La aventura hacia la gran caída de agua escondida en el cerro

- 14 de junio de 2019 - 00:00

Fue un martes de marzo cuando Luis, Pablo y yo viajamos a Bucay por temas de trabajo. La mañana la aprovechamos en la labor pactada, y luego almorzamos en la ciudad. Minutos después preguntamos a una persona si había algún lugar llamativo y turístico para conocerlo. Nos contestó que sí.

Nos dijo que está en la vía a Chillanes (Bolívar). “Dicen que se ven 7 cascadas. No he ido, pero afirman que es bonito”. Sin pensarlo, decidimos ir en busca de aquel lugar. No sin antes escuchar que el sitio es cuidado por tres personas (2 adultos mayores y 1 menor de edad).

Supuestamente, en unos 25 minutos estaríamos en el lugar, pero en realidad nos llevó más de una hora llegar. Ya nos habíamos dado cuenta de aquello cuando en el trayecto le preguntamos a dos personas si estábamos cerca de las cascadas y nos respondieron: “Sí, aquicito nomás”. Eso nos causó risa y seguimos.

Cerca de las 14:00 llegamos. Nos recibió un niño de 11 años, que estaba al cuidado de sus abuelos. Nos dijo que sería nuestro guía. El agua que bajaba de la montaña estaba cristalina y refrescante. Y así iniciamos. Sin problemas pasamos las dos primeras cascadas.

Las siguientes eran un poco complicadas, recuerdo que en unas de ellas había que subir una improvisada escalera de madera. Los rostros de emoción de mis amigos decían que pese al cansancio querían seguir. En la sexta cascada, el niño nos advirtió que la grande estaba a pocos metros, pero para llegar había que subir un camino algo peligroso.

Pese a ello, fuimos a ella. Más pesó el coraje aventurero. Al llegar, espectamos una hermosa cascada, cuyo chorro caía en un pequeño lago cristalino. El sol salió de improviso y sus rayos transformaron un paisaje más que maravilloso. Allí nos quedamos como 15 minutos.

El retorno fue rápido. Por otra vía. El niño nos advirtió que tuviéramos cuidado con los osos que hay en el sector. Llegamos a la casa de sus abuelos, los saludamos y al niño le dimos una buena remuneración. Luego retornamos a Guayaquil. (I)

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