Lo más grande del mundo está en Dubái, en el Golfo Pérsico

- 27 de junio de 2019 - 00:00
Foto: Carla Maldonado / El Telégrafo

Dubái es un destino turístico cosmopolita y de moda. Es uno de los siete Emiratos Árabes Unidos, situado en el Golfo Pérsico, que apuntaló su desarrollo con la industria sin chimeneas.

De allí nacieron las obras monumentales y vistosas de su arquitectura moderna: el Burj Dubái, el edificio más alto del mundo, con 828 metros de altura; la Fuente de Dubái, la más grande del orbe; el Rose Tower, el hotel de siete estrellas más elegante del planeta, con 333 metros de altura y 72 pisos, y el Dubái Mall, el centro comercial más grande del mundo. Este complejo, de 1.200 almacenes y de seis pisos, es imposible conocerlo en su totalidad en un solo día.

Tampoco creo que el interés de un turista sea pasear por sus pasillos con aire acondicionado y cubiertos de una inmensa área de cemento. Sin embargo, ese mall ofrece diversión a granel para los visitantes de la India, de la China y de otros países asiáticos.

Tiene una pista de hockey sobre hielo y una de esquí; ambos deportes pueden considerarse una excentricidad en un Estado que está en medio del desierto y con temperaturas de  40 grados centígrados. Para entrar en la pista hay que cambiarse de ropa y ponerse una especie de traje especial, con guantes, botas y casco para ese clima.

Todo eso está incluido en el precio que se paga para ingresar a esta zona helada del centro comercial, que tiene un teleférico para llevar a los apasionados de la nieve a una pequeña loma. Desde la altura se lanzan en sus esquíes y es tan popular esta parte del mall que debe hacerse una larguísima fila para disfrutar de él.

Otra diversión muy concurrida es el acuario gigante (el más grande del mundo), de color azul turquesa, que es espectacular y costoso: $74 la entrada. No solo por las 33.000 especies marinas que alberga, sino por el show submarino que ofrece: buzos en medio de un mar atrapado en el mall para alimentar a la fauna marina que les rodea de arriba a abajo de sus cuerpos. Después de visitar esa inmensidad caí en la cama y pensé que fue un sueño. (O)

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