de fluidez de palabras? (I) 

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