Los negocios afuera del Capwell luego del Mundial de fútbol

- 30 de julio de 2018 - 00:00

”Los domingos Guayaquil está de fiesta/ los muchachos están listos a vencer/ el estadio se ilumina de colores/ y se llena con la hinchada de Emelec”.

El himno del equipo azul se escucha en las afueras del estadio. Había pasado solo una semana, luego de la final del último Mundial, y poca gente llegaba al escenario deportivo en busca de una entrada para ver jugar a su equipo en la primera fecha de la segunda etapa.

Claudio Montaño, quien se dedica -desde hace 20 años- a la reventa de boletos, dos horas antes del encuentro ya vaticinaba que poca gente iba a acudir al estadio porque recién terminó el Mundial.

“Conozco el negocio. La gente quedó futbolizada y por más que el hincha quiera a Emelec, hoy no va a venir”, argumentó mientras contaba las entradas que llevaba en la mano.

Juana Remache, quien desde hace 18 años vende fritada en las afueras del Capwell, aseguró que si le compran al menos la mitad de lo que había preparado se sentiría satisfecha.

“Pensé que iba a tener más clientes porque se inicia la segunda etapa del campeonato, pero veo que no es así. A esta hora (17:00) al menos el 30% de la capacidad del estadio estaba ocupado”.

Peter Corral, quien vende camisetas en la avenida Quito y Portete, dice que el Mundial siempre le quita protagonismo al campeonato nacional.

“Tengo desde 1992 mi puesto de camisetas, he vivido 7 mundiales y el panorama siempre fue igual. El hincha acaba de ver una final muy intensa. Observó jugadas de primer orden transmitidas con una tecnología de punta. Eso le restó importancia al campeonato local. Por eso traje pocas camisetas para la venta”.

A solo 15 minutos del partido, el panorama no ha variado mucho. Atilio Aroca llega desde el Guasmo Sur en compañía de su hijo y dos nietos. Camina apresurado a comprar las entradas en ventanilla. Saca el dinero y asegura que la pasión por su equipo es primero. (I)

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