El racismo actúa imperceptiblemente, pero afecta a todos

- 16 de agosto de 2018 - 00:00

El estacionamiento del centro comercial Plaza 9, en la vía a Daule, está saturado. Hay vehículos parados con las luces de emergencia encendidas; esperan un espacio para ubicarse.

Son las 09:30 y la masa de clientes no va a las tiendas del lugar; casi todos son afiliados al IESS, quienes saturan las salas de espera de un centro médico, prestador externo de servicios de salud, que funciona ahí. En el lugar, cientos de pacientes de todas las edades esperan atención médica.

Laura (nombre protegido), de 14 años, está en el mostrador bandereando su ticket de turno, pero ninguna de las dos dependientes la ve. Laura es afrodescendiente, alta y de contextura gruesa, aunque parece invisible para quienes validan las citas. Ella tiene el turno 69, pero la pantalla llama el 90.

Una de las dependientes le toma el turno, se lo devuelve sin mirarle la cara y asegura que “probablemente lo ha encontrado por ahí”. La menor aprieta los labios, sacude su cuerpo de rabia y va a la tiquetera por otro turno. La sala se agita, las señoras que esperan junto a Laura protestan. Afirman que la joven llegó antes que ellas y que simplemente no la han atendido.

En ese momento su madre, algo distraída, nota el problema y se levanta a reclamar. Su queja se va con el aire, pareciera que también fuera invisible. Nadie reacciona. La mujer levanta la voz, entonces una de las dependientes le ”explica” que ese turno ya pasó hace mucho, que ella cree que “la señora ha tomado el ticket de por ahí”. La madre de Laura grita más fuerte: “¿señora? Mi hija es una niña, tiene 14 años. Vinimos temprano porque no quiero que pierda clases”.

La conmoción atrae a “la doctora” de los consultorios posteriores, quien ordena que Laura sea atendida. La pantalla marca el turno 97 y un paciente adolorido se levanta. “La doctora” le pide que le permita atender antes a una anciana en silla de ruedas, el paciente fustiga lo que sucedió con el turno 69, el de Laura, y la actitud racista hacia la joven.

“La doctora” niega cualquier postura racista y pide que atiendan rápido al paciente del turno 98. (O)

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