La familia y la escuela quieren ir de la mano

- 13 de agosto de 2018 - 00:00

Luis llegó al colegio sin maleta y con comida reforzada para el receso. Por un día su compañera de clases sería su abuela. Se trataba de una jornada especial que se realizó en todas las unidades educativas por el día de la familia.

Actividad que dispuso el Ministerio de Educación en busca de fortalecer la participación de los padres y evitar la violencia y el consumo de drogas en escuelas y colegios.

Faltaban unos minutos para las 07:00 y llegaban padres, madres, hermanos mayores, abuelitos, tíos o cualquier otro voluntario que acompañaría al estudiante. El trabajo de muchos nos les permite dejar sus obligaciones y gran cantidad de los chicos llegaron solos, como un día normal de clases.

La jornada empezó con una misa, como es costumbre en las unidades educativas religiosas, luego todos pasaron al patio y cada adulto se unió a un alumno. Ante la falta de compañía y para que los alumnos no se sientan solos la directora del lugar pidió adoptar a quienes no tengan a alguien. Así empezaron las actividades grupales y los niños aplicaron un valor importante, la solidaridad.

Niños y padres fueron a los salones y formaron grupos de trabajo. Analizaron temas inherentes a la familia y a los comportamientos entre padres y niños. Una de las abuelas tomó la posta del grupo, organizó las ideas de sus compañeros de grupo y expuso las conclusiones a las que llegaron.

La segunda parte fue colectiva, todos bajaron al patio y empezaron los juegos. A la hora del receso las maestras cumplieron también el rol de madres temporales.

Entre cada actividad Luis enseñaba a su abuela quiénes eran sus compañeros más cercanos. Quién es el más inquieto, quién se duerme, quién toca algún instrumento y quiénes están en su grupo más cercano. Luis disfrutó de la jornada junto con su abuela, la salida fue a las 11:00. A casa llegó emocionado por compartir su entorno con un miembro de su familia. (O)

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