Como niños malcriados, los buseros solo cumplen la norma cuando los ven

- 18 de junio de 2019 - 00:00
Foto: Néstor Espinosa / El Telégrafo

El atasco vehicular a la altura de Puerto Azul, kilómetro 8,5 de la vía a la Costa, es diario. No hay forma de evitarlo. Es lunes, 07:55, en un tramo de 700 metros de la carretera, los conductores forman tres, cuatro y hasta cinco hileras, que luego de pasar el acceso a la vía Perimetral norte, inevitablemente vuelven a dos.

Aquí, ya todo fluye. Los conductores quieren recuperar los 20 minutos perdidos acelerando al máximo posible. 300 metros más adelante, sin embargo, frenan bruscamente, porque la velocidad permitida se reduce de 90 a 70 km por hora. Un radar con cámara y una gigantografía lo recuerdan.

Esta es ya la Avenida del Bombero, los neumáticos rechinan en unos casos porque no quieren ser multados por exceso de velocidad y en otros para no estrellarse con los buses de transporte público y las motos que ingresan desde la avenida José Rodríguez Bonín, sin tomar precauciones.

A pocos metros de la entrada a las oficinas de la Autoridad de Tránsito Municipal hay una estación bien acondicionada para el transporte de pasajeros, ahí paran los buses alimentadores de la Metrovía, que siguen su recorrido por los carriles de servicio en el lado derecho, como debe ser. También bajan la velocidad, para recoger o dejar pasajeros, los buses de la línea 65, que en cambio siguen por carriles centrales de la autopista.

Acostumbrados a su presencia, el resto de los conductores les conceden acceso sin mayor inconveniente. Pareciera, no obstante, que los buseros malinterpretan la cortesía y abusan. En los tres estrechos, muy estrechos, carriles centrales optan por moverse de un lado a otro sin respeto alguno por los demás. Los bocinazos ensordecen a todos. Apurados como siempre, los buses buscan el carril que se mueve más rápido, no el que les corresponde.

A la altura de la intersección con la avenida Leopoldo Carrera, dos de los tres carriles son usados para doblar a la izquierda, pero a los buseros no le interesa la norma, como niños malcriados solo la respetan cuando los ven, toma el carril de la derecha para virar a la izquierda y en la maniobra bloquean a todos. (I)

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